Archive for the ‘ Historia de la ciencia ’ Category

Desiderata: El maestro del sueño eterno, de Dario Piombino-Mascali

Sonno

En las catacumbas de los capuchinos, en Palermo, reposa un ataúd que cela, desde hace casi un siglo, el cuerpo de una niña. A través de la tapa de cristal su carita luce tranquila. La bella parece dormir, cansada tras el juego y la carrera.

La niña se llama Rosalia Lombardo, y el artífice de su embalsamamiento, Alfredo Salafia. Muerta a causa de una pulmonía, quiso su padre robarle el cuerpo a la tierra y hacerla dormir para siempre. Il maestro del sonno eterno, escrito por el antropólogo y especialista en la historia de la momificación Dario Piombino-Mascali, cuenta esta historia de luto y ciencia.

Un libro que desde ya incluimos en nuestra carta de deseos para estas Navidades.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Piombino-Mascali, D. Il maestro del sonno eterno. Palermo: La Zisa, 2009.

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

Pequeño tesoro en lengua italiana: nuevas adquisiciones de ELLN

Los libros descartados por algunxs pueden convertirse en preciadas adquisiciones para otrxs. Rebuscar entre pilas polvorientas de volúmenes acomunados bajo el cartel de “Todo a 1 euro” en los puestos y mercadillos que se prodigan por la capital italiana puede dar frutos como los que esta foto resume.

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Primeras ediciones de L’armata dei fiumi perduti y La fontana di Lorena de Carlo Sgorlon; el ensayo de Mario Galzigna La malattia morale. Alle origine della psichiatria moderna; la traducción de la novela de Singer Il mago di Lublino (disponible en español en la editorial RBA). Y en el centro, observándoles desde el corazón del monograma “db”, otra primera edición de una obra maravillosa (sí, también esta traducida al español) que en breve comentaremos en nuestra sección “En píldora”.

Y como colofón, algunos otros libros que nos han regalado últimamente. Medicina irania, fuego sagrado, y hadas transtemporales.

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Mirabile capitulum: el Liber aneguemis o cómo fabricar un homúnculo

Busca el árbol llamado mesnurcanam, que es un árbol que aparece de noche y desaparece de día, de modo que nadie pueda verlo; pero quien consigue percibirlo primero ve que de él cuelgan hombres en lugar de frutos y hojas (Liber aneguemis maior § 30; fragmento de una larga prescripción que describe cómo conseguir la rama del mesnurcanam y qué hacer con ella para lograr la invisibilidad).

Liber_AneguemisDe grimorios y libros prohibidos está llena la literatura, el cine y la cultura popular en general. El Necronomicon. El Ciprianillo. La Clavícula de Salomón. El Naturom Demonto de “Evil dead”. Pero también la historia conoce bien esos volúmenes de sapiencias arcanas, y los produce, los atesora y, de vez en cuando, incluso los pare y los deposita en nuestras manos. Este es el caso de la obra que comentamos esta semana: el oscurísimo Liber aneguemis o Libro de las leyes.

Bautizado con múltiples nombres durante el medievo (entre ellos “Libro de la vaca” y “La vaca de Platón”, pues para dotarlo de autoridad se le atribuyó la autoría al filósofo), el Aneguemis es un texto latino de los siglos XII-XIII, resultado de la traducción de un original árabe del siglo IX[1], que circuló con cierto garbo y soltura por distintas bibliotecas de Europa, y del que hasta el célebre mago John Dee, ya en el siglo XVI, poseyó una copia. De la obra se conoce la existencia de alrededor de una docena de manuscritos en Múnich, Oxford, Florencia, y de los que sólo uno (y corríjanme si disponen de más datos al respecto) ha sido publicado en edición moderna. En ese uno, conservado en la Biblioteca Nazionale florentina, se basa esta entrada.

AlquimiaCociendo alquimistas.

