Frederick Rolfe “Baron Corvo”, Historias que me contó Toto

Verá usted, señor, San Sebastián estaba casi desnudo: de hecho, no llevaba nada encima a excepción de su halo y una flecha, ya que, cuando los paganos hicieron de él su blanco, lo desnudaron de todas sus ropas y por eso vino al cielo de esa guisa (…). Pero era tan hermoso y musculoso, tan derecho y fuerte, y su carne tan blanca y  fina, y su pelo como el brillante oro, que nadie se había percatado de su desnudez (Sobre los lirios de San Luis; traducción de Couto)

Baron CorvoSólo Frederick Rolfe (1860-1913), el barón gondoliere, conseguiría describir la desnudez como si del más bello vestido se tratase. Es por esto, y también por el ingenio y el sentido del humor que tan bien maneja el excéntrico autor por lo que su Stories Toto Told Me (“Historias que me contó Toto”, 1898) resulta un libro delicioso. Suman seis las historias que el jovenzuelo Toto le cuenta a su señor inglés; un patrón, por cierto, que mantiene una docena de muchachos a su servicio, y cuya semejanza con el propio Baron Corvo se adivina en más de una ocasión.

Los protagonistas de estos cuentos no son sino en su mayoría santos risueños, pícaros y maliciosos que se comportan como las divinidades del politeísmo, puesto que sienten y desean y a menudo se dejan llevar por sentimientos demasiado humanos. Ellos no han olvidado sus días sobre la tierra. Y el Padre Eterno, por supuesto, les deja hacer, sabedor de que aprenderán más si experimentan las consecuencias de su irreflexión sobre sus propias cabezas.

San Luigi

Las divertidas peripecias que Toto narra ponen de relieve la blanda humanidad de los que dictan los preceptos religiosos (“Sobre un modo en el que los cristianos se aman entre sí”), las inconsistencias de las doctrinas religiosas (magnífica e ingeniosa resulta “Sobre la herejía de Fra Serafico”), así como el atractivo sexual de esos mártires muertos en la flor de la juventud y la belleza (“Sobre los lirios de San Luis”). Siendo el cristianismo una religión de la carne, no es de extrañar que el cuerpo ocupe un lugar tan preeminente en estas historias. Cualquier excusa es buena para que el Barón desnude a sus muchachos y los haga correr libres en plena noche por los jardines de un silencioso convento.

Por otro lado, los santos efebos de sus historias reflejan a esos otros efébicos jóvenes a los que Frederick Rolfe, en su estadía italiana, solía tomar fotografías de extrema belleza y evidente homoerotismo[1].  Hasta los demonios (“Un capricho de los querubines”) y las muchachas (“Sobre la beata Beatriz y la madre de San Pedro”) de sus historias guardan la apariencia de muchachos de catorce años. Hay mucho de la persona y del personaje de Corvo en estos relatos, y por ello recomendamos vivamente su lectura durante el recogimiento que suele acompañar a la Semana Santa.

Los cuentos de Stories Toto Told Me se publicaron originalmente en los números 7, 9 y 11 de The Yellow Book. La edición del volumen de 1898 se encuentra disponible en versión digital gratuita a través del portal archive.org.

Yellow Book IX

Índice de relatos

Sobre San Pedro y San Pablo (About San Pietro and San Paolo)

Sobre los lirios de San Luis (About the Lilies of San Luigi)

Un capricho de los querubines (A Caprice of the Cherubim)

Sobre la beata Beatriz y la mamma de San Pedro (About Beata Beatrice and the Mamma of San Pietro)

Sobre la herejía de Fra Serafico (About the Heresy of Fra Serafico )

Sobre un modo en el que los cristianos se aman entre sí (About One Way in which Christians Love One Another)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Rolfe, F. “Baron Corvo”. Stories Toto Told Me. London – New York: John Lane, 1898.

Rosenthal, D. The Photographs of Frederick Rolfe, Baron Corvo 1860-1913. Hanover, NH: Asphodel Editions.

Symons, A. J. A. The Quest for Corvo. An Experiment in Biography. New York: The Macmillan Company, 1934.


[1] Estas imágenes fueron reunidas por Donald Rosenthal en 2008 en un libro de tirada limitadísima.

    • Pato
    • 22/03/13

    uuuuuh, qué sexy🙂
    Me recuerda un poco a las fotos de Pierre et Gilles también. Solo le diré al Barón que San Sebastián tenía el pelo negro, tontolabas.

    • Ajajajaja!!! Rolfe era inglés, será por iso polo que “teutoniza” a imaxe de San Sebastián. Pensa ó Cristo louro de ollos azuis das estampitas…
      E está claro, como ti mesma apuntas, que estas fotografías son as precursoras non só de Pierre et Gilles, senón de toda unha estética homoerótica, anuncios de perfumes incluidos.

    • Ángel
    • 12/05/13

    La mayoría de historias religiosas se sostienen menos que el argumento de una mala película pero parece que mientras a ésta última la defenestramos a la otra aún hay gente que la idolatra.

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