Archive for the ‘ Historia de la medicina ’ Category

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

Sangre en lo profundo: breve venografía bibliófila

Oppenheimer Der BlutendeMax Oppenheimer, El hombre que sangra (Der Blutende, 1911). Spencer Museum of Art, The University of Kansas.

Esta sangre es un vino que embriaga el alma, del cual cuanto más se bebe, más se querría beber; y uno no se sacia nunca (…) (Carta 208 de Caterina de Siena a Fray Bartolomeo Dominici de la Orden de los Predicadores en Asciano).

No lo duden: también la sangre tiene su historia, una historia rica, compleja, y embriagadora. De la sangre les hablamos en el post dedicado a Piero Camporesi y su Il sugo della vita. Simbolismo e magia del sangue, y ha salpicado muchas otras entradas de este blog, tan predispuesto a flirtear con vampiros, caníbales y petrificadores. En esta ocasión, y como ya hiciésemos en aquel Viaje in utero, en el que EnLaListaNegra ejerció de maltrecho e improvisado cicerone por los misterios de esta oculta pieza de anatomía femenina, les proponemos un recorrido bibliófilo por corrientes purpúreas, calientes y ferrosas.

Blut Kunst Macht Politik PathologieCoinciden autores, artistas y estudiosos en enfatizar la naturaleza maleable de la sangre, la riqueza de valores y significados que transporta, y su capacidad de aunar vida, muerte y resurrección, sublimación y fisicidad, crimen, castigo y redención. “Sangre. Arte, poder, política, patología” (Blut. Kunst, Macht, Politik, Pathologie), catálogo de la exposición homónima celebrada en el Schirn Kunsthalle Frankfurt entre 2001 y 2002, explora a través de textos e imágenes las múltiples valencias de este zumo vital. Un vagabundeo que toca las asociaciones herméticas, el simbolismo, el mundo bíblico (“la sangre es la vida”), el sacrificio (Maya), el arte (crear usando la sangre como materia prima), la guerra, la venesección, la medicina (apuntes históricos sobre las técnicas de transfusión), las teorías fisiológicas (Harvey y la circulación), la política, la raza, los humores, la religión (la sangre de Cristo como instrumento de salvación), los perturbadores efectos de la pureza de sangre sobre los rasgos físicos de los miembros de la realeza, la infección (SIDA, hepatitis), la genética, la clonación.

Y qué decir del cristianismo, religión cuyos basamentos se establecen sobre el canibalismo (no en vano la comunión de la sangre y el cuerpo de Cristo constituye su sacramento principal) y la visceralidad. ¿Qué sería del panteón cristiano sin el glorioso martirio? ¿Y las místicas, que, como Caterina da Siena, saboreaban la sangre del Cristo en cada hostia consagrada y sentían sus bocas inundadas del sabor ferroso de tan precioso don? ¿No se asemejan ellas a las novias del vampiro, amantes de un placer que, por elevado, se presenta sólo en apariencia menos lujurioso y obsceno que aquel perseguido por las criaturas de la noche? Deseos de un baño de sangre…

Bellegambe tryptique bain detalleDetalle del Tryptique du bain mystique, Jean Bellegambe, Palais des beaux-arts de Lille.

Uno de los muchos tratamientos académicos del fenómeno del culto a la sangre de Cristo lo proporciona el volumen “Sangre maravillosa. Teología y práctica en Alemania del Norte tardomedieval y más allá” (Wonderful Blood. Theology and Practice in Late Medieval Northern Germany and Beyond, 2007) de Catherine Bynum. En este estudio, que se centra en material histórico procedente del norte germánico, la medievalista explora los poderes salvíficos atribuidos a la sangre de Cristo, el culto y la devoción a las heridas del mesías, y las rutas de peregrinación creadas alrededor de los lugares que albergaban reliquias y objetos asociados al martirio y a la lluvia púrpura.

Códice Tudela 21Página del Códice Tudela, siglo XVI. Museo de América, Madrid.