¿Qué tiene de abyecto, pecaminoso y transgresor este Liber aneguemis para haber sido criticado e incluso abominado por muchos de aquellos hombres medievales de ciencia? Justamente, que algunos de sus experimentos de magia práctica incitan a transgredir los límites impuestos por la naturaleza, y a crear artificialmente humanoides y criaturas híbridas a partir del cruce de materia orgánica humana y animal. De hecho, el título “Libro de la vaca” deriva del primer experimento incluido en la obra, que revela cómo fabricar un animal racional. Para ello, el mago o iniciado mezclará su semen, todavía templado, con la cantidad equivalente de “piedra del sol”, y con esta mezcla deberá inseminar una vaca u oveja a su elección. Después de haber introducido la mezcla en el interior del animal, untará los genitales de la bestia con la sangre de vaca (si insemina una oveja), o viceversa, y meterá al animal en una casa oscura en la que no penetre el sol. Durante el período de gestación, el forraje de la vaca deberá mezclarse con la sangre de la oveja (o con sangre de vaca, si el animal inseminado fuese una oveja). Mientras tanto, el mago deberá preparar una mezcla de piedra del sol pulverizada, azufre, piedra imán y totohis verde, todo ello mezclado con savia de sauce blanco. Cuando el animal finalmente para, la sustancia informe que expela debe colocarse dentro de esta mezcla para que le crezca la piel. El homúnculo debe permanecer tres días en un contenedor de vidrio o plomo hasta que esté vorazmente hambriento. Entonces, durante siete días, se le dará la sangre de la madre decapitada, lo que hará que la criatura se desarrolle plenamente. La criatura así creada podrá utilizarse ulteriormente como ingrediente mágico: si es decapitado y se le da a beber su sangre a un hombre, este se transformará en vaca u oveja; si se le mantiene en vida durante un año y luego se le introduce en un baño de leche y agua de lluvia, será capaz de predecir aquello que sucede muy lejos.

Y este sólo es el primer de los experimentos.

Cornelis_Pietersz_Bega_AlchemistLa casa patas arriba.

El Liber Aneguemis se divide en dos partes, el liber maior y el liber minor. El maior recoge, como hemos visto, experimentos refinados y abominables al mismo tiempo, pero también revela cómo crear ilusiones ópticas, hacer que se doblen las copas de los árboles, qué hacer para comprender la lengua de los pájaros, y obtener el don de la adivinación a través de la ingesta de bebidas inmundas hechas con carne animal y sangre, cómo transformar un ser humano en mono o cerdo, cómo hacerse invisible, cómo preparar mejunjes para ver espíritus. La mayoría de los procesos descritos toman la forma de destilaciones animales, en las que bestias y criaturas diversas devoran a otras criaturas y de algún modo subliman así, sucesivamente, la materia prodigiosa; destilaciones en las que cadáveres animales y mezclas putrefactas son introducidas dentro de vasos de vidrio y metal, cubiertas de estiércol, y enterradas en la tierra en un proceso químico infame y maravilloso. El minor, indicado para los pocos doctos en materia de alquimia y magia natural, recoge experimentos para construir lámparas mágicas e invocar ilusiones ópticas.

A pesar de que el Liber Aneguemis es una colección de recetas prácticas, y, por tanto, desnuda de consideraciones teóricas, la obra presenta la complejidad de un texto esotérico[2] que presupone que al otro lado de la página se encuentre un lector o lectora con un cierto grado de familiaridad con la filosofía, las ciencias y la magia natural. A este primer obstáculo se unen otros problemas, aquellos derivados de la traducción, de las incomprensiones y malinterpretaciones que ya en aquel lejano siglo XII surgieron al trasladar un texto árabe al latín y al adaptar el contexto a una realidad occidental. Por eso este Liber vaccae, este Kitāb ’an-nawāmis, Neumich y Aneguemis es fascinante y extraño. En su vaga incomprensibilidad les regala todas las novelas y cuentos de terror que todavía no han sido escritos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Paolo Scopelliti e Abdessattar Chaouech. Liber Aneguemis. Un antico testo ermetico tra alchimia pratica, esoterismo e magia nera. Milano: Mimesis; 2006.

Van der Lugt, M. ‘Abominable mixtures’: The Liber vaccae in the Medieval West, or the Dangers and Attractions of Natural Magic. Traditio 64 (2009), pp. 229-277.


