Henry Darger y los reinos de lo irreal

La obra que comentamos esta semana, épica en dimensiones y contenido, no se escribió para ser leída. No se encuentra en las vitrinas de ninguna librería del mundo, dado que nunca fue ni será publicada, y no resulta descabellado suponer que, entre los pocos individuos que la habrán tenido entre las manos, ninguno la haya leído en su totalidad. Este mundo de ficción debía haber muerto junto con su artífice, que fue a su vez creador y protagonista, y en lugar de eso, acabó convirtiéndose en ejemplo de post-modernidad.

La inusual obra se titula “La historia de las muchachas Vivian, en lo que se conoce como los reinos de lo irreal, de la tormenta de la guerra glandeco-angelinia provocada por la rebelión de los niños esclavos (The Story of the Vivian Girls, in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm Caused by the Child Slave Rebellion), y fue escrita por Henry Darger (1892-1973), solitario, profundamente creyente, y conserje de profesión (trabajaría en un hospital católico casi toda su vida). Compuso esta monumental obra de más de 15000 páginas a lo largo de 4 décadas, y a pesar de su grandiosa extensión, aseguran los que sí han tenido acceso a los volúmenes que están perfectamente organizadas en partes y subdivididas en múltiples capítulos de gran complejidad y detalle.

La historia de las jovencitas Vivian se ambienta en Abbieannia, reino católico situado en un planeta alrededor del cual orbita la tierra. En ese mundo, los niños son sometidos a esclavitud y obligados a realizar trabajos forzados; mas, bajo la égida de las Vivian Girls y con la ayuda de unas criaturas llamadas blengins, se rebelarán contra sus opresores los glandelinios (adultos con toga y birrete que se dedican a la explotación y al maltrato infantil). La rebelión llevará a una cruenta guerra entre los dos bandos, un enfrentamiento que algo tiene de guerra santa, puesto que los infantes luchan en la esperanza de que venza el cristianismo. Y no sólo eso, sino que serán sometidos a terrible torturas, persecuciones, masacres y crudelísimos martirios que emulan aquellos de los santos paleocristianos: regueros de figuras evisceradas, crucifixiones y ahorcamientos pueblan las páginas de The Story of the Vivian Girls . Eso sí, sin medias tintas: en esta guerra los niños también luchan, disparan y cercenan.

Pero Darger no se limitó a describir este mundo mediante la palabra, sino que lo recreó en imágenes fantásticas. A través de collages y de dibujos a lápiz, carboncillo y acuarela sobre papel de estraza, inspirados en recortes extraídos de revistas, anuncios publicitarios e imágenes religiosas, Darger puso cara a las niñas Vivian, a los soldados de ambos bandos, a sus generales y oficiales, a los niños salvajemente torturados, dio forma a jardines, ríos y campos de batalla. En definitiva, trazó físicamente el mundo de Abbieannia.

El documental “The realms of the unreal”, dirigido por Jessica Yu en 2004, ofrece fragmentos de su obra escrita, de su producción pictórica, testimonios de sus vecinos, de su autobiografía (The History of my Life). Un hombre silencioso que revolvía en la basura en busca de material gráfico (revistas, periódicos, tebeos): “nadie sabía que hacía arte con eso”, declara una vecina, como si eso elevase su estatus ante el público y ante la ciudadanía. “En misa siempre se sentaba en la primera fila”, “Se sentaba en el último banco para no ser molestado por nadie”, “Se sentaba en el medio”, testimonian aquellos que lo veían ir a misa cada día.

Personalmente me resulta extraño escribir sobre un libro que no podré leer jamás, hurgar en la vida de Darger y sus criaturas, aunque la curiosidad siempre puede más que el escrúpulo, me temo. Sólo espero tener acceso algún día al volumen editado por Bonesteel que, aunque únicamente recoja fragmentos, porporciona acceso de primera mano al material original, y no a las elaboraciones póstumas de segunda, tercera y cuarta generación. 

Dudo incluso sobre cómo referirme a ella: es una obra, “una cosa hecha o producida por un agente”, como lo es un acueducto, una clepsidra, el motor de una batidora, los engranajes de un reloj, una alfombra persa; pero también es la biografía de Darger (no en vano se incluyó en la historia como el General Darger, defensor de la causa de los niños), un desvarío, una fantasía mastodóntica, un diario inventado, una reinterpretación del mundo. Y es también un algo del que desconozco el nombre, un invento venido del país de Cucaña, de Mu, de Lemuria, de la luna o del fondo del mar.

