Archive for the ‘ Arte ’ Category

Thole y Zanotto, Las primaveras del monstruo

 

Thole - Bella e bestia

Karel Thole, La bella e la bestia

El ser humano siempre busca la crueldad y, bajo las más diversas formas, la usa y consume en abundancia. Estos dibujos de Karel Thole no deberían escandalizar (aunque me temo que lo harán), sino que deberían satisfacer el ángulo recóndito del divino marqués que todos (bien escondido, se entiende) tenemos en nosotros (Ernest Thole, prefacio a Le primavera del mostro).

En En la lista negra sentimos predilección por una sección muy concreta de las librerías de viejo. Es ese espacio (ya sea este estantería, caja de madera reciclada, montaña renqueante, o tenderete improvisado)  reservado a los saldos. Ese “todo a 1 euro, 2 euros, 3 euros” que acomuna lo ruin con lo sublime nos vence siempre. En general, el criterio de selección no obedece a temática, colección, lengua ni editorial alguna, sino que se guía por el personal parecer del librero/a y sus circunstancias. Se apilan ahí los libros que no encajan en ninguna otra sección de la librería; los volúmenes baratos, desportillados, o de común circulación; o aquellos que llevan meses dando tumbos sin comprador que se decida a rescatarlos de esa vida vagabunda. También aquellos otros que ocupan un espacio precioso, necesario para obras de mayor valor económico o mejor presencia. Son esos monstruos, outsiders y desheredados del mundo impreso, esas presencias incómodas, las que siempre acaban entre nuestros amorosos brazos.

Thole - PrimavereHablando, pues, de monstruos y libros a cuatro perras, hoy les presento Le primavere del mostro, volumen de gran formato que rescaté hace unos días de una pila de derelictos, y del que, por pura casualidad, en este 2016 se cumplen 40 años de
publicación. Le primavere recoge textos breves escritos por Piero Zanotto acerca de las valencias culturales del monstruo cinematográfico, que se complementan con la correspondiente lista de películas. El punto central, sin embargo, lo ocupan las 11 ilustraciones (12, si se cuenta la que figura en la portada) de Karel Thole: un anciano y un niño que caminan hacia una guillotina; un suculento plato de ojos y dedos amputados; una cabeza empalada; una mujer poseída por un lujurioso reptil; un gigante que atraviesa las aguas de un pantano con las ruinas de un castillo al fondo.

Thole - Perchè

Karel Thole, Perchè?

Quizás no lo sepan (no tienen por qué, la verdad sea dicha), pero este holandés es el culpable de haber dado a la celebérrima y amadísima colección Urania de la editorial Mondadori (responsable de haber popularizado, a partir de los años 50, la literatura de ciencia ficción en Italia) su rostro característico. Urania tiene mucho que agradecer a Thole: sus portadas inundaron de sueños y (mayormente) pesadillas a generaciones enteras de escolares que, atraídos por el miedo que les producían los monstruos, las criaturas alienígenas, y los mundos imposibles recreados en ellas, se iniciaron en los misterios de la literatura fantacientífica. Tiempos en los que los grandes del género se vendían a precios populares en los quioscos de barrio, y en los que niños y adultos compartían el secreto placer del escalofrío y del asombro. Los tiempos del reinado de Thole. La era en la que florecieron los monstruos.

Thole dibuja cosas muy simples, pero es nuestra fantasía la que las deforma, transformándolas en algo horrible (Ernest Thole, prefacio a Le primavere del mostro).

Thole - Extra

En el interior de mi copia del libro, alguien había guardado un jugoso artículo sobre el cine de terror. Aquí, la prueba.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Thole, K.; Zanotto, P. 1976. Le primavere del mostro. Conegliano: Quadragono Libri.

V.V.A.A. 2012. Karel Thole. Pittore di fantascienza. Senigallia: Fondazione Rossellini.