[1] De título Kitāb ’an-nawāmis, que explica la deformación latina aneguemis. La supuesta traducción del griego al árabe fue atribuida a su vez a Hunayn ibn Ishāq, creando así una genealogía de conocimiento que se remontaría a la antigüedad clásica. Tal atribución, sin embargo, es infundada y sirvió únicamente a proporcionar credibilidad al texto.

[2] De hecho, Paolo Scopelliti, editor del manuscrito de Florencia, interpreta la obra en clave alquímico-simbólica, de modo que cada elemento y sustancia que se cita en la preparación de las recetas se correspondería con los mercurios y los azufres de la química filosofal.

Luigi Serafini, Codex Seraphinianus

CS8© Luigi Serafini

Desde hace algunas semanas gira por la red la noticia de que la editorial Rizzoli ha reeditado el Codex Seraphinianus (1981), obra del artista romano Luigi Serafini. Esta fiebre pasajera, unida a la más persistente y maligna calentura causada por el virus de La casa de hojas de Danielewski y de la metaficción en general, nos ha animado a dedicarle algunas líneas a este singular códice moderno.

CS1© Luigi Serafini

Sobre el Codex Seraphinianus circulan por los mundos digitales comentarios que lo califican como “el libro más raro del mundo”, “una enciclopedia alienígena”, “[libro cuyas] páginas no significan nada” o “un libro que no se lee”. No negaré que despierta maravilla, estupor, fascinación, incluso hilaridad, pero juicios y valoraciones de este tipo demuestran que el lector medio percibe la libertad de interpretación y la fluidez del significado[1] como un obstáculo. Es más, tras estos comentarios parece reptar la necesidad de que ese significado sea único y unívoco. El hecho de que el Codex sea un libro intraducible (que se sepa, no se conoce modo alguno de trasponer un texto del serafiniano al castellano o al inglés), y de que la escritura creada por el autor para su empresa artística no represente ningún idioma gramaticalmente reductible, no implicaa que “no pueda leerse”.

CS2 text© Luigi Serafini

Razonaré mi afirmación. Dejando a un lado las maravillosas ilustraciones, que de por sí ya pueden “leerse” (o interpretarse, interiorizarse, pensarse), el texto, ese texto que no sabríamos declamar en voz alta, nos transmite información sobre su contenido. A través de la variación de tipografías, del uso de sangrados y espacios en blanco, de glosas, cuadros, gráficos y tablas como aquellos presentes en los libros científicos del pasado pre-imprenta, Serafini añade y completa la información proporcionada por las ilustraciones. Todos estos elementos nos permiten leer el texto, saber cuándo empieza y cuándo termina un capítulo o un epígrafe, y reconocer jerarquías y dependencias entre secciones y fragmentos del texto. Serafini usa códigos que conocemos para presentarnos un mundo fantástico, reconocible y al mismo tiempo ajeno. Se inspira, pues, en los herbarios medievales, en la ilustración naturalista de los siglos XVIII y del XIX, en la pintura surrealista, en los manuales de antropología, en el alifato, en la caligrafía uncial.

Harley MS 3719 British LibraryEl hermanamiento de la escritura, la tipografía y la ilustración antes de Serafini y Danielewski. Harley MS 3719, British Library.

Harley MS 647 Astronomica of Hyginus British LibraryPerseo, un cuerpo hecho de escritura. Harley MS 647, British Library.

urine_wheelEsto no es la rueda de la fortuna. Tabla para el análisis de orina.

En nuestra personal lectura, el Codex Seraphinianus recoge la historia natural del país X. Expone las particularidades del reino vegetal, mostrando la planta que llueve sobre sí misma y la planta escalera, la planta del fósforo, la cuelliluenga múltiple, y la planta podadora. Muestra  cómo realizar injertos para conseguir macedonia instantánea, explica los procesos de partenogénesis arborícola o la migración del pino río arriba, así como el frágil ecosistema del árbol-silla. Aborda el estudio taxonómico del reino animal, desde los insectos-luz a los parásitos del arco iris. Muestra las partes y secciones anatómicas del pez-llave; la génesis de las mariquitas de hemoglobina; los sistemas de cuidado y mantenimiento de criaturas en cautividad; describe, entre otros animales acuáticos, al pez-escafandra y al pez-rastafari; además de exponer valiosa información sobre los ofidios venenosos, las enfermedades perrunas y las patologías de los mamíferos. También recoge apuntes sobre el reino de los bípedos; y explicaciones teóricas de física, química, mecánica, agricultura, navegación y vuelo. Habla de los humanos, de antropología física, del arte de la guerra, del culto y la religión, de la escritura, la ortografía, y la articulación del lenguaje, de cocina, alimentación y nutrición, del vestido y de la moda, del deporte, de la arquitectura y el desarrollo urbano.

