Richard Marsh, El escarabajo: Un misterio

(Contiene spoilers. Las traducciones de fragmentos espeluznantes se ha reducido al mínimo para evitar malograr los momentos de goce del lector/a interesad@)

Esta novela de 1897, contemporánea de Drácula y a la que desbancó en éxito y ventas en la época, es una joyita injustamente olvidada en el panorama editorial en español (esperemos que por poco tiempo). La mezcla de géneros de las que echa mano su autor, Richard Marsh (1857–1915)[1], la habrían convertido en un clásico cinematográfico de haberse rodado una versión fílmica en los años 30[2]: terror, comedia romántica y de enredo, y misterio, con pinceladas de aventura de regusto oriental y exótico en el Londres victoriano.

“El escarabajo” (The Beetle) se divide en cuatro partes que, a su vez, son narradas en primera persona por cuatro personajes distintos:

Libro uno: La casa con la ventana abierta. La sorprendente naracción de Robert Holt.

Libro dos: El hombre perseguido . Los hechos según Sydney Atherton, el galán.

Libro tres: El terror durante la noche y el terror durante el día. La señorita Marjorie Lindon cuenta la historia.

Libro cuatro: En la búsqueda. La conclusión de los hechos está tomada del libro de casos del honorable Augustus Champnell, agente secreto.

Los acontecimientos transcurren en apenas tres días. La sombra monstruosa de un suceso acaecido 20 atrás en la vida de Paul Lessingham, político protagonista de esta historia, durante su estancia en el Cairo desencadenan el horrendo-divertido-alocado drama sobre el que se focaliza la novela. Un ser ancestral que no es ni dios ni demonio, sino que se define como “progenie de Isis” y que asume alternativamente la forma de un escarabajo (Scarabeus sacer o aegyptorum, se tiene a precisar), por una parte, y los rasgos ajados de un ser vagamente humano decrépito y macilento, por otra, lo persigue y hostiga cruelmente.

Mientras respondía a mi burla sobre el escarabajo repitiendo mis propias palabras, se desvaneció; o, más bien, vi cómo ante mis ojos adoptaba una forma distinta. Se cayeron todos sus holgados ropajes y, en el mismo momento en el que se caían, de entre ellos surgió, o, de alguna manera, de entre ellos pareció surgir, una criatura monstruosa, un tipo de escarabajo. El hombre había desaparecido. (The Beetle, p. 109; traducción de Couto).

Utilizando sus poderes mesméricos, la criatura venida del Oriente manipula, primero, al vagabundo Robert Holt para que robe ciertas cartas del sécretaire del político; y, más tarde, a Marjorie Lindon, la prometida de Lessingham. La primera parte de la novela en la que Robert Holt relata su versión de los hechos y su terrible experiencia personal a merced de las capacidades magnéticas de la criatura presenta, sin duda, las atmósferas más espeluznantes de este El escarabajo:

No sabía en qué dirección estaba andando. Me sentía como un hombre que volase a través de los acontecimientos fantasmagóricos de un sueño, sin saber cómo ni dónde. Me precipité por lo que supuse fuese un ancho pasillo, cruzando una puerta al final de la cual, imagino, había un salón. Me lancé a través de la habitación, atropelladamente, tirando en la oscuridad invisibles objetos del mobiliario, a veces conmigo encima, a veces debajo de ellos. Cada vez que caía, rápidamente me ponía otra vez de pie, hasta que choqué contra una ventana que estaba oculta por cortinas. No habría resultado extraño si la hubiese atravesado de un golpe, pero me salvé de esta. Apartando las cortinas, busqué el pestillo de la ventana. Era un alto ventanal francés que se extendía, por lo que pude juzgar, desde el suelo hasta el techo. Cuando conseguí abrirla salí a través de ella a la galería en el exterior, sólo para descubrir que me encontraba encima del pórtico que, sin éxito, había intentado trepar desde el suelo. (The Beetle, p. 45; traducción de Couto).

