Archive for the ‘ Fantástico ’ Category

Esa cosa llamada Todo tranquilo en Dunwich

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Un blog es como un cadáver que se negase a morir completamente. En alguna parte de su existencia en red conserva una chispa de vitalidad. Podría abrir los ojos, levantarse, y saludarles con la mano.

En la lista negra es un blog, y como tal, cadáver todavía vivo. Hoy lo despierto de su letargo tumbal para hablarles brevemente de un proyecto en el que me embarqué el pasado mes de abril. Algunxs de ustedes quizás lo conozcan ya. La criatura se llama Todo tranquilo en Dunwich, y se trata de un podcast mensual de literatura fantástica, ciencia-ficción, y terror (y también locura, historia y muerte) que realizo junto al admirado sapiente José Luis Forte. Forte tuvo la idea, y yo, con todo el miedo y la inseguridad que provoca la inexperiencia, acepté la propuesta. Y hasta aquí.

Hasta el momento hemos realizado tres programas: el especial sobre nuestros relatos de terror favoritos supuso nuestro exordio; la miscelánea de lecturas encabezada por John Fowles y sus obras El coleccionista y El árbol sirvió para que cogiésemos carrerilla; y con el monográfico dedicado a M. P. Shiel nos suicidamos a la grande, acabando la grabación con fiebre y paperas mentales. No contentos con todo ello, estamos preparando ya, con la parsimonia ociosa que exige la llegada del verano, nuestros próximos programas. Algún día (quizás, quién sabe) les contaremos cómo lo hacemos.

En la lista negra sigue existiendo, pues, pero más como carroña durmiente que como cadáver activo. En ese Más Allá de banalidades llamado Facebook, sin embargo, En la lista negra mantiene una laboriosa existencia espectral. Visítennos cuando quieran, pásense por aquí, y si gustan, péguenle una escucha a ese bambino en pañales que es Todo tranquilo en Dunwich, dennos su opinión o hágannos llegar sus sugerencias.

El cadáver vuelve a la tumba, pero no descarto despertarlo de nuevo.

J. S. Le Fanu, Sueños de sombra y humo; Reminiscencias de un soltero

Siempre que mi mente se acerca a la contemplación del Creador, la horrible e inefable idea de la eternidad y de la infinitud me oprime y me enloquece; me echo atrás, asustado, confundido, aterrorizado. Se lo digo a usted, Doctor —, si quieren salvarme tendrán que hacerlo con otros medios. La idea del Creador me resulta intolerable, mi mente no puede soportarlo. (El vigilante; traducción de Couto)

dreamsshadowandsmoke1En 2014 se cumplían dos siglos del nacimiento de Sheridan Le Fanu, autor sin cuya escritura no se entendería buena parte de la producción literaria en torno a lo fantasmal, lo extraño y lo terrorífico. La editorial dublinesa The Swan River Press, fiel a sus filias, le rindió homenaje como mejor sabe hacerlo: con la cuidadosa edición de dos libros (Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor), y la publicación de diversos artículos sobre su obra en los números 3 y 4 de la revista de literatura fantástica The Green Book.

“Sueños de sombra y humo. Historias para J. S. Le Fanu” (Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu) reúne una decena de relatos en los que varios autores se dejan poseer por las creaciones literarias del dublinés (algunos de estos autores, por cierto, como Mark Valentine y Brian J. Showers, ya han sido objeto de discusión en este blog). “Té verde”, “La profecía de Cloostedd”, “El niño que se fue con las hadas”, “Historias de fantasmas de Chapelizod”, “Relato de ciertos sucesos extraños en la calle Aungier” o “El espectro de Madame Crawl” inspiran atmósferas vibrantes propensas a las influencias fantasmagóricas, espacios arquitectónicos poseídos, e imponentes presencias feéricas. El resultado ofrece tanto lecturas contemporáneas de los motivos lefanuianos (la culpa que persigue a un criminal pedófilo en “Ecos”), como desarrollos narrativos más clásicos (las leyendas ligadas al paisaje irlandés de “Tres cuentos de un townland[1]; el mundo expectante al otro lado del velo de “Deja que las palabras te lleven” o “Princesa en la autopista”). Como admiten los editores Jim Rockhill y Brian J. Showers, “Sueños de sombra y humo” es un verdadero ejercicio de afecto y admiración, manifiesto incluso en la fecha de publicación del volumen, que vio la luz el 28 de agosto de 2014, en exacta coincidencia con el bicentenario de Le Fanu. Desde la sobrecubierta, la máscara mortuoria del autor parece agradecer el gesto mientras sus contornos blanquecinos se disuelven en los sueños soñados por sus descendientes literarios.