¿Les parece que habría conseguido presentarles este resumen de contenidos si el Codex Seraphinianus fuese realmente un libro que no puede leerse?

El Códex dice mucho sobre cómo la escritura transmite mensajes incluso cuando no se puede o no se sabe descifrarla. Es el Libro Universal que no necesita de traducción alguna, y que por tanto puede ser consumido a gusto del lector. Contará exactamente la historia que cada uno de ustedes desee leer.

Algunas notas editoriales y bibliográficas
Serafini, L. Codex Seraphinianus. Parma: Franco Maria Ricci; 1981. [Rizzoli; 2006; 2013]

[1] Si “significar” alude a “ser una cosa signo de otra o representarla”, técnicamente todo lo que contiene el Codex Seraphinianus posee significado. El hecho de que esa correspondencia entre dos elementos no sea evidente ni explícita en esta obra no mina sus cualidades significativas.

El cuerpo inmortal: craneólogos y petrificadores del siglo XIX

nadar_catacombesSomos porque nuestros cuerpos existen. Cualquier acción, reacción, pensamiento y sentimiento nace y muere en el cuerpo, se manifiesta y reprime en él, por él. Lo sublime y lo banal. Todo. No se extrañen entonces si el cuerpo se ha convertido ya en el tema recurrente por excelencia de este blog. Posee la rara cualidad de manifestarse cercano y reconocible, y extraño y alienante al mismo tiempo. El universo que ustedes conocen pasa a través del cuerpo, que es como un filtro por el que penetrasen hacia el interior y se excretasen todas las experiencias imaginables. Es el monstruo más fascinante que haya existido jamás, y cada un@ de nosotros habita dentro de uno.

Pero, además, cuando abandonemos nuestra casa de carne y hueso – es decir, cuando perdamos la consciencia de habitar un cuerpo – , éste seguirá viviendo, a su manera. Experimentará una segunda existencia, quizás incluso una tercera y una cuarta. Si credos, religiones y filosofías del cuño más diverso apuestan por la inmortalidad del alma sin que sus acólitos hayan disfrutado efectivamente de los beneficios de tal longevidad post-mortem, ¿no será en los tiempos que corren más modesto y realista meditar sobre la inmortalidad del cuerpo? En la entrada de esta semana les presentamos un reciente volumen sobre esto, sobre huesos que sobreviven a sus ocupantes y que experimentan inesperadas juventudes. Se trata de un número monográfico de la revista Nuncius. Journal of the Material and Visual History of Science editado por Francesco Paolo de Ceglia e Irina Podgorny como resultado del seminario “Inmortal bodies” celebrado en Berlín en 2011. Los distintos artículos, cuyos títulos encontrarán listados al final de esta entrada, versan a grandes líneas sobre la incorruptibilidad del cuerpo, las prácticas funerarias, y la gestión y exhibición de los cadáveres preservados. Pero para darles una idea, hablaremos en concreto de dos ensayos de esta colección, por lo que tienen de representativo de los contenidos del volumen.

MariniEn su artículo sobre las “artes gorgóneas”, Irina Podgorny contextualiza las prácticas del italiano  Efisio Marini (1835-1900) en el campo de la petrificación artificial de la materia orgánica. En un siglo XIX concernido con la experimentación química, con la exploración de la naturaleza, el estudio del ser humano y la preservación de cadáveres, Marini “il pietrificatore” consiguió desarrollar fórmulas efectivas para dotar de apariencia marmórea  a la carne inerte. De hecho, las aplicó con éxito sobre manos, pies, y antebrazos que, retratados en lánguidas fotografías, parecen arrancados de estatuas renacentistas; logró conservar el cuerpo del historiador Pietro Martini durante meses; y perpetuó en pétrea forma el cuerpo difunto de una niñita para consuelo de su madre. Llegó incluso a construir una mesita a partir de una mezcla de sangre y restos de distintos órganos humanos convenientemente tratados y petrificados, macabra pieza de mobiliario que actualmente se conserva en el Museo Anatomico di Napoli.