Otro libro rubí, colección de artículos sobre el hemático líquido, es “Sangre en la historia e historias de sangre” (Blood in History and Blood Histories, 2005). Entre las contribuciones más interesantes figuran “El uso terapéutico de la sangre en el occidente medieval” (Der therapeutische Gebrauch von Blut im mittelalterlichen Abendland), de Hartmut Bettin; “Las virtudes magnéticas de la sangre en la tradición médica de Paracelso” (Les Vertus Magnétiques du Sang dans la Tradition Médicale Paracelsienne), de Roberto Poma; “La sangre del vampiro” (Das Blut der Vampire), de Anja Lauper; y “Sangre tóxica: menstruación y menotoxina en los años 20” (Giftiges Blut: Menstruation und Menotoxin in den 1920er Jahren), de Myriam Spörri, autora del también sanguíneo “Sangre pura y sangre mixta. Para una historia cultural de la investigación de los grupos sanguíneos, 1900-1933” (Reines und gemischtes Blut. Zur Kulturgeschichte der Blutgruppenforschung, 1900-1933). El tema expuesto por Spörri merece un brevísimo comentario. Las teorías médicas sobre las menotoxinas sostienen la existencia de una toxina en la sangre menstrual que habría producido efectos de corruptibilidad en las plantas y flores, en la fermentación del vino y del pan, en la preparación de conservas y salmueras. Este constructo científico, pues, habría dotado de un discurso teórico-científico y, por tanto, justificado, muchas de esas ideas y actitudes sociales y religiosas hacia las mujeres, sus cuerpos, y el supuesto peligro que suponía la menstruación para el desarrollo de la vida cotidiana.

Carpignano_Sesia_Immagine_Chiesa_Caterina_da_SienaSanta Caterina da Siena, fresco del siglo XV, iglesia de San Pietro en Carpignano Sesia.

A este respecto (mujeres, cuerpos, menstruación), el volumen Blood Magic: The Anthropology of Menstruation, a pesar de haber sido publicado hace casi tres décadas, todavía mantiene vigencia. En su introducción, Buckley y Gottlieb ofrecen un repaso crítico a todas esas visiones unificadoras que han entendido, explicado e incluso justificado la percepción de la sangre menstrual como fluido sometido a tabúes generalizados y universales. Los casos presentados en Blood Magic desmitifican muchas de esas consideraciones y demuestran, una vez más, que toda generalización es limitativa, parcial e inexacta.

Y los títulos siguen y se multiplican. Cuántos libros de sangre en las bibliotecas propias y ajenas, y cuántas historias que circulan en la nuestra propia. Cuéntennos la suya, si la tienen o si la recuerdan, y si prefieren el silencio, limítense a dibujar un mapa venoso y maravíllense.

Pequeño tesoro en lengua italiana: nuevas adquisiciones de ELLN

Los libros descartados por algunxs pueden convertirse en preciadas adquisiciones para otrxs. Rebuscar entre pilas polvorientas de volúmenes acomunados bajo el cartel de “Todo a 1 euro” en los puestos y mercadillos que se prodigan por la capital italiana puede dar frutos como los que esta foto resume.

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Primeras ediciones de L’armata dei fiumi perduti y La fontana di Lorena de Carlo Sgorlon; el ensayo de Mario Galzigna La malattia morale. Alle origine della psichiatria moderna; la traducción de la novela de Singer Il mago di Lublino (disponible en español en la editorial RBA). Y en el centro, observándoles desde el corazón del monograma “db”, otra primera edición de una obra maravillosa (sí, también esta traducida al español) que en breve comentaremos en nuestra sección “En píldora”.

Y como colofón, algunos otros libros que nos han regalado últimamente. Medicina irania, fuego sagrado, y hadas transtemporales.

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El cuerpo inmortal: craneólogos y petrificadores del siglo XIX

nadar_catacombesSomos porque nuestros cuerpos existen. Cualquier acción, reacción, pensamiento y sentimiento nace y muere en el cuerpo, se manifiesta y reprime en él, por él. Lo sublime y lo banal. Todo. No se extrañen entonces si el cuerpo se ha convertido ya en el tema recurrente por excelencia de este blog. Posee la rara cualidad de manifestarse cercano y reconocible, y extraño y alienante al mismo tiempo. El universo que ustedes conocen pasa a través del cuerpo, que es como un filtro por el que penetrasen hacia el interior y se excretasen todas las experiencias imaginables. Es el monstruo más fascinante que haya existido jamás, y cada un@ de nosotros habita dentro de uno.