reminiscencesbachelor“Reminiscencias de un soltero” (Reminiscences of a Bachelor), por su parte, recoge dos relatos de Le Fanu: la primera versión de “El vigilante” (The Watcher, 1847, posteriormente publicado en las antologías Ghost Stories and Tales of Mystery, y, bajo el título The Familiar, en In A Glass Darkly); y el ovidado “La novia fatal” (The Fatal Bride. 1848), ambos editados originalmente en la Dublin University Magazine. Si bien “El vigilante” explora una temática sobrenatural, frente a “La novia fatal”, que se alimenta del honor mancillado y de los amores fatídicos, ambas historias son acomunadas del personaje del soltero, un septuagenario que rescata desde el fondo de su memoria estas dos historias de la sociedad dublinesa de las que fue testigo directo. En dos artículos que sirven de epílogo al libro, Rockhill y Showers, además de trazar las biografías de estos dos relatos, resaltan la capacidad de Le Fanu para adaptar “El vigilante” al perfil del narrador (el soltero en este Reminiscences; el Dr. Hesselius en In a Glass Darkly) y, con ello, enfatizar aspectos argumentales y narrativos distintos.

Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor son regalos para cualquier amante de Sheridan Le Fanu, pretextos ideales para acercarse por primera vez a este autor, y oportunidad impagable de revivir oscuridades pretéritas.

Relatos contenidos en Dreams of Shadow and Smoke

Mark Valentine, “Té de algas” (Seaweed Tea)

Angela Slatter, “Deja que las palabras te lleven” (Let the Words Take You)

Brian J. Showers, “Algunas casas: una reflexión” (Some Houses — A Rumination)

Martin Hayes, “Ecos” (Echoes)

Sarah LeFanu, “La historia de Alicia Harker” (Alicia Harker’s Story)

Derek John, “Tres cuentos de un townland” (Three Tales from a Townland)

Lynda E. Rucker, “La parcela de la esquina” (The Corner Lot)

Gavin Selerie, “Rito de posesión” (Rite of Possession)

Emma Darwin, “Un frío vehículo para lo maravilloso” (A Cold Vehicle for the Marvellous)

Peter Bell, “Princesa en la autopista” (Princess on the Highway)

Relatos contenidos en Reminiscences of a Bachelor

Joseph Sheridan Le Fanu, The Watcher

Joseph Sheridan Le Fanu, The Fatal Bride

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Rockhill, J.; Showers, B. J. (eds), Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu. Dublin: The Swan River Press; 2014.

Le Fanu, J. S. Reminiscences of a Bachelor. Dublin: The Swan River Press; 2014.

[1] El término “townland” designa cada una de las pequeñas unidades geográficas en las que se divide el territorio irlandés.

En15: Infiernos y laberintos. Cuatro libros para perderse

En2015Por fin ha llegado el invierno, ese invierno real, feroz y helado de tormentas y neviscas que tanto amamos, a EnLaListaNegra. Y con el frío, ya se sabe, se incrementa el número de horas, ya de por sí altísimo, que pasamos encerrados diariamente entre las cuatro paredes de nuestra biblioteca. Inevitable, pues, que se multiplique también la circulación de libros. De entre todos los volúmenes que flotan a la deriva entre las anotaciones, libretas, fotocopias y demás papelajos que inundan nuestro escritorio, les presentamos cuatro. Cuatro libros que no tienen nada en común, más allá del hecho de que hayan sido elegidos por la misma mano lectora, y que, sin embargo, a poco que uno se pare a reflexionar, muestran al menos cuatro perspectivas geográficas. ¿No se lo creen? Veamos si les convenzo.

Primera parada, el infierno.