Marini_tavoloMesa poco convencional, obra de Marini.

A la muerte de Marini, acaecida en 1900, su hija heredaría las fórmulas y resultados de sus experimentos. Pero el coste de la petrificación funeraria en comparación con otras prácticas más asequibles de preservación del cadáver, unido a ciertas cuestiones sobre la viabilidad de aplicar esta técnica a gran escala, terminarían por avocar al olvido los logros del petrificador. Thomas A. Trollope, hermano del famoso novelista, expresaría así en sus memorias su inquietud ante la perspectiva de transformar en estatuas a los muertos:

¿Cuál sería el resultado de transformar en mármol a todas las futuras generaciones de hombres? ¿Cómo podríamos vivir en un mundo poblado por estatuas de mármol cuyo número excediese infinitamente a sus habitantes vivientes? (Thomas A. Trollope, What I Remember, vol. 3, 1887, p. 106; citado en Podgony, p. 306; traducción de Couto.

Mano

Efisio Marini, “Mano de joven mujer”, Museo della Scienza e della Tecnica de la Università degli Studi di Sassari.

Paul_BrocaEl segundo artículo, “Colecciones francesas de calaveras del siglo XIX y el culto de los huesos” de Néli Dias, versa sobre la constitución de la colección de calaveras  y restos humanos de la Société d’Anthropologie de Paris, fundada en 1857 en París por Paul Broca, y su incidencia en el desarrollo de la antropología física en el país galo. En sus inicios, la antropología se presenta como el estudio de los “tipos humanos” que se sirve del cráneo como pieza interpretativa fundamental para testimoniar las diferencias entre las distintas razas. Para realizar tal tarea sin desviarse de los principios de la recién adquirida cientificidad se hace imprescindible conseguir calaveras, muchas, y de todos los tipos posibles. Y a partir de ahí, catalogarlas, medirlas, ordenarlas en series que permitiesen individuar los rasgos de cada tipo o grupo, compararlas entre sí y posicionarlas además en la cadena evolutiva humana. Los cráneos, pues, dotan de fisicidad, de empirismo, de “mensurabilidad”, a los discursos y teorías científicas decimonónicas que defienden la existencia de razas humanas superiores e inferiores, evolucionadas y primitivas.

Este tipo de estudios antropológicos, unidos a la profusión de fondos museísticos óseos, dieron pie a la publicación de auténticos atlas craneológicos, informativos volúmenes ilustrados como Crania Americana (1839) o Crania Britannica (1865). Como Dias expone en su artículo, el hueso, además de ser objeto de estudio científico, mantiene y expande sus cualidades estéticas al transformarse en motivo de representación artística.  Dispuestos ordenadamente en anaqueles y convenientemente etiquetados, los cráneos de Broca existen también para ser contemplados como repetitivas obras de arte humano, como patrones de un tejido duro, blanco, perpetuamente sonriente.

Broca_cerebroCerebros ilustres: la morada final de Broca.

Cuántos fantásticos elementos se encuentran en estas historias veraces, y cuánto dicen de nosotros. No hemos sobrevivido a esa voluntad de reproducir e imitar los procesos de la naturaleza en el laboratorio. Al contrario, la hemos elevado a credo, filosofía y esencia. Exponer; registrar; observar. Preservar el cuerpo. En definitiva, sobrevivir a la muerte.

Índice del volumen

Francesco Paolo de Ceglia; Irina Podgorny: “Introducción” (Introduction).

Francesco Paolo de Ceglia: “La ciencia de Santa Claus: Discusiones sobre el maná de Nicolás de Myra en la época moderna” (The Science of Santa Claus: Discussions on the Manna of Nicholas of Myra in the Modern Age).