Roger Luckhurst, La maldición de la momia. La verdadera historia de una fantasía oscura

Mummy

Dr. Muller: Devuélvalo. Entiérrelo donde lo encontró. Usted ha leído la maldición. ¿Se atreve a desafiarla?

Joseph: En beneficio de la ciencia. Aun si creyese en la maldición, seguiría con mi labor para el museo. Regrese conmigo y juntos examinaremos este gran hallazgo.

Dr. Muller: No puedo sancionar este acto de sacrilegio con mi presencia.

(La momia, 1932).

Si hay algo que nuestro imaginario colectivo asocie estrecha e indisolublemente con el antiguo Egipto, más allá de momias, arqueólogos, y pirámides, eso es el concepto de maldición. Maldiciones que se remontan al alba de los tiempos, antiguas como el mundo, y que prometen azotar a saqueadores de tumbas y profanadores del sueño fúnebre con desgracias y muerte terrible. Y, sin embargo, la Historia se empeña en contarnos una historia bien distinta. En el colosal estudio The Mummy’s Curse. The True History of a Dark Fantasy (libro que recomendamos desde ya), el profesor de literatura Roger Luckhurst desmitifica el presunto origen ancestral de la idea de maldición post-mortem para desvelar sus orígenes victorianos. El resultado es un viaje fascinante, bello y aterrador que, partiendo del desierto del Valle de los Reyes, llega a los expositores del Museo Británico y al corazón mismo del Imperio. Reconstruye con paciencia artesana los procesos por los que un rumor (un rumor que, en el fondo, refleja un sentir profundo, un miedo inconsciente) consigue convertirse en realidad, modificando radicalmente la percepción del pasado.

Egyptian Hall

El tristemente desaparecido Egyptian Hall en Piccadilly, Londres.

Partiendo del descubrimiento y apertura de la tumba de[1] Tutankhamon en 1923, fuente de la maldición faraónica por antonomasia, Luckhurst retrocede en el tiempo e inicia su análisis con dos momias “victorianas” y sus respectivas maldiciones. Ahí tenemos, por un lado, al cuerpo embalsamado de la sacerdotisa de Amen-Ra, la “momia infausta” (The Unlucky Mummy), responsable no sólo de las calamidades padecidas por su propietario Sir Thomas Douglas Murray, sino de muchas otras adversidades (¡incluido el hundimiento del Titanic!); y, por otro, al sarcófago de Nesmin, que regaló al señor Walter Herbert Ingram otras tantas desventuras. Dos casos ejemplares que sirven a Luckhurst para desvelar ese extraño proceso que transformó el inicial interés popular y lúdico por las curiosidades orientalizantes y los ambientes egipcios en miedo creciente y perpetua sensación de amenaza. Un proceso que culminará, para fortuna de los amantes del terror, con la forja del concepto de la maldición egipcia. El cambio de tornas que experimenta el colonialismo británico hacia el final del siglo XIX, y en concreto  la mutación de las relaciones del Imperio Británico con Egipto (que, de combatir victoriosamente los ejércitos napoleónicos en tierras nilóticas, pasa a sufrir humillantes derrotas a manos de los nativos),  junto a una consciencia más o menos velada de los desmanes y transgresiones que el Imperio perpetraba en las colonias en general, y en Oriente en particular, crea un caldo de cultivo propicio al mito de la némesis y de la maldición.

 

Examination of a mummy

Socializando, o cómo no respetar ni a los muertos. “Examen d’une momie. Une prêtresse d’Ammon”, de Paul Philippoteaux (ca.1891)

A este caldo ya de por sí sustancioso se añaden otros suculentos ingredientes. El contexto industrial y capitalista fomentó el hambre por consumir y exhibir, lo que derivó en actividades de pillaje y saqueo constante: no era infrecuente que militares, diplomáticos y aventureros de todo tipo adquiriesen para su propio consumo o para la venta a terceros todo tipo de objetos, incluidos cadáveres momificados, enteros o troceados, que acabaron por engrosar las colecciones privadas de los súbditos del Imperio. Para sorpresa del lector, Luckhurst nos descubre que nuestra bien amada maldición faraónica no es sino la derivación colonial de la tradición de las maldiciones familiares transmitidas de generación en generación, tan queridas por los linajes británicos y cultivadas con esmero a lo largo y ancho de sus abigarrados árboles genealógicos.

