André Ruellan: memoria, pastillas y ci-fi

Ruellan Memo

Podemos intervenir sobre el futuro, pero no sobre el pasado.

Voy a ser sincera: cuando compré esta novela de André Ruellan en mi tienda habitual de segunda mano, desconocía por completo al autor. Aparte de su precio ofensivamente bajo, lo que me decidió a meterla en la cesta fue su autoría francesa (la ciencia-ficción anglosajona copa mis estanterías y, de vez en cuando, me apetece romper el monopolio), la declaración en la portada de que la novela había ganado el gran premio de ciencia-ficción franca de 1985 y, por supuesto, la temática.

Mémo es una novela sobre la construcción de nuestros recuerdos y cómo estos fundamentan nuestras vidas. Explora los mecanismos con los que la memoria falsifica nuestra experiencia del presente y del pasado para acomodar los sucesos a visiones, propias o heredadas, del orden social. Reflexiona sobre los límites entre lo posible y lo real, las versiones de nuestra existencia que se superponen, las decisiones erróneas, las paradojas temporales y, en definitiva, cuestiona eso que llamamos realidad. A la luz del peso que las redes sociales, los medios de comunicación y el tándem economía-política despliegan en la construcción de eso que llamamos cultura y realidad, y también como ex-historiadora (o como “historiadora dominguera”, que diría Philippe Ariès) el tema me interesaba enormemente.

Pastillas que te ponen la cabeza loca

Nos situamos en los años 50. Paul Harpelin y su equipo científico acaba de sintetizar un medicamento que potencia la memoria, útil en la ayuda a enfermos de amnesia post-traumática: es el S. 24, la base del Memoryl.

Puesto que cada variante de la realidad excluye las demás, aquella en la que se encuentra actualmente parecería como verdadera en todos sus detalles, aunque sea falsa.

Harpelin lo ha probado sobre sí mismo, y ha conseguido rememorar la experiencia sensorial de un episodio de caza protagonizado por un neandertal. ¡El Memoryl reconecta al individuo con el ADN de la experiencia misma! ¿Te imaginas lo que debe ser eso? Como casi todos los medicamentos, sin embargo, el Memoryl también tiene efectos secundarios inusitados, y Paul Harpelin se verá catapultado de un arco temporal a otro: en un lado de la realidad, seguirá siendo un científico farmacéutico en los años 50, con una novia también investigadora, Isabelle, con la que desarrolla el producto mágico; en el otro, han pasado 5 años de los que no recuerda nada, se ha hecho rico con la venta del Memoryl, se ha casado con Isabelle (sí, la misma) y ahora ambos comparten un hijo, un perro baboso y una casa de lujo. Sin ningún control, Paul pasa de una realidad a otra. Ha olvidado algunos hechos y recuerda otros que, atendiendo a sus compañeros médicos, son imaginarios y, por tanto, inexistentes.

Memo 1 agudizaba la memoria. Memo 2 proporcionaba la ilusión extraordinaria de revivir el pasado. Memo 3 era una cosa distinta. Se parecía a una corriente interior capaz no solo de transportarlo, como el Memo 2, al pasado, sino también de vehicular decisiones tomadas en el presente para aplicarlas a ese mismo pasado.

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Cada época tiene sus drogas. Adriaen Brouwer, “Los fumadores” (1636).

Los eventos, circunstancias y decisiones que Harpelin toma y padece en una y otra realidad traen sus consecuencias y, a fuerza de intentar resolver desaguisados mediante la ingesta ininterrumpida del Memoryl, por un lado, y la síntesis de nuevas versiones del medicamento más potentes y eficaces, por otro, Paul la lía parda y se enmaraña en su propia ficción. Tanto es así que consigue, sin proponérselo, transformar el mundo en un caos permanente donde los individuos trafican con su pasado y, a fuerza de manipularlo, crean y recrean constantemente la realidad (la propia y la ajena) sin ser conscientes de ello.

Mémo, o de cómo la industria farmacéutica no sabe curar las malas decisiones

Lo más grave de todo esto es que nadie, absolutamente nadie, se da cuenta del carácter inestable, flácido, deformable y aleatorio de cada momento y cada situación.

No es difícil emparentar el Mémo de Rouellan con la ficción de Philip K. Dick (por ejemplo), tan focalizada en la exploración de los subjetivo y perceptual, y en la deconstrucción y desmitificación de lo real. Tengo la sensación de que Mémo explora a través de la ciencia-ficción las consecuencias de nuestras decisiones, ese despertarse una mañana mientras con aire extrañado nos miramos en derredor y nos preguntamos: «¿Qué hago aquí y cómo he llegado a este punto en mi vida?». Una mala decisión no se revierte persistiendo en ella ni poniéndole parches: Paul Harmelin lo intenta una y otra vez sin conseguir otra cosa que complicar y embrollar las realidades hasta la locura absoluta en la que el mundo y lo real se vuelven pura energía dinámica, incontrolable, imprevisible.

Todas las versiones de presente-futuro que la novela explora a partir de la creación del Memoryl comportan situaciones indeseables, tragedia y sufrimiento, caos y modificaciones estructurales de la sociedad y del mundo. ¿La moraleja? Según Mémo, una mala decisión no se solventa persistiendo en ella ni remendándola: las consecuencias de las malas decisiones solo pueden arreglarse evitando tomar esas decisiones, yendo a la raíz y arrancándola de cuajo.

Ruellan
Sabrás que es francés si lleva jersey de cuello alto y fuma constantemente.

Pero ¿quién es André Ruellan?

André Ruellan (1922-2016) fue un escritor y guionista (además de médico) cuyo volumen de producción en los terrenos de la ciencia-ficción y el fantástico quita el hipo. Según esa biblia que es Tercera Fundación, en español se tradujeron únicamente tres novelas entre los años 1979 y 1980, y muy mal tuvieron que ir las ventas si la aventura de volcar sus textos a la lengua hispánica duró tan poco. Ruellan alió fuerzas con el movimiento pánico, publicó en 1963 su Manuel du savoir-mourir con ilustraciones de Roland Topor y, con Mémo, se alzó con el Grand prix de la science-fiction française de 1985.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

RUELLAN, A. Memo. Traducción de Robin Benatti. Roma: Fanucci Editore, 2002.


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3 comentarios

  1. Saber sobre autores raros,desconocidos y poco traducidos al español no sé si me encanta o me molesta por ponerme los dientes largos sobre libros difícilmente encontrables jajaja.
    De todas formas,muchas gracias por este artículo tan tan interesante.

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