Glyn Redworth: “¿El don de Dios? Reliquias sagradas, concesión de dones, y la preparación del sacro de Luisa de Carvajal durante la Reforma” (God’s Gift? Sacred Relics, Gift Giving, and Luisa de Carvajal’s Preparation of the Holy During the Long Reformation).

Irina Podgorny: “Transformando a los muertos en estatuas de piedra: La síntesis de fósiles, la petrificación, la fotografía y la química de las artes gorgóneas” (Changing the Dead to Statues of Stone: The Synthesis of Fossils, Petrifaction, Photography, and the Chemistry of the Gorgonean Arts).

Silvia Marinozzi “El arte del embalsamamiento en época moderna: Las momias de Carolina, Letizia y Joachim-Napoleon Agar como ejemplos de ritos funerarios durante el imperio napoleónico” (The Embalming Art in the Modern Age: The Mummies of Caroline, Letizia and Joachim-Napoleon Agar as Examples of Funerary Rites in the Napoleonic Empire).

Nélia Dias: “Colecciones francesas de calaveras del siglo XIX y el culto de los huesos” (Nineteenth-Century French Collections of Skulls and the Cult of Bones).

María Eugenia Constantino; Antonio Lafuente: “Las logísticas ocultas del gabinete novohispano de Longinos” (The Hidden Logistics of Longinos’s Novohispanic Cabinet).

Gerlind Rüve: “Centrándose por un momento en la excepción a la regla: Sobre la frontera entre la vida y la muerte en el caso de Scheintod[1] en 1833” (Focusing on the Exception to the Rule for a Time: On the Border Between Life and Death in a Case of Scheintod in 1833).

Hubert Knoblauch, “El declive de las disecciones clínicas y la ‘cultura de la muerte’” (The Decline of Clinical Dissections and the “Culture of Death”).

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Dias, N. Nineteenth-Century French Collections of Skulls and the Cult of Bones. Nuncius 27 (2012), pp. 330–347.

Podgorny, I. Changing the Dead to Statues of Stone: The Synthesis of Fossils, Petrifaction, Photography, and the Chemistry of the Gorgonean Arts. Nuncius 27 (2012), pp. 289–308.

Página de la revista Nuncius.

Página de la Société d’Anthropologie de Paris (SAP).


[1] Animación suspendida.

Tesoros de EnLaListaNegra II: Libros por docenas

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Comprar libros proporciona un placer sólo parangonable a aquel de leerlos. En la última semana nos hemos manchado las manos de polvo y telarañas en nuestra estacional búsqueda de volúmenes curiosos y de interés para lectores ávidos, lectoras insaciables, y amantes en general de lo viejo y singular.

El resultado de nuestra pesquisa lo encontrarán en la foto que acompaña a este texto. Como ven, poca novela pero mucha historia. Ahí tienen Bushmen in a Victorian World (“Bosquimanos en un mundo victoriano”) de Andrew Bank, que narra la investigación que los británicos y decimonónicos etnólogos llevaron a cabo entre los bosquimanos con el fin de registrar su lengua y cultura; A Guide to the Babylonian and Assyrian Antiquities (“Guía de las antigüedades babilonias y asirias”) del British Museum, antigualla que data de 1908 nada menos; L’apparition du livre de Lucien Febvre y Henri-Jean Martin (un libro sobre el nacimiento del libro, ¿cómo no comprarlo?); Mystiques, spirituels, alchimistes du XVIe siècle allemand, de Alexandre Koyré; o Bodies / Machines, un volumen sobre humanos, máquinas, lo físico y lo espiritual editado por Iwan Rhys Morus, de quien ya les hablamos en otra ocasión (pinchen aquí para leer más).

Por si fuera poco, en un infecto y decadente lugar mitad almacén, mitad morgue libresca,  nos agenciamos unos cuantos catálogos de subastas con maravillosas ilustraciones médicas, anatómicas, orientales, y viajeras. Un poco de historia natural, otro poco de arqueología del Próximo Oriente, combinado con pizcas de gramática y antropología, y voilà la naturaleza de nuestros trofeos al completo.

¿Les gustaría saber más sobre alguno de los libros presentes en la fotografía? Si es así, expresen sus preferencias y desde EnLaListaNegra intentaremos satisfacer su curiosidad.