Unlucky mummy

Preste atención a este sarcófago. Obsérvelo con detenimiento. ¿Le gusta? ¿Sí? Felicidades, ahora está usted maldito. EA 22542 o “The Unlucky Mummy”, British Museum (Londres).

En definitiva, La maldición de la momia es un excelente ejemplo de historiografía anglosajona, capaz de desplegar una profunda erudición sin aburrir ni abrumar. El estudio de Luckhurst cubre aspectos de historia política, militar y social, de ocio, ocultismo, consumismo, estética, arqueología, y literatura fantástica. Personajes del calibre de Rider Haggard, Blavatsky, Wallis Budge, Algernon Blackwood, Conan Doyle y Richard Marsh (entre muchos otros) protagonizan encuentros y desencuentros con antigüedades egipcias, malas vibraciones, y rumores maléficos. Puesto que a día de hoy resulta complicado hacerse con una momia maldita, este libro les ofrece una alternativa asequible.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Luckhurst, R. The Mummy’s Curse. The True History of a Dark Fantasy. Oxford: Oxford University Press; 2012.

[1] En realidad, se trata de una tapa de sarcófago y no de un cuerpo momificado propiamente dicho.

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

Libros, listas y regalos: el 2014 en negro

¿Ya está muerto y enterrado el 2014? ¿Por qué nadie nos lo ha advertido? Para EnLaListaNegra ha sido un año altamente irregular, fructífero en algunos aspectos, cierto, pero acelerado, imprevisto y alocado en todo lo demás. Sean comprensivos, pues, si en esta ocasión les ofrecemos una lista de lecturas parciales en las que no hemos incluido ni los cuentos de Charles Beaumont, ni algunas de las novelas de Marjorie Bowen, Reggie Oliver, y Michael Ende, ni un buen puñado de libros y artículos académicos. Esperamos que entre los títulos aquí compilados encuentren algo que sea de su agrado y, si no fuese así, siéntanse libres de añadir los títulos y autores que prefieran.

Seguimos leyendo para ustedes. Que el 2015 nos/les depare muchas y raras lecturas.

FreemanELLN confiesa su amor por las autoras de ficción sobrenatural. En la foto, Mary Eleanor Wilkins Freeman.

Una incompleta lista de lecturas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

Ameixeiras, D. Baixo mínimos. Vigo: Xerais; 2004.

Bulwer-Lytton, E. Haunted and the Haunters or, The House and the Brain. Blackwood’s magazine; 1859.

Buzzati, D. Il grande ritratto. Milano: Mondadori; 1960.

Buzzati, D. La famosa invasione degli orsi in Sicilia. Milano: Mondadori; 2011 [1a ed. 1945].

Carrere, E. El reino de la calderilla. Madrid: Valdemar; 2006.

Cavagnoli, F. La voce del testo. L’arte e il mestiere di tradurre. Milano: Feltrinelli; 2012.

Chambers, R. The King in Yellow. F. Tennyson Neely; 1895.

Chambers, R. W. The Tracer of Lost Persons. Ilustraciones de Edmund Frederick. New York: D. Appleton; 1906.

Dinesen, I. Babette’s Feast. London: Penguin Modern Classics; 2011.

Edwards, A. B. A Night on the Borders of the Black Forest. New York: Frederick A. Stokes Company; 1890 [1a ed. 1874].

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.

Eximeno, S. Imágenes. Granada: Ediciones Parnaso; 2004.

Fea, A. Secret Chambers and Hiding Places. London: S. H. Bousfield & Co.; 1904.

Fernández Paz, A. Non hai noite tan longa. Vigo: Xerais; 2011.

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diary of a Nobody. London: J. W. Arrowsmith; 1892.