Pero, además, cuando abandonemos nuestra casa de carne y hueso – es decir, cuando perdamos la consciencia de habitar un cuerpo – , éste seguirá viviendo, a su manera. Experimentará una segunda existencia, quizás incluso una tercera y una cuarta. Si credos, religiones y filosofías del cuño más diverso apuestan por la inmortalidad del alma sin que sus acólitos hayan disfrutado efectivamente de los beneficios de tal longevidad post-mortem, ¿no será en los tiempos que corren más modesto y realista meditar sobre la inmortalidad del cuerpo? En la entrada de esta semana les presentamos un reciente volumen sobre esto, sobre huesos que sobreviven a sus ocupantes y que experimentan inesperadas juventudes. Se trata de un número monográfico de la revista Nuncius. Journal of the Material and Visual History of Science editado por Francesco Paolo de Ceglia e Irina Podgorny como resultado del seminario “Inmortal bodies” celebrado en Berlín en 2011. Los distintos artículos, cuyos títulos encontrarán listados al final de esta entrada, versan a grandes líneas sobre la incorruptibilidad del cuerpo, las prácticas funerarias, y la gestión y exhibición de los cadáveres preservados. Pero para darles una idea, hablaremos en concreto de dos ensayos de esta colección, por lo que tienen de representativo de los contenidos del volumen.

MariniEn su artículo sobre las “artes gorgóneas”, Irina Podgorny contextualiza las prácticas del italiano  Efisio Marini (1835-1900) en el campo de la petrificación artificial de la materia orgánica. En un siglo XIX concernido con la experimentación química, con la exploración de la naturaleza, el estudio del ser humano y la preservación de cadáveres, Marini “il pietrificatore” consiguió desarrollar fórmulas efectivas para dotar de apariencia marmórea  a la carne inerte. De hecho, las aplicó con éxito sobre manos, pies, y antebrazos que, retratados en lánguidas fotografías, parecen arrancados de estatuas renacentistas; logró conservar el cuerpo del historiador Pietro Martini durante meses; y perpetuó en pétrea forma el cuerpo difunto de una niñita para consuelo de su madre. Llegó incluso a construir una mesita a partir de una mezcla de sangre y restos de distintos órganos humanos convenientemente tratados y petrificados, macabra pieza de mobiliario que actualmente se conserva en el Museo Anatomico di Napoli.

Marini_tavoloMesa poco convencional, obra de Marini.

A la muerte de Marini, acaecida en 1900, su hija heredaría las fórmulas y resultados de sus experimentos. Pero el coste de la petrificación funeraria en comparación con otras prácticas más asequibles de preservación del cadáver, unido a ciertas cuestiones sobre la viabilidad de aplicar esta técnica a gran escala, terminarían por avocar al olvido los logros del petrificador. Thomas A. Trollope, hermano del famoso novelista, expresaría así en sus memorias su inquietud ante la perspectiva de transformar en estatuas a los muertos:

¿Cuál sería el resultado de transformar en mármol a todas las futuras generaciones de hombres? ¿Cómo podríamos vivir en un mundo poblado por estatuas de mármol cuyo número excediese infinitamente a sus habitantes vivientes? (Thomas A. Trollope, What I Remember, vol. 3, 1887, p. 106; citado en Podgony, p. 306; traducción de Couto.

Mano

Efisio Marini, “Mano de joven mujer”, Museo della Scienza e della Tecnica de la Università degli Studi di Sassari.

Paul_BrocaEl segundo artículo, “Colecciones francesas de calaveras del siglo XIX y el culto de los huesos” de Néli Dias, versa sobre la constitución de la colección de calaveras  y restos humanos de la Société d’Anthropologie de Paris, fundada en 1857 en París por Paul Broca, y su incidencia en el desarrollo de la antropología física en el país galo. En sus inicios, la antropología se presenta como el estudio de los “tipos humanos” que se sirve del cráneo como pieza interpretativa fundamental para testimoniar las diferencias entre las distintas razas. Para realizar tal tarea sin desviarse de los principios de la recién adquirida cientificidad se hace imprescindible conseguir calaveras, muchas, y de todos los tipos posibles. Y a partir de ahí, catalogarlas, medirlas, ordenarlas en series que permitiesen individuar los rasgos de cada tipo o grupo, compararlas entre sí y posicionarlas además en la cadena evolutiva humana. Los cráneos, pues, dotan de fisicidad, de empirismo, de “mensurabilidad”, a los discursos y teorías científicas decimonónicas que defienden la existencia de razas humanas superiores e inferiores, evolucionadas y primitivas.