El Más Allá, el mundo de los muertos, esa especie de lugar mental en el que moran los despojos espectrales de los difuntos, tiene sus puertas y murallas, sus paredes y calles, lo rodean ríos, lo ocultan montañas. Las cartografías ultramundanas son el objeto de este volumen de estudios titulado “Geografías del otro mundo[1]. Perspectivas comparativas de los espacios sagrados y el más allá” (Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà, 2014). En esta veintena de artículos se recorren purgatorios, necrópolis e infiernos, de la Mesopotamia antigua a la Europa del siglo XX, de China a Egipto, de Tíbet a Grecia. Tumbas y monumentos a los muertos revelan la suerte de sus cadavéricos y ultramundanos habitantes, y ni siquiera el tono académico y docto de estos escritos logra restañar el temblor de la maravilla y la horridez.

Al calorcitoHell spa

Segunda parada, Londres y alrededores.

“Zona gris” (Grey Area, 1994), de Will Self. Es esta una recopilación de varios relatos de encargo a los que se añaden otros tantos que Will Self escribió para dar al conjunto la forma de un libro. El resultado son ocho narraciones extrañas profundamente británicas en su forma, fondo y ambientación. Narraciones que se encuadran, por otro lado, en eso que denominan literatura postmoderna, pero que, en realidad, se parece demasiado a la vida real, a sus contradicciones y paranoias, a sus manipulaciones y delirios, y a su vergonzante patetismo cotidiano, como para no denominarlo verismo horror (sí, aunque suene fatalmente sesudo, me lo acabo de inventar). Reza la sinopsis de la contracubierta:

Las historias de esta extraña e inquietante colección incluyen la revelación de las ocho personas que controlan el conjunto de la vida londinense, una visión de pesadilla del barrio de Soho en el que cada camarero es un escritor no publicado, un tour poético por las autopistas británicas, y una noche excitante en casa de una contenciosa pareja.

Tercera parada, el laberinto.

“El espejo en el espejo. Un laberinto” (Der Spiegel im Spiegel. Ein Labyrinth, 1983), de Michael Ende. Quizás recuerden que fue este uno de los títulos que ustedes mismos nos recomendaron con motivo del III Concurso ELLN. Esta primera edición alemana del volumen reproduce varias obras de Edgar Ende, pintor surrealista y padre de Michael, que sirven de inspiración e hilo de Ariadna a este laberinto de relatos (o sueños, o visiones, o melancolías), y que acaban por reflejarse los unos en los otros.

EEEdgar Ende, surrealista

Cuarta parada, la Italia de los años de plomo.

Son pocos los libros de contenido político-social que circulan por la biblioteca de ELLN, por eso “Escritos corsarios” (Scritti corsari, 1975) de Passolini se merece un lugar en la foto. Se trata de una compilación de artículos periodísticos del director que, publicados entre 1973 y 1975 en distintos medios impresos, desprenden olor a bombas, tiroteos, y violencia roja y negra. Son los años de plomo de la política italiana, y Pasolini, desde su trinchera en la izquierda, ataca con igual ferocidad al comunismo burgués y al fascismo. Más allá de que unx pueda estar o no de acuerdo con sus ideas y posturas, lo cierto es que los “Escritos corsarios” ayudan a individuar las raíces pasadas del presente, y si es usted de los que disfrutan de la reflexión política, quizás encuentren en este libro un agarre a sus disquisiciones.

Siendo la lectura la actividad sedentaria por excelencia, se agradece esa paradoja del “viajar leyendo”, del recorrer en la inmovilidad de un sillón los mapas de lo existente y de lo imaginario. Les advertí que estos cuatro libros nos llevarían lejos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Ende, M. Der Spiegel im Spiegel. Ein LabyrinthStuttgart: Weitbrecht; 1984 [1a ed. 1983].

Pasolini, P. P. Scritti corsari. Milano: Garzanti; 1977 [1a ed 1975].

Self, W. Grey Area. London : Bloomsbury; 2006 [1a ed. 1994].

VVAA Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà. Studi e Materiali di Storia delle Religioni 80(1). Roma: Morcelliana; 2014.

[1] La expresión “mondo altro” muestra una ambigüedad intencional: “l’altro mondo” alude, como también sucede en castellano, al “otro mundo”, al mundo de los muertos. “Mondo altro”, sin embargo, enfatiza la noción de alteridad que las realidades espectrales, no humanas, llevan aparejadas. En este sentido, “mondo altro” podría igualmente traducirse como “el mundo diverso”, en oposición a la esfera de los vivos.

