Michael McDowell, Agujas doradas (Gilded Needles)

Gilded

Ya te lo he dicho: las clases bajas nunca se vengan de las clases altas (el juez Stallworth a su yerno, Duncan. Añado: pero ¡ay!, ya veréis cuando lo hagan).

Michael McDowell es el autor del momento, al menos en mi casa y, quiero pensar, también en cierto sector del mundillo editorial independiente. Valancourt Books lleva desde el 2013 recuperando la obra de este autor de Alabama muerto prematuramente (nos dejó en 1999 con 49 años), y, si no me fallan las cuentas, su catálogo suma ya 8 novelas, más la saga Blackwater al completo. La argentina La Bestia Equilátera, por su parte, se ha estrenado con McDowell publicando una maravilla que lleva por nombre Los elementales, de la que hablé sin vergüenza ni pudor y alabé hasta la hartura en el programa número 13 de Todo Tranquilo en Dunwich (nunca podré agradecerle lo suficiente a mi compañero de fatigas, José Luis Forte, la paciencia que demostró conmigo en esa particular ocasión). Ya lo he dicho en el pasado, pero me repetiré de nuevo: Michael McDowell es un autor que arma atmósferas como quien construyese barcos o barómetros, con extrema precisión; es un estilista, un brujo muy hábil capaz de introducir texturas en lo escrito, sus textos son táctiles, se huelen, te hacen sudar, te enferman de miedo, o producen esa risa nerviosa tan propia del asco y el malestar; es también un profesional del bestseller de quiosco muy consciente de las exigencias del mercado que escribió como repuesta a la fuerte demanda editorial de los años 80. Es, en definitiva, el autor que deberías estar leyendo ahora si amas el terror, la literatura gótica, el misterio, los dramas familiares y la sangre.

Fight
Mujeres que luchan (en todos los sentidos)

Decidida como estoy a leer todo lo que pueda de su producción, después de Los elementales y La inundación (Blackwater #1) le ha tocado el turno a Gilded needles (1980), una historia de venganza ambientada en la ciudad de Nueva York que tiene lugar a lo largo del año del Señor de 1881. En su esencia, Agujas doradas (además de hacer referencia al largo aguijón utilizado en la preparación del opio para ser fumado, y que en la novela se convierte en arma homicida), narra el enfrentamiento entre dos familias. O lo que es lo mismo, dos clases sociales opuestas: los Shanks, quienes, encabezados por una oronda matriarca (“Black” Lena) que opera desde el refugio que le ofrece su tienda de empeños, han hecho del crimen su área de especialización; y los Stallworths, corruptos, infieles y desapegados, quienes cortan y pinchan en las esferas de poder de la ciudad, y que utilizan la miseria de los bajos fondos para sus jugadas políticas.

En esta novela, McDowell hace lo que ya demostrara en tantas otras de sus novelas: sabe crear (y recrear) atmósferas y espacios, y en Gilded needles lo hace recurriendo a estampas pintorescas que cuentan ese momento histórico particular. De hecho, Gilded needles se presenta como una novela escrita con tiralíneas, como un rosario de escenas unidas entre sí por el conflicto Shanks-Stallworth a través del cual se narra con crudeza novelesca el espíritu de una época, de una ciudad, y de dos clases sociales enfrentadas. Dos niños que roban un cadáver para venderlo a un médico, un cuerpo desnudo tendido en la morgue a la espera de ser reconocido, una joven que practica abortos, una habitación ruinosa en lo alto de un edificio decadente entre cuyos muros se perpetra un asesinato, una boxeadora tatuada que ama tiernamente a otra mujer, un antro en el que emborracharse y perder dinero a las cartas: nos acerca a un mundo inexistente con descripciones vívidas de los personajes, de las situaciones, de los ambientes. Incluso cuando se acerca a los clichés (el fumadero de opio, el local de mala muerte), Michael McDowell lo hace llenando el cuadro de objetos precisos, de olores y experiencias táctiles.

NYMorgue

En la primera hora del año nuevo, Lena Shanks estaba sentada en el salón de una casa en West Houston Street. De vez en cuando, un viandante, al pasar junto al muro de ladrillo, golpeaba insolentemente sobre el cristal de las ventanas enrejadas a modo de saludo, pero los cortinajes espesos siempre estaban cerradas para evitar que los curiosos observasen dentro. El salón era suntuoso pero decorado de manera curiosa. Todos los muebles refinados, toda la tapicería, todo el papel de pared y la pintura y los ornamentos eran de un único color: dorado.

La decoración de la habitación opresiva no solo poseía idéntico color, sino también un mismo origen: todo había sido robado.

Si tenéis la oportunidad de leer a Michael McDowell, no la dejéis escapar. Y si no os gusta, podéis pasar por aquí y criticar mi mal gusto en materia literaria: difícilmente cambiaré de opinión.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

McDowell, M. Gilded Needles. Richmond, VA: Valancourt Books, 2015.


Te recuerdo que puedes suscribirte a la lista de correo de En la lista negra. Recibirás contenido exclusivo, podrás elegir puntualmente los temas de los artículos que se publiquen en el blog y ¿quién sabe?, incluso podrías participar en el sorteo de material raro y molón.

Sí, quiero suscribirme a En la lista negra.

También puedes ayudarme a escribir artículos como este invitándome a un café simbólico. ¡Gracias!

Buy Me a Coffee at ko-fi.com

Anuncios

9 comentarios

  1. Yo tampoco lo conocía,muchas gracias por la recomendación,me guste o no me guste el autor,cosa que aún no sé.

    • Gracias a ti por visitar el blog y comentar, Ángel. Si te decides a darle un tiento a Michael McDowell, te recomiendo vivamente “Los elementales”.

  2. Deuche forte co demo de McDowell, rula! Pois The Elementals encantoume, xa cho dixen, e se este autor gústache tanto como para obrigarte a facer unha entrada no blog, será que merece a pena, ho. A por el!

  3. Hola. Leí los elementales y me encantó! Quería leer más de este autor pero no encuentro nada en español!! Sabes si hay algo publicado en castellano además de los elementales? Gracias

    • ¡Hola, Nancy! La única obra de McDowell traducida al español que conozco (aparte de esa maravilla que es “Los Elementales”) se titula “Voces del silencio”. Yo no la he leído y, por lo que sé, no ha tenido buenas críticas. McDowell la dejó inacabada, y fue Tabitha King quien la terminó. La publicó la editorial Minotauro.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.