El trío formado por escarabajo, prometida, y servidor mesmerizado desencadenará el final turbulento de la novela. Perseguidos por otro trío, en este caso compuesto por el propio Lessingham, el histriónico inventor Atherton, y el investigador privado Champbell, emprenderán una loca carrera por medio Londres y alrededores, llena de escenas “costumbristas”, que culminará, previo accidente de ferrocarril, en la salvación de la hipnotizada Miss Lindon.

“El escarabajo” no está exento de sorpresas que hemos preferido no desvelar, y que han sido objeto de estudios de crítica literaria reciente. Ofrece, además, numerosos puntos sobre los que reflexionar, especialmente en lo que se refiere a los discursos colonialistas sobre el concepto del Otro (en este caso, encarnado en el Oriente), la amenaza que supone la mujer sexualmente activa para el hombre blanco británico, y, de nuevo, los discursos raciales en el contexto europeo finisecular. Una delicia para los gourmets del género.


[1] Bautizado con el nombre de Richard Bernard Helman, su nombre se cita mayormente por el hecho (involuntario, conviene añadir) de haber sido el abuelo de Robert Aickman.

[2] En 1919, no obstante, se rodaría un cortometraje del mismo título bajo la dirección de Alexander Butler.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Marsh, R. The Beetle: A Mystery. Hertfordshire: Wordsworth Editions, 2007 (1a ed. 1897)*.

Marsh, R. The Beetle. Edición electrónica en gutenberg.org.

*Edición usada en la preparación de esta entrada.

    • Llosef
    • 24/02/12

    ¡Necesito leer este libro! El abuelo de Aickman seguro que le da sopas con honda al pedantorrillo del nieto. ¿Habría leído Kafka esta novela?

    Otra genial entrada, prinzessin (desde que el gran Signor Formica la llamó así, ya me dio la envidia y yo también quiero, jaja).

    • Sinceramente, creo que “The Beetle” tiene posiblidades de ser traducida al español. Esperemos que Valdemar se decida a hincarle el diente! En cuanto a lo que mencionas de Kafka, no me parece que “El escarabajo” de Marsh haya podido influir “La metamorfosis”. La novela de Marsh posee toques aventureros más próximos a un Haggard, por ejemplo.
      Y en cuanto al título Prinzessin, qué puedo decir! Es un placer formar parte de una realeza del fantástico que no le cuesta dinero a sus súbditos!

    • Pato
    • 25/02/12

    Ajajaja, ¡un abuelo involutario! Qué chispa, parrula. Pues me has dejado con las ganas, sobre todo por lo de mujer sexualmente activa, que me encantan las pelandruscas. Los escarabajos, menos.

  1. Parrula, entón lémbrame que che mande algunhas referencias bibliográficas sobre o tema da transexualidade/ transgender, etc en “The Beetle”! Recollín algo de material deste tipo mentres preparaba a entrada, pero non tiven tempo de estudialo.

    • Ángel
    • 1/05/12

    “Las traducciones de fragmentos espeluznantes se ha reducido al mínimo para evitar malograr los momentos de goce del lector/a interesad@”.Jajaja,mira que sois malos.

    La novela de Kafka no tiene nada que ver con ésta son de temática completamente distinta y yo…..¡¡¡QUIERO LEER ÉSTA NOVELA!!!

    • No somos malos, somos peores, pero procuramos cuidar a nuestros seguidores y no estropearles la lectura!

      Hace algunas semanas la editorial Valdemar nos comentó que “The Beetle” es una novela que les gustaría traducir y publicar, pero este estado de crisis generalizado no se lo pone fácil. Si te animas a leerla en inglés, la edición publicada por Wordsworth es realmente barata y se puede comprar a través de internet. Eso, o la descarga gratuita: la obra no está sujeta a derechos de autor.

        • Ángel
        • 2/05/12

        La prefiero en pael y en castellano.
        ¡¡Cómodo que es uno!!.

      • Jajaja! Pues me temo que toca esperar!!!

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