Howard, J. Written by Daylight. Dublin: The Swan River Press; 2013.

Leiber, F. Nuestra Señora de las Tinieblas. Barcelona: Martínez Roca; 1993.

Ligotti, Th. Conspiracy Against the Human Race. New York: Hippocampus Press; 2010.

Lugones, L. Cuentos fatales. Buenos Aires: Nuevo Siglo; 1994.

Machen, A., The Great God Pan.  London: John Lane; 1894.

Rodoreda, M. La Placa del Diamant. Barcelona: Club Editor; 2005.

Serra, D. Veins and Skulls. Birmingham: Short, Scare Tales Publications; 2013.

Suceavă, B. Miruna, a Tale. Traducción de Alistair I. Blyth. Prague: Twisted Spoon Press; 2014.

Tanizaki, J. Il dramma stregato. Traducción de Lydia Origlia. Milano: SE; 2009.

Valentine, M. Seventeen Stories. Dublin: The Swan River Press; 2013.

VVAA, Contos estraños. Segunda Era. Santiago de Compostela: Contos estraños editora; 2014.

Wallace, David Foster. Brief Interviews with Hideous Men. New York: Back Bay Books; 1999.

White, E. L. Lukundoo and Other Stories. New York: George H. Doran Company; 1927.

Wilkins Freeman, M. E., The Wind in the Rose-Bush and Other Stories of the Supernatural. New York: Doubleday, Page & Company; 1903.

En píldora: George y Weedon Grossmith, Diario de un don nadie

Diary_of_a_Nobody_2Lupin, como el señor Huttle, tenía ideas originales y a veces maravillosas, pero precisamente esas ideas son muy peligrosas. Convierten a los hombres en extremadamente ricos o extremadamente pobres. Construyen hombres o los destruyen. Siempre he sentido que la gente que vive una vida simple y poco sofisticada es más feliz. Creo que yo soy feliz porque no soy ambicioso. De alguna manera, siento que Lupin, desde que está con el señor Perkupp, se ha contentado con sentar la cabeza y con seguir los pasos de su padre. Esto es un alivio. (Diario de un don nadie; traducción de Couto).

Diary of a nobody (1892), escrito por George Grossmith, ilustrado por su hermano Weedon y originalmente publicado en entregas en la revista Punch durante los años 1888 y 1889, es nuestra lectura humorística recomendada para el verano. A través del diario de Charles Pooter, el “don nadie” que representa la clase media decimonónica inglesa, Grossmith dibuja un panorama social entre lo hilarante y lo embarazoso.

Weedon-and-George-GrossmithDos Grossmith por el precio de uno.

Los Pooter son un matrimonio de mediana edad que conduce una vida acomodada pero comedida basada en el ahorro, la rutina, y los gustos simples. Su incapacidad empachada de moverse en lo que ellos consideran las “altas esferas” de la metrópolis, sin embargo, hace que sus escasos intentos de codearse con la flor y nata de la sociedad londinense terminen en sonoro bochorno. En su diario, con la flema que ya es marca británica, Charles Pooter nos cuenta las peripecias de su vida cotidiana, su trabajo como empleado en la firma Perkupp, la vida doméstica con su esposa Carrie, con la servidumbre y con sus amigos Cummings and Gowing, los encontronazos con personajes del vecindario, su incursión en experimentos espiritistas, y la relación con su hijo Lupin, quien representa una nueva generación cuyos valores se basan en las ganancias rápidas, el riesgo en la inversión, la vida frenética, y los gustos caros.

Diario de un don nadie: su dosis veraniega de humor en píldora. Eficacia probada.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diary of a Nobody. London: J. W. Arrowsmith; 1892.

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diario de un don nadie. Traducción de Eduardo Iriarte. Barcelona: Edhasa; 2002.

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diario de un don nadie. Traducción de Íñigo Jáuregui. Madrid: Nórdica; 2012.

Perfil de George Grossmith (1847-1912) en Wikipedia.

Perfil de Weedon Grossmith (1854-1919) en Wikipedia.

Sangre en lo profundo: breve venografía bibliófila

Oppenheimer Der BlutendeMax Oppenheimer, El hombre que sangra (Der Blutende, 1911). Spencer Museum of Art, The University of Kansas.

Esta sangre es un vino que embriaga el alma, del cual cuanto más se bebe, más se querría beber; y uno no se sacia nunca (…) (Carta 208 de Caterina de Siena a Fray Bartolomeo Dominici de la Orden de los Predicadores en Asciano).

No lo duden: también la sangre tiene su historia, una historia rica, compleja, y embriagadora. De la sangre les hablamos en el post dedicado a Piero Camporesi y su Il sugo della vita. Simbolismo e magia del sangue, y ha salpicado muchas otras entradas de este blog, tan predispuesto a flirtear con vampiros, caníbales y petrificadores. En esta ocasión, y como ya hiciésemos en aquel Viaje in utero, en el que EnLaListaNegra ejerció de maltrecho e improvisado cicerone por los misterios de esta oculta pieza de anatomía femenina, les proponemos un recorrido bibliófilo por corrientes purpúreas, calientes y ferrosas.

Blut Kunst Macht Politik PathologieCoinciden autores, artistas y estudiosos en enfatizar la naturaleza maleable de la sangre, la riqueza de valores y significados que transporta, y su capacidad de aunar vida, muerte y resurrección, sublimación y fisicidad, crimen, castigo y redención. “Sangre. Arte, poder, política, patología” (Blut. Kunst, Macht, Politik, Pathologie), catálogo de la exposición homónima celebrada en el Schirn Kunsthalle Frankfurt entre 2001 y 2002, explora a través de textos e imágenes las múltiples valencias de este zumo vital. Un vagabundeo que toca las asociaciones herméticas, el simbolismo, el mundo bíblico (“la sangre es la vida”), el sacrificio (Maya), el arte (crear usando la sangre como materia prima), la guerra, la venesección, la medicina (apuntes históricos sobre las técnicas de transfusión), las teorías fisiológicas (Harvey y la circulación), la política, la raza, los humores, la religión (la sangre de Cristo como instrumento de salvación), los perturbadores efectos de la pureza de sangre sobre los rasgos físicos de los miembros de la realeza, la infección (SIDA, hepatitis), la genética, la clonación.

Y qué decir del cristianismo, religión cuyos basamentos se establecen sobre el canibalismo (no en vano la comunión de la sangre y el cuerpo de Cristo constituye su sacramento principal) y la visceralidad. ¿Qué sería del panteón cristiano sin el glorioso martirio? ¿Y las místicas, que, como Caterina da Siena, saboreaban la sangre del Cristo en cada hostia consagrada y sentían sus bocas inundadas del sabor ferroso de tan precioso don? ¿No se asemejan ellas a las novias del vampiro, amantes de un placer que, por elevado, se presenta sólo en apariencia menos lujurioso y obsceno que aquel perseguido por las criaturas de la noche? Deseos de un baño de sangre…

Bellegambe tryptique bain detalleDetalle del Tryptique du bain mystique, Jean Bellegambe, Palais des beaux-arts de Lille.

Uno de los muchos tratamientos académicos del fenómeno del culto a la sangre de Cristo lo proporciona el volumen “Sangre maravillosa. Teología y práctica en Alemania del Norte tardomedieval y más allá” (Wonderful Blood. Theology and Practice in Late Medieval Northern Germany and Beyond, 2007) de Catherine Bynum. En este estudio, que se centra en material histórico procedente del norte germánico, la medievalista explora los poderes salvíficos atribuidos a la sangre de Cristo, el culto y la devoción a las heridas del mesías, y las rutas de peregrinación creadas alrededor de los lugares que albergaban reliquias y objetos asociados al martirio y a la lluvia púrpura.

Códice Tudela 21Página del Códice Tudela, siglo XVI. Museo de América, Madrid.