Este tipo de estudios antropológicos, unidos a la profusión de fondos museísticos óseos, dieron pie a la publicación de auténticos atlas craneológicos, informativos volúmenes ilustrados como Crania Americana (1839) o Crania Britannica (1865). Como Dias expone en su artículo, el hueso, además de ser objeto de estudio científico, mantiene y expande sus cualidades estéticas al transformarse en motivo de representación artística.  Dispuestos ordenadamente en anaqueles y convenientemente etiquetados, los cráneos de Broca existen también para ser contemplados como repetitivas obras de arte humano, como patrones de un tejido duro, blanco, perpetuamente sonriente.

Broca_cerebroCerebros ilustres: la morada final de Broca.

Cuántos fantásticos elementos se encuentran en estas historias veraces, y cuánto dicen de nosotros. No hemos sobrevivido a esa voluntad de reproducir e imitar los procesos de la naturaleza en el laboratorio. Al contrario, la hemos elevado a credo, filosofía y esencia. Exponer; registrar; observar. Preservar el cuerpo. En definitiva, sobrevivir a la muerte.

Índice del volumen

Francesco Paolo de Ceglia; Irina Podgorny: “Introducción” (Introduction).

Francesco Paolo de Ceglia: “La ciencia de Santa Claus: Discusiones sobre el maná de Nicolás de Myra en la época moderna” (The Science of Santa Claus: Discussions on the Manna of Nicholas of Myra in the Modern Age).

Glyn Redworth: “¿El don de Dios? Reliquias sagradas, concesión de dones, y la preparación del sacro de Luisa de Carvajal durante la Reforma” (God’s Gift? Sacred Relics, Gift Giving, and Luisa de Carvajal’s Preparation of the Holy During the Long Reformation).

Irina Podgorny: “Transformando a los muertos en estatuas de piedra: La síntesis de fósiles, la petrificación, la fotografía y la química de las artes gorgóneas” (Changing the Dead to Statues of Stone: The Synthesis of Fossils, Petrifaction, Photography, and the Chemistry of the Gorgonean Arts).

Silvia Marinozzi “El arte del embalsamamiento en época moderna: Las momias de Carolina, Letizia y Joachim-Napoleon Agar como ejemplos de ritos funerarios durante el imperio napoleónico” (The Embalming Art in the Modern Age: The Mummies of Caroline, Letizia and Joachim-Napoleon Agar as Examples of Funerary Rites in the Napoleonic Empire).

Nélia Dias: “Colecciones francesas de calaveras del siglo XIX y el culto de los huesos” (Nineteenth-Century French Collections of Skulls and the Cult of Bones).

María Eugenia Constantino; Antonio Lafuente: “Las logísticas ocultas del gabinete novohispano de Longinos” (The Hidden Logistics of Longinos’s Novohispanic Cabinet).

Gerlind Rüve: “Centrándose por un momento en la excepción a la regla: Sobre la frontera entre la vida y la muerte en el caso de Scheintod[1] en 1833” (Focusing on the Exception to the Rule for a Time: On the Border Between Life and Death in a Case of Scheintod in 1833).

Hubert Knoblauch, “El declive de las disecciones clínicas y la ‘cultura de la muerte’” (The Decline of Clinical Dissections and the “Culture of Death”).

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Dias, N. Nineteenth-Century French Collections of Skulls and the Cult of Bones. Nuncius 27 (2012), pp. 330–347.

Podgorny, I. Changing the Dead to Statues of Stone: The Synthesis of Fossils, Petrifaction, Photography, and the Chemistry of the Gorgonean Arts. Nuncius 27 (2012), pp. 289–308.

Página de la revista Nuncius.

Página de la Société d’Anthropologie de Paris (SAP).


[1] Animación suspendida.

Mirabilia en traducción III: David B., Epiléptico. La ascensión del gran mal

epileptic_03Estar vivo y ser humano son condiciones que casi siempre llevan aparejadas enfermedades de nombres pintorescos, a menudo incomprensibles. ¿A qué se refiere David B. con “el gran mal”? Como primera y obvia respuesta estalla un “¡epilepsia!”, la misma epilepsia que da título a la novela gráfica, la “enfermedad sagrada” que tocó el espíritu y ocupó el cuerpo del propio hermano del autor desde la infancia, allá por la década de los 60.

ascension_copertinaPero a medida que se avanza en la umbrosa lectura de la historia, se gana la certeza de que la dolencia  maligna es otra: el “gran mal” radica en los esfuerzos extremos que realizan los padres en la búsqueda de una cura; al objetivo difuso que persiguen, disparando al aire o escondiendo la cabeza en la tierra, sin reconocer que el hijo desea estar enfermo. Como todo niño que no haya sido domesticado por su medio inmediato, Jean-Cristophe es un megalómano que se identifica con Hitler y los grandes dictadores del siglo XX, y que aspira a vivir permanentemente en ese ambiente protegido, controlado, pero también dominante y tiránico, de la infancia.

En esa lucha cotidiana que llega a convertirse en cruzada, los padres arrastran a toda la familia, David B. incluido. De neurocirujanos que se relamen ante la perspectiva de trepanar y rebanar, hasta macrobióticos gurús y magnetizadores, cualquier remedio que permita mantener la esperanza de la recuperación sirve. Los cinco miembros de la familia, convertidos en una única célula enferma, pues, prueban todas las curas imaginables, acupuntura y exorcismo, videncia y astrología. La epilepsia contagia a la familia al completo.

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Este cómic autobiográfico, que recoge en un único volumen los seis álbumes que David B. publicara entre 1996 y 2003 para la editorial L’Association de la que también fuese cofundador, resulta turbador por su subjetividad. Cuenta la historia de la familia, retrotrayéndose aquí y allá a los tiempos de las grandes guerras o rememorando aspectos de la guerra de Argelia; pero muy especialmente, narra el largo proceso decenal en el que David B. aprende a dibujar la enfermedad de su hermano, la de su familia, y la suya propia. Lo hace en blanco y negro, con el mal vestido de monstruo-serpiente que atraviesa el cuerpo del hermano o que escapa por la boca, y sin ahorrarse las crudas referencias al deseo de morir y de matar. En un ambiente laberíntico e irreal preñado de referencias al esoterismo y al fantástico, David B. mantiene conversaciones nocturnas con los fantasmas (el hombre-pájaro, el diablo, la muerte, el gato con chaleco) que pueblan el bosque de Olivet donde la familia reside; sueña y dibuja cruentas batallas; vive en comunas macrobióticas;  se desespera en un dolor sin límites; y, al final, logra poner en imágenes coherentes ese confuso peregrinar por las tierras de la penumbra.

En Epiléptico. La ascensión del gran mal, la epilepsia pone al descubierto la fragilidad y las incertezas de la existencia, y da nombre a un mal que en realidad no lo tiene. El mal es estar vivo. El mal es la desarmante humanidad.

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Algunas notas editoriales y bibliográficas

David B. L’Ascension du haut mal. Vol. 1-6. Paris: L’Association; 1996-2003.

David B. Epiléptico. La ascensión del gran mal. Traducción de Lorenzo Díaz. Madrid: Sins Entido; 2009.

L’association.

Tesoros de EnLaListaNegra II: Libros por docenas

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Comprar libros proporciona un placer sólo parangonable a aquel de leerlos. En la última semana nos hemos manchado las manos de polvo y telarañas en nuestra estacional búsqueda de volúmenes curiosos y de interés para lectores ávidos, lectoras insaciables, y amantes en general de lo viejo y singular.

El resultado de nuestra pesquisa lo encontrarán en la foto que acompaña a este texto. Como ven, poca novela pero mucha historia. Ahí tienen Bushmen in a Victorian World (“Bosquimanos en un mundo victoriano”) de Andrew Bank, que narra la investigación que los británicos y decimonónicos etnólogos llevaron a cabo entre los bosquimanos con el fin de registrar su lengua y cultura; A Guide to the Babylonian and Assyrian Antiquities (“Guía de las antigüedades babilonias y asirias”) del British Museum, antigualla que data de 1908 nada menos; L’apparition du livre de Lucien Febvre y Henri-Jean Martin (un libro sobre el nacimiento del libro, ¿cómo no comprarlo?); Mystiques, spirituels, alchimistes du XVIe siècle allemand, de Alexandre Koyré; o Bodies / Machines, un volumen sobre humanos, máquinas, lo físico y lo espiritual editado por Iwan Rhys Morus, de quien ya les hablamos en otra ocasión (pinchen aquí para leer más).

Por si fuera poco, en un infecto y decadente lugar mitad almacén, mitad morgue libresca,  nos agenciamos unos cuantos catálogos de subastas con maravillosas ilustraciones médicas, anatómicas, orientales, y viajeras. Un poco de historia natural, otro poco de arqueología del Próximo Oriente, combinado con pizcas de gramática y antropología, y voilà la naturaleza de nuestros trofeos al completo.

