Emilie Flygare-Carlén, El cáliz mágico

(Contiene spoilers para vagos)

¡Niña, niña! ¿Por qué tu mano ha tenido que tocar este cáliz? ¿Qué te ha hecho venir la desafortunada idea de bajar al viejo monstruo que ha permanecido, polvoriento y olvidado, en su estuche ahí arriba durante los últimos quince años? (El cáliz mágico, p. 6; traducción de Couto)

Emilie_Flygare-CarlenEscritora sueca de gran renombre durante ese siglo diecinueve que la vio nacer y morir, Emilie Flygare-Carlén (1807-1892) compuso este tripartito El cáliz mágico en 1841. Desde el inicio de la historia, la ominosa sombra de la desgracia se hace patente cuando Alfhild, la anémica heroína de la novela, deja caer accidentalmente ese cáliz de cristal que los traductores de la obra al inglés decidieron tomar tan acertadamente para dar título a la obra en lugar del más literal “La consagración de la iglesia de Hammarby” (Kyrkoinvigningen i Hammarby). Con ese estallido de la copa de vidrio contra el suelo se derramará el torrente incontenible de una maldición familiar hasta entonces celosamente oculta. Y ¡horror! la desgracia no tardará en germinar. Con la llegada de Rudolph Seiler, arquitecto noruego (y, por tanto, demonio extranjero) encargado de construir la nueva iglesia de Hammarby bajo las indicaciones del preboste Frankman, (y padre de Alfhild, ya se huelen el pastel, ¿verdad?), se pone en marcha un carrusel folletinesco de amores e intrigas, corazones palpitantes, suspiros melancólicos y sufrimientos exacerbados.

Pero Flygare-Carlén deja un amplio espacio a cuestiones de carácter ético, afectivo, y social de no poca envergadura. De hecho, este cáliz mágico contiene pociones y bebedizos para todos los gustos. Por un lado, se saborea la amargura que rodea la cuestión del divorcio: pues sí, querid@s, Seiler resulta ser un tipo infelizmente casado que, tras conocer a la frágil y llorosa Alfhild, decide romper sus vínculos matrimoniales para contraer nuevas esponsales. También los matrimonios convenidos y el dominio de los padres sobre los hijos están bien presentes en la obra. Thelma, la hija de la baronesa Ravenstein, es obligada, por una pertinente combinación de necesidad económica y celo materno, a prometerse con su primo Albano, maltrecho y enfermizo heredero del condado de Hammarby cuyos incontrolables ataques de celos, de ira y melancolía rayan en el pathos más ridículo.

Por otro lado, abundan las perlas agridulces sobre los deberes de la mujer y las diferencias entre las naturalezas de ambos sexos. Se exige el sometimiento constante de la mujer al varón, y creo apreciar la crítica de Flygare-Carlén en todo ello en el golpe de gracia final. Alfhild, atrapada entre las férreas voluntades de su padre y su amante e incapaz de imponer su propia voz, acabará siendo pasto de los gusanos. Mientras, Maria Vern, la esposa repudiada de Seiler, consiguerá con su firmeza de hierro rehacer su vida en una felicidad plena que, según los parámetros protestantes del siglo XIX, no puede traducirse sino en prosperidad doméstica y expansión de la familia.

¡Ah! Las mujeres son tan débiles que no consiguen escuchar ni el más nimio sonido de la voz furiosa de un hombre sin caer al suelo como moscas (El cáliz mágico, p. 63; traducción de Couto).

Mas los hombres raramente se contentan con lo que ven. Siempre querrán tocarlo todo con sus toscas manos para convencerse de la existencia de las cosas (El cáliz mágico, p. 70; traducción de Couto).

the-magic-gobletY no podían faltar los humos alcohólicos propios de los aderezos de la novela gótica: locura, venganza, engaño amoroso, seducción morbosa, parajes tenebrosos, secretos familiares, asesinato, muerte y sacrificio. Si bien se aprecia cierta lentitud en la narración de los dos primeros libros, más centrados en las cuestiones sociales y familiares del divorcio, la historia experimenta un interesante despegue a partir del final del segundo libro cuando se impongan los impulsos suicidas, las prisiones y las grutas semejantes a tumbas.

La traducción al inglés de El cáliz mágico se realizó en 1845, causando cierto desasosiego entre las lectoras acomodadas observantes de las buenas costumbres. ¿Divorcio? ¿Concubinato? ¿Brutalidad y enajenación? Justamente lo que hace de esta novela una lectura de interés: la esencia de la novela gótica y del penny dreadful, combinado con las formas del costumbrismo y los interrogantes derivados de cuestiones morales acerca del valor del matrimonio y de la posición de la mujer de clase media, resultan en un mejunje literario quizás no imprescindible, pero sí beneficioso para la salud del cuerpo y del alma. Con este volumen, Valancourt Books prosigue su labor de recuperación de rarezas literarias y nos ofrece una renovada edición de la obra que incluye una introducción escrita por Amy H. Sturgis.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Flygare-Carlén, E. Kyrkoinvigningen i Hammarby. Bonnier: Stockholm, 1841.

Flygare-Carlén, E. The Magic Goblet: a Swedish Tale.  Kansas City: Valancourt Books, 2007.

Perfil de la autora en The History of Nordic Women’s Literature. Incluye enlaces a algunas de sus obras en acceso abierto.

    • Ángel
    • 21/03/13

    No llego a saber si los libros son interesantes en sí o los haces interesantes con tus comentarios.

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