Lisa Tuttle (ed.), La piel del alma. Nuevas historias de terror escritas por mujeres

¿Existen varios tipos de literatura de terror? ¿Escriben y describen las mujeres terrores distintos respecto a los hombres?

El volumen “La piel del alma. Nuevas historias de terror escritas por mujeres” (Skin of the Soul. New Horror Stories by Women) recoge 17 relatos de 17 escritoras cuyas protagonistas son, a su vez, mujeres: niñas y adolescentes, ancianas y jóvenes, viudas y divorciadas, estudiantes y amas de casa, madres e hijas que se enfrentan a terrores cotidianos o a miedos extraordinarios.  Antologizada por Lisa Tuttle en 1990, la colección constituye un auténtico documento de la historia de la literatura fantástica reciente en el ámbito anglosajón. Es, por tanto, una obra representativa de un cierto tipo de terror, afortunadamente sin pretensiones de exhaustividad, y que ayuda a comprender y constatar los cambios en el género (humano y literario, en este caso).

Qué duda cabe que en un volumen de estas características las historias en él contenidas hacen gala de una ejecución variopinta, heterogénea y no siempre satisfactoria. A pesar de esto, destaca como hilo conductor del libro la dimensión corporal del terror narrado, que sitúa al origen de lo sobrenatural y lo horrífico, por un lado, la propia experiencia del cuerpo; y, por otro, los sentimiento y las relaciones humanas, familiares,  y sexuales. Abundan los contextos familiares problemáticos e insatisfactorios, los lazos rotos, y, sobre todo, los episodios de vulnerabilidad extrema. Aquí encontrarán  locura y masacre (“El día de Anzac”), incómodas verdades susurradas por un pendiente (“Escuchando”), terrores en las selvas malayas (“Hantu-hantu”), e incluso tradicionales presencias espectrales (“La dama de compañía”). Dos relatos (“El lobo nocturno”, “La hija de Ticanau”) tratan la violación infantil encubierta, tema que, por mucho que los relatos sobre el estupro permitan analizar el trauma en relación a la transgresión y el traspaso ilícito de la barrera última, la del cuerpo del otro, podrían resultar previsibles en la construcción de discursos literarios del (disculpen la infame etiqueta) “horror al femenino”. Afortunadamente, en Skin of the Soul las voces se multiplican. En el relato de Suzy McKee Charnas, los cambios físicos y fisiológicos que llegan con la explosión de la adolescencia dan pie a la creación de un relato de licantropía feroz, sangrienta y homicida.

Probablemente, nuestro relato favorito sea el de la propia Lisa Tuttle, “Las manos del señor Elphinstone”, puesto que combina muchos de los aspectos más efectivos del relato de terror añadiéndole, además, una fuerte componente de género. Sobre un fondo de soirées ocultistas y presencias ectoplasmáticas, se sobrepone una historia de transformación, alienación y convención social que determinará el destino de la protagonista. Tuttle es conocida en ámbito editorial hispánico por las traducciones de algunos de sus relatos en volúmenes colectivos de los 80 y los 90 (acuérdense, si no, de Martínez Roca), y sobre todo por su recientemente republicada traducción de “Refugio del viento” (Windhaven), escrito mano a mano con G. R. R. Martin.

Cabe preguntarse el por qué de esa necesidad periódica de agrupar creaciones del fantástico bajo el denominador común de lo femenino. ¿Es estrategia comercial, necesidad de revalorizar autoras que pasan desapercibidas en la corriente editorial dominada prevalentemente por nombres masculinos, o voluntad de mostrar una o muchas otras maneras de lidiar con el horror?

El volumen “La piel del alma”, hoy descatalogado, fue traducido al español en 1992 por la editorial Mirach.

