Mirabile capitulum: el Liber aneguemis o cómo fabricar un homúnculo

Busca el árbol llamado mesnurcanam, que es un árbol que aparece de noche y desaparece de día, de modo que nadie pueda verlo; pero quien consigue percibirlo primero ve que de él cuelgan hombres en lugar de frutos y hojas (Liber aneguemis maior § 30; fragmento de una larga prescripción que describe cómo conseguir la rama del mesnurcanam y qué hacer con ella para lograr la invisibilidad).

Liber_AneguemisDe grimorios y libros prohibidos está llena la literatura, el cine y la cultura popular en general. El Necronomicon. El Ciprianillo. La Clavícula de Salomón. El Naturom Demonto de “Evil dead”. Pero también la historia conoce bien esos volúmenes de sapiencias arcanas, y los produce, los atesora y, de vez en cuando, incluso los pare y los deposita en nuestras manos. Este es el caso de la obra que comentamos esta semana: el oscurísimo Liber aneguemis o Libro de las leyes.

Bautizado con múltiples nombres durante el medievo (entre ellos “Libro de la vaca” y “La vaca de Platón”, pues para dotarlo de autoridad se le atribuyó la autoría al filósofo), el Aneguemis es un texto latino de los siglos XII-XIII, resultado de la traducción de un original árabe del siglo IX[1], que circuló con cierto garbo y soltura por distintas bibliotecas de Europa, y del que hasta el célebre mago John Dee, ya en el siglo XVI, poseyó una copia. De la obra se conoce la existencia de alrededor de una docena de manuscritos en Múnich, Oxford, Florencia, y de los que sólo uno (y corríjanme si disponen de más datos al respecto) ha sido publicado en edición moderna. En ese uno, conservado en la Biblioteca Nazionale florentina, se basa esta entrada.

AlquimiaCociendo alquimistas.

¿Qué tiene de abyecto, pecaminoso y transgresor este Liber aneguemis para haber sido criticado e incluso abominado por muchos de aquellos hombres medievales de ciencia? Justamente, que algunos de sus experimentos de magia práctica incitan a transgredir los límites impuestos por la naturaleza, y a crear artificialmente humanoides y criaturas híbridas a partir del cruce de materia orgánica humana y animal. De hecho, el título “Libro de la vaca” deriva del primer experimento incluido en la obra, que revela cómo fabricar un animal racional. Para ello, el mago o iniciado mezclará su semen, todavía templado, con la cantidad equivalente de “piedra del sol”, y con esta mezcla deberá inseminar una vaca u oveja a su elección. Después de haber introducido la mezcla en el interior del animal, untará los genitales de la bestia con la sangre de vaca (si insemina una oveja), o viceversa, y meterá al animal en una casa oscura en la que no penetre el sol. Durante el período de gestación, el forraje de la vaca deberá mezclarse con la sangre de la oveja (o con sangre de vaca, si el animal inseminado fuese una oveja). Mientras tanto, el mago deberá preparar una mezcla de piedra del sol pulverizada, azufre, piedra imán y totohis verde, todo ello mezclado con savia de sauce blanco. Cuando el animal finalmente para, la sustancia informe que expela debe colocarse dentro de esta mezcla para que le crezca la piel. El homúnculo debe permanecer tres días en un contenedor de vidrio o plomo hasta que esté vorazmente hambriento. Entonces, durante siete días, se le dará la sangre de la madre decapitada, lo que hará que la criatura se desarrolle plenamente. La criatura así creada podrá utilizarse ulteriormente como ingrediente mágico: si es decapitado y se le da a beber su sangre a un hombre, este se transformará en vaca u oveja; si se le mantiene en vida durante un año y luego se le introduce en un baño de leche y agua de lluvia, será capaz de predecir aquello que sucede muy lejos.

Y este sólo es el primer de los experimentos.

Cornelis_Pietersz_Bega_AlchemistLa casa patas arriba.

El Liber Aneguemis se divide en dos partes, el liber maior y el liber minor. El maior recoge, como hemos visto, experimentos refinados y abominables al mismo tiempo, pero también revela cómo crear ilusiones ópticas, hacer que se doblen las copas de los árboles, qué hacer para comprender la lengua de los pájaros, y obtener el don de la adivinación a través de la ingesta de bebidas inmundas hechas con carne animal y sangre, cómo transformar un ser humano en mono o cerdo, cómo hacerse invisible, cómo preparar mejunjes para ver espíritus. La mayoría de los procesos descritos toman la forma de destilaciones animales, en las que bestias y criaturas diversas devoran a otras criaturas y de algún modo subliman así, sucesivamente, la materia prodigiosa; destilaciones en las que cadáveres animales y mezclas putrefactas son introducidas dentro de vasos de vidrio y metal, cubiertas de estiércol, y enterradas en la tierra en un proceso químico infame y maravilloso. El minor, indicado para los pocos doctos en materia de alquimia y magia natural, recoge experimentos para construir lámparas mágicas e invocar ilusiones ópticas.

A pesar de que el Liber Aneguemis es una colección de recetas prácticas, y, por tanto, desnuda de consideraciones teóricas, la obra presenta la complejidad de un texto esotérico[2] que presupone que al otro lado de la página se encuentre un lector o lectora con un cierto grado de familiaridad con la filosofía, las ciencias y la magia natural. A este primer obstáculo se unen otros problemas, aquellos derivados de la traducción, de las incomprensiones y malinterpretaciones que ya en aquel lejano siglo XII surgieron al trasladar un texto árabe al latín y al adaptar el contexto a una realidad occidental. Por eso este Liber vaccae, este Kitāb ’an-nawāmis, Neumich y Aneguemis es fascinante y extraño. En su vaga incomprensibilidad les regala todas las novelas y cuentos de terror que todavía no han sido escritos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Paolo Scopelliti e Abdessattar Chaouech. Liber Aneguemis. Un antico testo ermetico tra alchimia pratica, esoterismo e magia nera. Milano: Mimesis; 2006.

Van der Lugt, M. ‘Abominable mixtures’: The Liber vaccae in the Medieval West, or the Dangers and Attractions of Natural Magic. Traditio 64 (2009), pp. 229-277.


[1] De título Kitāb ’an-nawāmis, que explica la deformación latina aneguemis. La supuesta traducción del griego al árabe fue atribuida a su vez a Hunayn ibn Ishāq, creando así una genealogía de conocimiento que se remontaría a la antigüedad clásica. Tal atribución, sin embargo, es infundada y sirvió únicamente a proporcionar credibilidad al texto.

[2] De hecho, Paolo Scopelliti, editor del manuscrito de Florencia, interpreta la obra en clave alquímico-simbólica, de modo que cada elemento y sustancia que se cita en la preparación de las recetas se correspondería con los mercurios y los azufres de la química filosofal.

  1. Extraordinario. Una entrada de las que no se olvidan!

    • Niu
    • 9/04/16

    Que hermoso articulo, inspira a la búsqueda de conocimiento, gracias n.n

  2. como se puede conseguir este libro en español por favor

    • Gracias por tu comentario, Humberto. Por lo que sé, el Liber aneguemis no ha sido traducido al español. De hecho, para la redacción de esta entrada del blog utilicé la edición italiana. Para saber más sobre esta obra medieval, prueba con ma minibibliografía que se incluye en la entrada de Wikipedia (siempre es un comienzo): https://es.wikipedia.org/wiki/Liber_aneguemis

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