Marjorie Bowen, Magia negra

No había ley; no se perseguían los crímenes; la virtud se volvió objeto de burla; muchos conventos se cerraron y abandonaron, y sus ocupantes previos se reincorporaron al mundo que tanto echaban de menos; los pobres eran desheredados, se robaba a los ricos; horrendas y blasfemas procesiones en honor de alguna deidad pagana recorrían cada noche las calles; ni los curas inspiraban respeto, ni el nombre de Dios, temor; la peste avanzaba entre la población aniquilando cientos de personas, cuyos cuerpos eran arrojados al Tíber, y sus espíritus se unían a los demonios que cada noche bailaban en la Campagna al ritmo de las tormentas resonantes.

Las brujas se reunían en los pantanos de la Maremma, y por la noche iban a la ciudad arrastrando tras de sí un vapor gris empapado de fiebre.

Las cuerdas de las campanas empezaron a pudrirse en las Iglesias, mientras las campanas tañían en los campanarios. El oro se herrumbraba en los altares, y los ratones roían las vestiduras de las imágenes sagradas de los santos. (Marjorie Bowen, Magia negra; traducción de Couto)

MBLeer a Marjorie Bowen (1885-1952) siempre nos proporciona un placer intenso, inmune a cualquier intento de descripción reduccionista. Desde el mismo momento, allá por 2013, en que descubrimos a esta escritora británica, le hicimos un hueco de honor no sólo en nuestro panteón literario personal, sino también en nuestro descolorido y polvoriento corazón. En esta ocasión comentamos la inédita en español “Magia negra. Una historia de la ascensión y la caída del Anticristo” (Black Magic. A Tale of the Rise and Fall of the Antichrist), novela histórico-demoníaca de toques folletinescos cuya trama se desarrolla en torno a la eterna lucha entre el bien y el mal (o entre Dios y el Diablo), con el mal como ganador (casi) absoluto. Bowen no escatima en elementos propios de ese género tan británico que fue la “sensation novel”: magia negra, corrupción, asesinato y ansias de poder, complots políticos, identidades ocultas, traiciones, envenenamientos, amores prohibidos, brujería, y mujeres perversas, todo ello situado en un punto impreciso de la Baja Edad Media, con el imperio romano-germánico, las cruzadas y la Roma papal como escenarios.

Signorelli-AnticristoProtagonizan esta historia dos figuras principales, Theirry de Dendermonde y Dirk Renswoude, cuyos destinos se entrecruzan fortuitamente cuando Theirry acompaña al noble Balthasar de Courtrai en visita a Maese Dirk. Al descubrir que ambos comparten un mismo apetito por el conocimiento oscuro, deciden emprender juntos el camino del maligno y recorrer Europa en un inusual y herético viaje de estudios. Si Theirry se presenta a lo largo de las dos partes de la novela como un ser voluble que se debate entre la necesidad de placar sus ansias de conocimiento prohibido, y el deseo de darse a los amores algodonosos y purísimos, Dirk muestra un tesón implacable en la persecución de sus objetivos. Libre de todo escrúpulo, desnudo de moral, y desprovisto de cualquier vestigio de falso puritanismo, terminará por erigirse papa e instaurar el reino del Anticristo en el corazón de Roma. Un indudable poso de homoerotismo trufa la novela; la naturaleza y razón de ser de esa atracción entre Dirk y Theirry, que ya se intuye a lo largo de las páginas, se revelará abiertamente al final de la larga narración.

Una de las primeras novelas de Marjorie Bowen (la escribiría con 24 años), “Magia negra” carece de ese poso fantástico, cruel y triste que tanto amamos en sus relatos, aun cuando la historia no defrauda si se toma como lo es, un pastiche de romanticismo, misterio, y literatura gótica, excesivo y artificioso. Ya lo dijo Graham Greene en una entrevista que concedió a The Paris Review allá por el año 53:

Le estoy muy agradecido a Marjorie Bowen. (…) [Victor Sawdon] Pritchett dijo que Turgenev había sido su mayor influencia; otros autores citaban a fulano o a mengano. Yo elegí a Marjorie Bowen porque, como le he dicho, no creo que los libros que uno lee de adulto te influencien como escritor. (…) Libros como los de Marjorie Bowen, sin embargo, si se leen a una edad temprana, sí que influencian a uno considerablemente.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Bowen, M. Black Magic. A Tale of the Rise and Fall of the Antichrist. London: Alston Rivers Ltd.; 1909.