Relatos contenidos en el volumen

Melanie Tem, “Pararrayos” (Lightning Rod)

Suzy McKee Charnas,  “Tetas” (Boobs)

R. M. Lamming, “Paredes” (Walls)

Cherry Wilder, “El día de Anzac” (Anzac Day)

Karen Joy Fowler, “El lobo nocturno” (The Night Wolf)

Josephine Saxton, “La antepasada” (The Ancestress)

Ann Walsh, “Alejarse de todo” (Getting Away from it All)

Joan Aiken, “La dama de compañía” (The Companion)

Lisa Tuttle, “Las manos del señor Elphinstone” (Mr. Elphinstone’s Hands)

G. K. Sprinkle, “Serena ve” (Serena Sees)

Pauline E. Dungate, “Truco o trato” (Trick or Treat)

Sherry Coldsmith, “La hija de Ticanau” (Ticanau’s Child)

Dyan Sheldon, “El sueño” (The Dream)

Melissa Mia Hall, “Escuchando” (Listening)

Joyce Carol Oats, “Embarazada” (Pregnant)

Anne Goring, “Hantu-Hantu” (Hantu-Hantu)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Tuttle, L. (ed). Skin Of The Soul: New Horror Stories By Women. London: The Women’s Press, 1990.

Ficha de “La piel del alma” en Tercera Fundación.

    • Pato
    • 10/11/12

    Pero… las mujeres que escriben terror no siempre eligen a otras mujeres como protagonistas…

    • Dacordísimo! De feito ese é un dos elementos máis chamativos desta escolma, parrula, esa vontade consciente de que o elemento feminino esté masivamente presente.

    • Pato
    • 11/11/12

    Ya veo, hmmm… bueno, no deja de ser interesante (¡y pertienente!) esta recopilación, aunque dejen fuera a gente como Poppy Z Brite que ya no es una mujer, pero la mayor parte de su obra la escribió antes de su cambio de sexo!! y que es sin duda una de las autoras de terror de culto más admiradas.🙂

    • Creo que non incluiron nada de Poppy Z. Brite porque o libro se publicou no 1990, e non me parece que por aquel entón xa tivese publicado algo. De tódolos xeitos, en moitas outras colectáneas dos 90 aparecen relatos de Brite. Por certo, non sabía eu que cambiara de sexo!
      Sobre o de “Salvados por la campana” e Lisa Tuttle… nin idea!!! Ti es a experta!!!

    • Pato
    • 11/11/12

    Por cierto… ¿la chica negra de Salvados por la campana no se llamaba Lisa Tuttle??? Yo creo que sí. Oh, maravillosa coincidencia camp!!

    • Paco
    • 11/11/12

    Hola, Couto. Queda anotado. De Suzy Mckee Charnas leí años ha “El tapiz del vampiro”, en Mtnez. Roca, claro. Creo que me gustó mucho, y digo creo porque por la misma fecha leí “Nómadas” de Chelsea Quinn Yarbro, y recuerdo que uno de los dos, donde aparecían elementos de la mitología innuit, me fascinó, y el otro “sólo” me gustó. El de Chelsea creo que tenía como investigadora a una doctora…

    En cualquier caso, los dos eran visiones muy antropológicas e inquietantes de los “trashumantes”… Algo así como “Sueño del Fevre”, del también mentado G.R.R. Martin (por cierto, Windhaven era algo flojilla para mi gusto), que todavía no estaba jugando a tronos.

    PD: Hola tambien, Pato, si trashumas por ahí…

    • Gracias por tu comentario, Paco. “El tapiz del vampiro” es un libro que tengo pendiente leer, junto a muchos otros libros que circulan libremente por casa. Me lo descubrió el blog La Décima Víctima con esta entrada:

      http://decimavictima.blogspot.it/search/label/Suzy%20McKee%20Charnas

      Yo, por mi parte, me he apuntado la novela “Nómadas” de Chelsea Quinn Yarbro. Creo recordar que la adaptaron al cine…

    • Ángel
    • 13/01/13

    Yo no creo que exista una literatura masculina y otra femenina pero mientras sigamos catalogándolas así no podrá haber igualdad.

  1. No trackbacks yet.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: