Jun’ichirō Tanizaki, El drama embrujado

INOUE: No, leerlo así no sería interesante. Si no te lo leo en este mismo momento, en el lugar mismo del asesinato, no sentirás terror. No te preocupes, el sol todavía no está en el ocaso. Escucha, te leeré el principio. (El drama embrujado; traducción del italiano al español por Couto).

Tanizaki

Al autor que comentamos esta semana lo conocerán bien, ya que Jun’ichirō Tanizaki (1886-1965) está bien representado en el panorama editorial en español. Siruela, DeBolsillo, Bid&Co, Alfabia, Seix Barral, Rey Lear han publicado recientemente traducciones de sus novelas y de muchos de sus cuentos. Il dramma stregato que les presentamos aquí, sin embargo, contiene material que, por cuanto hemos podido verificar (y corríjannos si nos equivocamos), permanece inédito en español.

Esta edición italiana, que da fe de los primerizos pasos literarios del autor japonés en su Tōkyō natal, recoge tres historias de sus inicios: “El demonio” (1912-1913), “El asesinato de O-tsuya” (1915), y “El drama embrujado” (1919). Las tres historias comparten una triangularidad dramática: entre un hombre y una mujer que dicen amarse, se interpone siempre un tercer elemento discordante (otro hombre, otra mujer, la indolencia, la enfermedad, la casualidad). Los hombres, pusilánimes, débiles, y siempre protagonistas en estas tres historias, se dejan conquistar por el atractivo de la carnalidad. No se oponen a los deseos que les subyugan; muy al contrario, los cultivan hasta que estos florecen, fecundos y con morbosidad purulenta. Y las mujeres, que no siempre se muestran audaces ni libertinas, funcionan como carnaza para esas pulsiones connaturales al hombre. Ellas las despiertan, las potencian, las agitan, pero no las crean ni las inoculan. Tales historias feroces de sensualidad contagiosa no podrán sino culminar en el necesario, inevitable final trágico.

Drinking

La primera de las historias, “El demonio”, narra cómo Saeki, estudiante enfermo por los excesos de una vida disoluta, se muda de Nagoya  a Tokyo para agonizar y morir en casa de su tía. La fascinación creciente que los blancos y desbordantes atractivos de su prima Teruko ejercen sobre él, así como la presencia funesta del enloquecido y enamorado Suzuki, harán que Saeki, siempre febril y coronado por la amenaza de la muerte, precipite en un abismo dominado por los apetitos.

Tomó entre las manos aquel frío tejido arrugado, empapado de moco; intentó alisar su resbaladiza superficie, y al final comenzó a lamerlo ávidamente como un perro.

‘… ¡Así que este es el sabor del moco!’. Le parecía lamer un algo de olor selvático y penetrante, y sobre la punta de la lengua permanecía sólo un leve sabor salado. ‘¡Qué sensación extrañamente áspera, indecentemente placentera! Tras el mundo de los placeres comunes de los seres humanos se esconde semejante paraíso, secreto y extraño…’ (El demonio; traducción del italiano al español por Couto).

“El asesinato de O-tsuya” explora más claramente el tropo de la femme-fatale. Shinsuke, sirviente de una próspera familia, se deja convencer por O-tsuya, hija de la estirpe, para huir juntos. Esa aparente fuga romántica se convierte inmediatamente en un rápido e imparable descenso en el vicio, la corrupción, y el crimen. O-tsuya es vil y maligna, retorcida y embustera, y responde en cada uno de sus pasos al prototipo de mujer fatal; mientras Shinsuke, en su lucha por poner orden a los crímenes y fechorías que pesan sobre sus espaldas, no hace sino enredarse con creciente ansia en una telaraña de carne muerta y sexo.

El relato que da título al libro, “El drama embrujado”, constituye la pieza más redonda de la tríada. El autor teatral Sasaki desea deshacerse de su esposa Tamako para poder casarse con su amante. Ah, pero Tamako, en su simpleza y mansedumbre, es demasiado dulce y comprensiva para que el marido acierte a matarla a sangre fría. Sasaki tejerá entonces su plan criminal a través de la escritura de un drama en un acto, “El bien y el mal”. Será a través de este ejercicio redondo de metalitetura como el lector conocerá los pormenores del inmerecido asesinato.

Deseo, carnalidad, muerte, y la extática enfermedad del deseo. Tanizaki se los sirve en bandeja de barro y sangre.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Tanizaki, J. Il dramma stregato. Traducción de Lydia Origlia. Milano: SE; 2009.

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