Libros, listas y regalos: el 2014 en negro

¿Ya está muerto y enterrado el 2014? ¿Por qué nadie nos lo ha advertido? Para EnLaListaNegra ha sido un año altamente irregular, fructífero en algunos aspectos, cierto, pero acelerado, imprevisto y alocado en todo lo demás. Sean comprensivos, pues, si en esta ocasión les ofrecemos una lista de lecturas parciales en las que no hemos incluido ni los cuentos de Charles Beaumont, ni algunas de las novelas de Marjorie Bowen, Reggie Oliver, y Michael Ende, ni un buen puñado de libros y artículos académicos. Esperamos que entre los títulos aquí compilados encuentren algo que sea de su agrado y, si no fuese así, siéntanse libres de añadir los títulos y autores que prefieran.

Seguimos leyendo para ustedes. Que el 2015 nos/les depare muchas y raras lecturas.

FreemanELLN confiesa su amor por las autoras de ficción sobrenatural. En la foto, Mary Eleanor Wilkins Freeman.

Una incompleta lista de lecturas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

Ameixeiras, D. Baixo mínimos. Vigo: Xerais; 2004.

Bulwer-Lytton, E. Haunted and the Haunters or, The House and the Brain. Blackwood’s magazine; 1859.

Buzzati, D. Il grande ritratto. Milano: Mondadori; 1960.

Buzzati, D. La famosa invasione degli orsi in Sicilia. Milano: Mondadori; 2011 [1a ed. 1945].

Carrere, E. El reino de la calderilla. Madrid: Valdemar; 2006.

Cavagnoli, F. La voce del testo. L’arte e il mestiere di tradurre. Milano: Feltrinelli; 2012.

Chambers, R. The King in Yellow. F. Tennyson Neely; 1895.

Chambers, R. W. The Tracer of Lost Persons. Ilustraciones de Edmund Frederick. New York: D. Appleton; 1906.

Dinesen, I. Babette’s Feast. London: Penguin Modern Classics; 2011.

Edwards, A. B. A Night on the Borders of the Black Forest. New York: Frederick A. Stokes Company; 1890 [1a ed. 1874].

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.

Eximeno, S. Imágenes. Granada: Ediciones Parnaso; 2004.

Fea, A. Secret Chambers and Hiding Places. London: S. H. Bousfield & Co.; 1904.

Fernández Paz, A. Non hai noite tan longa. Vigo: Xerais; 2011.

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diary of a Nobody. London: J. W. Arrowsmith; 1892.

Howard, J. Written by Daylight. Dublin: The Swan River Press; 2013.

Leiber, F. Nuestra Señora de las Tinieblas. Barcelona: Martínez Roca; 1993.

Ligotti, Th. Conspiracy Against the Human Race. New York: Hippocampus Press; 2010.

Lugones, L. Cuentos fatales. Buenos Aires: Nuevo Siglo; 1994.

Machen, A., The Great God Pan.  London: John Lane; 1894.

Rodoreda, M. La Placa del Diamant. Barcelona: Club Editor; 2005.

Serra, D. Veins and Skulls. Birmingham: Short, Scare Tales Publications; 2013.

Suceavă, B. Miruna, a Tale. Traducción de Alistair I. Blyth. Prague: Twisted Spoon Press; 2014.

Tanizaki, J. Il dramma stregato. Traducción de Lydia Origlia. Milano: SE; 2009.

Valentine, M. Seventeen Stories. Dublin: The Swan River Press; 2013.

VVAA, Contos estraños. Segunda Era. Santiago de Compostela: Contos estraños editora; 2014.

Wallace, David Foster. Brief Interviews with Hideous Men. New York: Back Bay Books; 1999.

White, E. L. Lukundoo and Other Stories. New York: George H. Doran Company; 1927.

Wilkins Freeman, M. E., The Wind in the Rose-Bush and Other Stories of the Supernatural. New York: Doubleday, Page & Company; 1903.

Edward Lucas White, Lukundoo y otras historias

LukundooLa víspera de su enterramiento hizo que la pusieran en su ataúd, y que se colocase junto al suyo otro exactamente igual. Permaneció encerrado en la habitación toda la noche, se cree que dentro del féretro. Sea como fuere, por la mañana lo sellaron, y no permitió que nadie lo abriese. No se sabe qué metió en su interior (El mensaje de la pizarra; traducción de Couto).