Otro libro rubí, colección de artículos sobre el hemático líquido, es “Sangre en la historia e historias de sangre” (Blood in History and Blood Histories, 2005). Entre las contribuciones más interesantes figuran “El uso terapéutico de la sangre en el occidente medieval” (Der therapeutische Gebrauch von Blut im mittelalterlichen Abendland), de Hartmut Bettin; “Las virtudes magnéticas de la sangre en la tradición médica de Paracelso” (Les Vertus Magnétiques du Sang dans la Tradition Médicale Paracelsienne), de Roberto Poma; “La sangre del vampiro” (Das Blut der Vampire), de Anja Lauper; y “Sangre tóxica: menstruación y menotoxina en los años 20” (Giftiges Blut: Menstruation und Menotoxin in den 1920er Jahren), de Myriam Spörri, autora del también sanguíneo “Sangre pura y sangre mixta. Para una historia cultural de la investigación de los grupos sanguíneos, 1900-1933” (Reines und gemischtes Blut. Zur Kulturgeschichte der Blutgruppenforschung, 1900-1933). El tema expuesto por Spörri merece un brevísimo comentario. Las teorías médicas sobre las menotoxinas sostienen la existencia de una toxina en la sangre menstrual que habría producido efectos de corruptibilidad en las plantas y flores, en la fermentación del vino y del pan, en la preparación de conservas y salmueras. Este constructo científico, pues, habría dotado de un discurso teórico-científico y, por tanto, justificado, muchas de esas ideas y actitudes sociales y religiosas hacia las mujeres, sus cuerpos, y el supuesto peligro que suponía la menstruación para el desarrollo de la vida cotidiana.

Carpignano_Sesia_Immagine_Chiesa_Caterina_da_SienaSanta Caterina da Siena, fresco del siglo XV, iglesia de San Pietro en Carpignano Sesia.

A este respecto (mujeres, cuerpos, menstruación), el volumen Blood Magic: The Anthropology of Menstruation, a pesar de haber sido publicado hace casi tres décadas, todavía mantiene vigencia. En su introducción, Buckley y Gottlieb ofrecen un repaso crítico a todas esas visiones unificadoras que han entendido, explicado e incluso justificado la percepción de la sangre menstrual como fluido sometido a tabúes generalizados y universales. Los casos presentados en Blood Magic desmitifican muchas de esas consideraciones y demuestran, una vez más, que toda generalización es limitativa, parcial e inexacta.

Y los títulos siguen y se multiplican. Cuántos libros de sangre en las bibliotecas propias y ajenas, y cuántas historias que circulan en la nuestra propia. Cuéntennos la suya, si la tienen o si la recuerdan, y si prefieren el silencio, limítense a dibujar un mapa venoso y maravíllense.

Allan Fea, Cámaras secretas y escondrijos. Historias y tradiciones históricas, románticas y legendarias sobre refugios, cámaras secretas, etc.

En la cámara secreta, sin embargo, tenemos algo tangible de lo que ocuparnos: un tema que no sólo es interesante desde una perspectiva anticuaria, sino que también merece la atención del lector no especializado, puesto que, al explorar los tétricos escondrijos, las dependencias, pasillos y escaleras ocultas de nuestras viejas salas y casas solariegas, penetramos, de hecho, en la mismísima antesala de lo novelesco (Secret chambers and hiding places; traducción de Couto)

Secret chambers - Compton Winyates Compton Wynyates, Warwickshire.

Secret chambers and hiding places. Historic, Romantic, & Legendary Stories & Traditions About Hiding-Holes, Secret Chambers, Etc. (1904) es un librito que, a pesar de su extensión modesta y de sus reducidas pretensiones, merece la pena desempolvar. Escrito por Allan Fea, empleado retirado del Banco de Inglaterra, este catálogo geográfico de curiosidades constructivas explora principalmente los llamados “priest-holes” o “agujeros sacerdotales”, cámaras (cuando no infames ratoneras) que, hábilmente ocultas en la arquitectura solariega, en iglesias, castillos y casas de campo, sirvieron para ocultar a curas y papistas ingleses durante las persecuciones anticatólicas instigadas por Elizabeth I (1533-1603). Su invención se atribuye al jesuita Nicholas Owen, luego mártir canonizado, de quien se dice que construyó un sinfín de estos dispositivos a lo largo y ancho del territorio de Albión.