Muchos académicos tratan a Darger y su trabajo como la obra de un discapacitado psíquico (“mentally ill”), cuya producción se inscribiría en la llamada “outsider art”, también conocido como art brut o art naïve, dependiendo del analista en cuestión; maravilloso contrasentido este, por cierto, que siendo un outsider, la propia creación se pueda encasillar en una etiqueta que acomuna1. The Story of the Vivian Girls, in What is Known as the Realms of the Unreal, of the Glandeco-Angelinian War Storm Caused by the Child Slave Rebellion: uno de los pocos ejemplos en los que el título casi supera a la historia en extensión. 

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Bonesteel, Michael (ed.). Henry Darger: Art and Selected Writings. New York: Rizzoli, 2000.

MacGregor, John M. Henry Darger: In the Realms of the Unreal. New York: Delano Greenridge Editions, 2002.

Morrison, C. L. The Old Man in the Polka-Dotted Dress: Looking for Henry Darger. New York: Farrar Straus and Giroux, 2005.

Henry Darger Room en Intuit, Chicago.

Darger Study Center en el American Folk Art Museum,New York.

    • Thomas
    • 18/05/12

    Si llegase a poder leerla, honestamente, no sé si me gustaría. Pero las circunstancias de su creación son… acojonantes. Y esas ilustraciones, que me parecen naïf, pero también me recuerdan a las ilustraciones de un códice medieval…

    … no sé si me gustaría, digo, pero curiosidad sí que la siento.

    Por cierto, acabo de abrir un correo donde me dicen que Dark Domain ya está en camino. Ya te contaré.

    • Eu tamén creo que ler esas 15000 páxinas debe ser unha verdadeira ordalía (imaxina ler 12 veces seguidas “The lord of the rings”, ou a Biblia). Pero a curiosidade é unha forza tan potente coma o medo!

      Agardo o teu parecer sobre The Dark Domain!

    • Pato
    • 18/05/12

    Ese mundo que da vueltas alrededor de la Tierra donde torturan a niños… me gustaría vivir en él y ser la adulta más mala de todas. Este señor era conserje, sí, me queda claro que si los héroes de su novelón eran los niños, no trabajó en una guardería…

    • Eu non te vexo no papel de glandelinia, parrula, pero para iso serve a fantasía, ou? Para convertirnos no que queiramos, mesmo na persoa máis mala malísima de todas.

    • signorformica
    • 21/05/12

    Fascinante historia. ¿Kierkegaard + sueños de opio? El documental está disponible en e-mule por lo que veo.

    Le va a se difícil superar esto, en su predilección por lo singular y lo incunable, Prinzessin

    • Para los impacientes, el documental también se encuentra, dividido en partes, en YouTube.
      A Henry Darger no hace falta superarlo porque, ¿cómo podría nadie hacerlo? Aunque el mundo es un lugar realmente extraño…

    • Paco
    • 24/05/12

    Bueno, Pato, los héroes serán niños, pero niños “que cercenan”, nada menos. Supongo que ese hallazgo y lo de “acomunar” son atribuibles a Couto y no a Darger, pero entre la belleza literaria del post, las sugerencias de la trama y las ilustraciones me he quedado fascinado, la verdad.

    • Ángel
    • 10/08/12

    Tardó toda una vida en escribirlo y se tardará toda una vida en leerlo y tal vez no merezca la pena o tal vez si.
    ¿Porqué no se ha publicado?.¿Nadie ha querido aventurarse a darse un batacazo?.¿Porque no publicar unos capítulos,en formato libro,en formato comic o en serie de Tv y ver como reacciona la gente?.
    Si no la dan a conocer,nadie la conocerá sin duda y aquí seguiremos soñando con mundos irreales gracias a la lista negra.

    • Admitámoslo: publicar una obra de estas características en un medio tradicional (es decir, en formato libro) habría sido un suicidio editorial. Cabe preguntarse, sin embargo, por qué todavía no se ha digitalizado el legado Darger.

      Fragmentos de la obra de Darger pueden leerse en los volúmenes de Bonesteel y MacGregor (véase “Algunas notas editoriales y bibliográficas”, más arriba). Desafortunadamente no he podido consultar ninguno de ellos, puesto que no han sido reeditados y las copias disponibles resultan muy caras.

      En fin, Ángel, al menos EnLaListaNegra te acompañará en tus viajes hacia lo irreal.

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