Descubrir la prosa de Edward L. White ha sido un inesperado regalo. Este autor americano, poeta, profesor de instituto y muerto suicida a los 67 años, coronó su epitafio con un mazo de relatos deliciosamente extraños, fuente de inquietud y asombro. Este “Lukundoo y otras historias” (Lukundoo and other stories), aparecido en 1927, recoge nueve historias que se leen con voracidad creciente, y a pesar de que no siempre consigue mantener el nivel en lo que a la resolución de los relatos se refiere, hay que postrarse y admitir que White se ha incorporado con honores a las filas del ejército de olvidados que justifican la existencia de este blog.

En “Lukundoo” se evocan los misterios de la brujería africana. Situada en el contexto de las exploraciones etnográfico-antropológicas, narra el extraño caso de uno de esos exploradores occidentales, Stone, quien sufre una enfermedad semejante al carbunclo en apariencia, pero que afecta mentalmente a quien la padece. Stone, se nos dice, habla con dos voces que se responden la una a la otra, y que, en ocasiones, incluso se sobreponen entre ellas. ¿Aciertan a adivinar por qué? Hemos disfrutado tanto de esta escena que no podemos evitar revelárselo: porque víctima de una maldición de su cuerpo brotan cual si fuesen tumores parlanchines pequeñas cabezas negroides que hablan todas las lenguas del mundo.

Efectismo y originalidad se suceden en los restantes relatos. “El puzle” (The picture puzzle) presenta a unos padres cuya hija ha sido secuestrada, y quienes sólo encuentran solaz a su dolor en el montaje de puzles. Cuando Helen, la madre, adquiere de un peculiar vendedor ambulante un puzle de doble cara, descubre para su sorpresa que, una vez montado, en el lado en el que ella ve el diseño de un anciano barbudo que lleva de la mano a una niña de sorprendente parecido con Amy, su marido sólo distingue un uniforme color azul. Y viceversa: cuando el esposo le da la vuelta al puzle, únicamente él es capaz de reconocer la fachada de una casa a cuya ventana se asoma una Amy de apariencia famélica y demacrada. “El hocico” (The snout) nos abre las puertas a la mansión Eversleigh y a sus animalescos e híbridos inquilinos, mientras “Alfandega 49a” juega con la idea de la premonición y del destino fatal.

“El mensaje de la pizarra” (The message on the slate), uno de nuestros relatos favoritos del volumen, aborda el amor incondicional más allá de la tumba que se prueba fatal a través de la adivinación. Si es cierto que la ignorancia nos hace felices o, cuanto menos, nos vuelve resignados y placa nuestras aspiraciones, este historia lo ratifica. “Amina” emana el perfume mortal de la mítica Persia en forma femenina; “El cinturón de piel de cerdo” (The pig-skin belt) presenta a un cazador siempre armado, expectante y alerta ante una indefinida amenaza brujesca; “La casa de la pesadilla” (The house of the nightmare) habla de coincidencias y extraños sueños; mientras “La isla de la brujería” (Sorcery island) describe una isla cuyos habitantes se comportan como hipnotizados y sujetos a la voluntad de un único líder.

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White, el ilustre profesor de latín.

Injustamente olvidado (sólo se han traducido al español dos de sus relatos, presentes en distintas ediciones de cuentos de terror hoy descatalogadas), White merecería ocupar unos pocos milímetros de su biblioteca (sí, lector / lectora de este blog, esto va por usted), o unos cuantos kilobytes residuales de su lector de libros electrónicos. Si aman el terror, la ficción extraña, y las maravillas de espanto tanto como nosotros, Edward L. White les hará latir el corazón a ritmo de martillo neumático.

Relatos contenidos en el volumen

Lukundoo

El puzle (The Picture Puzzle)

El hocico (The Snout)

Alfandega 49 A

El mensaje de la pizarra (The Message on the Slate)

Amina

El cinturón de piel de cerdo (The Pig-Skin Belt)

La casa de la pesadilla (The House of the Nightmare)

La isla de la brujería (Sorcery Island)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

White, E. L. Lukundoo and Other Stories. New York: George H. Doran Company; 1927.

Sobre el legado de Edward L. White (incluye nota biográfica).

Amelia B. Edwards, Una noche en los límites de la Selva Negra

“Creo, mi adorada” dijo el caballero mientras miraba la querida cabeza que se apoyaba en su mano, “creo que, en una hora como esta, contigo junto a mí, me encantaría morir” (La víspera de Todos los Santos; traducción de Couto).