HITACHI HDC-1061EPriest-hole, Boscobel.

Secret chambers and hiding places conforma un elenco singular de escondrijos bajo chimeneas, aleros, y tramos de escalera, de estrechos espacios entre dos paredes u ocultos tras paneles de madera, de claustrofóbicos ambientes sin ventilación cuyo ocupante a menudo no podía ni extenderse sobre el suelo para echar una cabezada, de cuadros que se convierten en puertas, y de trampillas, pasadizos y otros ingenios pensados para proteger, camuflar, liberar y, en ocasiones, también asesinar a sus infaustos inquilinos. La víctima católica de turno se veía abocada a esperar durante días o incluso semanas, a menudo sin agua ni víveres, a que los perseguidores protestantes terminasen la inspección de la casa, augurándose que ningún sirviente ni criado traidor denunciase su real paradero. Esos mismos “priest-holes” servirían posteriormente para dar refugio a los participantes en la Conspiración de la Pólvora (1605) y a los detractores de la monarquía protestante, se reutilizarían en la guerra civil (1642-1651), ayudarían en la huida de Charles II, y también desempeñarían su función en los alzamientos jacobitas (1715-1745). Los agujeros, pues, sirvieron fielmente a anglicanos y a romanos, a antimonárquicos y a los fieles a la corona, demostrando sabiamente no reconocer la autoridad de fe o patrón alguno.

Secret chambers - HIDING-PLACE SALFORD PRIOR 2Salford Prior. Nada es lo que parece.

En este fenómeno histórico-constructivo, pues, parece encontrarse el origen de las galerías y habitaciones secretas sobre las que la mejor literatura gótica ha cimentado su marca de estilo. De hecho, Allan Fea saca a colación nombres de la literatura británica (Bulwer-Lytton, Walter Scott, E. A. Poe, Mary Elizabeth Braddon) que encontraron en estos escondrijos motivo de inspiración. Si bien este Secret chambers and hiding places se pierde a menudo en minucias, divaga y se repite, revela singularidades de valor para el/la amante de la literatura gótica, de la historia británica, y de las curiosidades en general, y el hecho de que se incluyan abundantes ilustraciones de esas viejas arquitecturas británicas contribuye a incrementar su interés.

Secret chambers - Knebworth HouseKnebworth House, casa familiar de Edward Bulwer-Lytton

Allan Fea escribió otras obras sobre espacios y construcciones arquitectónicas pintorescas y peculiares (Picturesque Old Houses, Nooks and Corners of Old England, Rooms of Mystery and Romance). Guías para espectros a precios populares: no se las pierdan.

Bulwer Lytton confiesa sinceramente que el espíritu romancesco de sus novelas “se debe en gran medida a que fueron escritas en mi antiquísimo hogar, Knebworth, Herts. ¿Cómo podría haber evitado escribir novelas”, dice él, “después de haber vivido entre los paneles secretos y los escondrijos de nuestra querida y vieja casa? ¡Cuántas veces he temblado de miedo ante el sonido de mis propios pasos al aventurarme en la galería de los cuadros! ¡Con qué terror he observado los rostros de mis antepasados mientras escudriñaba en los abismos sombríos de la ‘cámara secreta’! Pasaron años antes de que pudiese aventurarme dentro sin que mi cabello se erizase, literalmente, de miedo”. (Secret chambers and hiding places; traducción de Couto)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Fea, A. Secret Chambers and Hiding Places. London: S. H. Bousfield & Co.; 1904.

Breve perfil biográfico de Allan Fea.