Amelia B EdwardsHace tan solo una semana se cumplían 183 años del nacimiento de Amelia B. Edwards (1831-1892), exploradora del Nilo, conversa a la Egiptología, y gran dama de la literatura victoriana de corte gótico y ambientación funesta. Poco conocida en traducción al español a pesar de que su “The phantom coach” se haya incluido en diversas antologías de relatos de fantasmas, hemos decidido dedicarle espacio y atención a “Una noche en los límites de la Selva Negra” (A Night on the Borders of the Black Forest, 1874), colección de estampas fantasmagóricas que prepara el camino a las lecturas veraniegas.

Abre el volumen el relato que da título al volumen. “Una noche en los límites de la Selva Negra” está ambientado en el sur de Alemania (Heidelberg y alrededores, para más señas, primera señal de peligro). Dos gayos muchachos, el uno inglés decimonónico que recorre a pie las Europas del Grand Tour, el otro, alemán enamorado que va a visitar a su novieta, se encuentran en los caminos boscosos y deciden hacer parte del recorrido en compañía. Llegada la noche y encontrando únicamente para su reposo una solitaria granja en medio de la nada, deciden pernoctar en ella, para lo que pedirán asilo a los campesinos que la habitan. Pero ¡ay! esos labriegos malvados y avariciosos les tienen preparada una buena sorpresa. Esta primera historia provoca escasos escalofríos, me temo, pero afortunadamente Edwards nos proporciona un crescendo de fantasmales presencias en los relatos sucesivos.

HeidelbergHeidelberg = peligro.

“La historia de Salomé” despliega una potencia atmosférica digna de su tiempo. En Venecia, durante un viaje, Coventry Turnour confiesa estar enamorado de la hija de un comerciante de objetos orientales judío a su amigo Harcourt Blunt. Esa infatuación dura bien poco, y pasado un año, y encontrándose Bluntde nuevo en Venecia, decide regresar a la tienda del judío para, una vez más, arañar con la mirada los encantos de Salomé. Pero su búsqueda resulta infructuosa: el negocio ya no existe, por lo que no le queda más remedio que pasar los días de solaz recorriendo los canales de Venecia en una góndola. Cierto día el gondoliere propone llevarlo al cementerio judío. Recorriendo las bellezas melancólicas de la ciudad de los muertos, se encuentra con ella, con Salomé, quien, pálida y hermosa en su traje negro, permanece erguida junto a una tumba en la que figura una inscripción hebrea. Blunt regresará al lugar en días sucesivos hasta que la exangüe muchacha se decida a hablarle y le pida, oh misterio, rezar una plegaria cristiana y poner una cruz en la misteriosa tumba.

“¡Depositado en la tierra sin una plegaria cristiana, con ritos hebreos, en un santuario hebreo!” (La historia de Salomé; traducción de Couto)

“En el confesionario” despliega toques sensacionalistas nada despreciables. En Rheinfelden (Suiza), un (otro) viajero fisgón merodea por el pueblo y decide entrar en la iglesia. Curioseando, abre la puerta de un antiguo confesionario que cree vacío, y se da de bruces con un cura, pálido, animalesco, perturbado, que lo mira fijamente sin mediar palabra. Balbuceando una disculpa, sale corriendo como perro apaleado (¿y quién no lo haría ante semejante visión?). A continuación busca alojamiento, el dueño de la fonda le recomienda la casa del cura, pero el sacerdote con el que se encuentra no es el joven del confesionario, sino un anciano amable que le desvelará extraños sucesos acaecidos 30 años atrás que incluyen cornificaciones, suplantación de persona y crímenes de sangre (¿no lo sospechan?) en el confesionario.

“La tragedia en el Palazzo Badello” nos traslada a la Roma papal de mediados del siglo XIX: Edwards demuestra, una vez más, su gusto apasionado por la Italia de ruinas y misterios. Hugh Girdlestone se encuentra de luna de miel con su esposa, con la que ocupa las estancias del cuarto piso del Palazzo Bardello. La muerte inesperada y en extrañas circunstancia de su consorte, sin embargo, hace que Girdlestone inicie una investigación personal para descubrir a su asesino (pues se trata de homicidio).

Dio!” balbuceó. “¿Qué es esto?”

Había tirado hacia atrás el cuello del camisón, dejando al descubierto el bello pecho blanco; y allí, justo sobre la región del corazón, como una simple mancha sobre la superficie de mármol puro, se hizo visible un pinchazo minúsculo, un punto tan pequeño, tan insignificante, que si no hubiese sido por la decoloración de un violeta pálido que se extendía alrededor como un halo, probablemente habría pasado desapercibido al ojo.

“¿Qué es esto?” repitió. “¿Qué significa?”

Hugh Girdlestone no medió palabra, sino que, en un pétreo silencio, permaneció con la mirada fija en el punto fatal. Se agachó, lo examinó con más detenimiento, se estremeció, se levantó de nuevo en toda su altura, y más con el movimiento de sus labios que con su aliento, pronunció una única palabra:

“Asesinada”. (La tragedia en el Palazzo Bardello; traducción de Couto)

Foro romanoRoma, ciudad criminal.

“El tren exprés de las cuatro y cuarto” narra otra historia protagonizada por aparecidos. En un vagón de tren, William Langford se topa con John Dwerrihouse, familiar de la casa de los Jelfs a la que curiosamente se dirige el tal William para celebrar la fiesta de Navidad. Dwerrihouse, dirigente de la compañía ferroviaria East Anglia, le informa con detalle sobre sus negocios, proyectos y transacciones. Cuando Langford llega al manor de los Jelfs y cuenta despreocupadamente su encuentro con Dwerrihouse, observa el desconcierto en los presentes: Dwerrihouse lleva meses desaparecido, y se le acusa de haber robado 75000 libras de la compañía ferroviaria.

Las dos historias que cierran el volumen retoman el tema de los amores traicionados. En “La historia de la hermana Johanna”, la narradora, Johanna cuenta en primera persona el compromiso de su hermana Katrina con Ulrich, y la infidelidad que se produce cuanto el hermano de éste, Alois, pintor de profesión, regresa al pueblo y propone a su cuñada que pose para un cuadro religioso. El último relato, “La víspera de Todos los Santos”, echa mano de la ambientación gótica. 1710, región de Auvernia. La joven condesa Marguerite se vio obligada a contraer matrimonio con el decrépito conde de Peyrelade, abandonando para ello a su amor y prometido Chevalier de Fontane, que desapareció poco después y se cree despeñado y muerto. Ahora, con 25 años y ya viuda, Marguerite comparte castillo con su hermano, el Monsieur de Pradines, jugador, calavera y mal tipo que espera poder hacerse con los bienes de su hermana. Un día, un forastero que se ha caído del caballo en una noche de tormenta es trasladado al castillo: oh, destino, el jinete no es sino el Chevalier de Fontane. Monsieur de Pradines, ante la amenaza que este reencuentro supone para su ambicioso proyecto, y habiendo hecho jurar a su hermana de que esta nunca se casaría una segunda vez, hará lo posible por poner trabas a ese posible futuro matrimonio.

Resumiendo: “Una noche en los límites de la Selva Negra” recoge historias marcadas por la noción de viaje, la extrañeza del otro, el paisaje, los encuentros fortuitos, los fantasmas, las traiciones, los amores truncados, los asesinatos, los crímenes. Las narraciones echan mano mayormente de la primera persona, lo que dota de un halo de veracidad a lo contado y a menudo crea una atmósfera de intimidad con el lector. En definitiva, puro siglo XIX victoriano para el degustador de licores y venenos de áspera confección.

Relatos contenidos en el volumen

“Una noche en los límites de la Selva Negra” (A Night on the Borders of the Black Forest)

“La historia de Salomé” (The Story of Salome)

“En el confesionario” (In the Confessional)

“La tragedia en el Palazzo Bordello” (The Tragedy in the Palazzo Bordello)

“El tren exprés de las cuatro y cuarto” (The Four-Fifteen Express)

“La historia de la hermana Johanna” (Sister Johanna’s Story)

“La víspera de Todos los Santos” (All-Saint’s Eve)

Algunos datos editoriales y bibliográficos

Perfil biográfico de Amelia B. Edwards en Wikipedia.

Amelia B. Edwards en Tercera Fundación.

Edwards, A. B. A Night on the Borders of the Black Forest. New York: Frederick A. Stokes Company; 1890 [1a ed. 1874].