¿Les gustaría saber más sobre alguno de los libros presentes en la fotografía? Si es así, expresen sus preferencias y desde EnLaListaNegra intentaremos satisfacer su curiosidad.

De maníacos y chanson francesa: instantáneas de EnLaListaNegra

ELLN booksHace un mes que EnLaListaNegra no vemos la luz del sol. En estos casi 30 días de lluvia y oscuridad, días de viaje in utero y carreras hacia ninguna parte, los libros se han convertido en fiel compañía. En este otro viernes de invierno tardío, les proponemos una lista de lecturas variopintas: nuestras lecturas, las vidas impresas de nuestros compañeros de fatigas, los libros que hemos encontrado, comprado por casualidad, recibido, tomado en préstamo, o heredado.

[1] The Collector (1963) de John Fawles nos lo encontramos en un servicio gratuito que ofrece la biblioteca pública de esta ciudad, y que pone al servicio de l@s viandantes una gran estantería repleta de libros, estratégicamente situada en una callejuela perpendicular la vía principal, en la que cualquiera puede tomar prestados o depositar libros a discreción sin importar la hora del día o de la noche. “El coleccionista” está considerada la primera novela en cultivar el thriller psicológico, y fue llevada al cine por William Wyler en 1965 (ciertamente recomendable).

The collectorTerence Stamp admirando su pieza de colección favorita.

[2] Conozco cierto puesto de libros en las que (casi) cualquier cosa es posible por sólo dos míseros euros.

Es posible “Franz Kafka y Praga” (Franz Kafka und Praga, 1996), de Harald Salfellner, una biografía urbana del escritor concebida como un callejeo por la ciudad que alimentaría su vida y su obra. Contiene muchas fotografías en blanco y negro de ruinas, rincones mal iluminados, fachadas de edificios, portadas de primeras ediciones, y señores de espesos mostachos o imponentes barbas.

O este otro, “El fantástico en la literatura y el arte” (Phantastik in Literatur und Kunst, 1980), editado por Christian W. Thomsen y Jens Malte Fisher, que recoge algo más de dos docenas de artículos sobre autores del género: Poe, Maupassant, LeFanu, Lovecraft; pero también Schulz, Kubin, o Scheerbart, del que les hablamos en este blog hace tan solo un par de semanas. De este volumen sacaremos ideas para futuras entradas, pueden estar segur@s.

O también Wege zu einem neuen Baustil (“Vías para un nuevo estilo constructivo”) del fundador de la antroposofía Rudolf Steiner, en una edición de tapa dura bien vistosa.

Chevalier_LubitschVaya par.

Chevalier_Ma route[3] De París nos han traído la autobiografía abreviada (la versión completa consta de 10 volúmenes) de Maurice Chevalier: Ma route et mes chansons. Petite edition illustrée (“Mi carrera y mis canciones. Pequeña edición ilustrada”). Sí, amo a Chevalier y amo especialmente las películas musicales que protagonizó bajo la dirección de otro grande, Ernst Lubitsch. Quien nos lo regaló prácticamente se disculpó por el estado de esta edición de 1950 que, nos confesó, había encontrado de saldo en alguna librería de segunda mano en el corazón de la Île de France. ¡Pero a quién le importa eso! ¿Pues qué dirán que descubrimos en el interior del libro? En efecto, el autógrafo del gran chansonnier.

[4] Otro libro que ha cruzado varios miles de quilómetros para llegar hasta aquí ha sido Los turistas, el exordio de la editorial de veneno ilustrado El verano del cohete. Esta novela escrita por Rui Díaz e ilustrada por Ana Sender produce el efecto tiro-de-guijarro-al-fondo-de-un-lago: al igual que las ondas se expanden y permanecen sobre la superficie tiempo después de que la piedra haya desaparecido, así continúa vibrando la historia dentro de un@ días después de haberla leída.

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Los niños aulladores de Ana Sender.

[5] Y esos templos de polvo y sorpresa que son las bibliotecas, nos han proveído de otros tantos títulos, demasiado largos y sonoros para listarlos aquí en su totalidad. Mencionaré, pues, únicamente un par de títulos. El primero, la edición inglesa de Les rites de passage (1909), de Arnold van Gennep, el etnólogo que fundó el concepto y el modelo interpretativo del rito de paso. El segundo, un libro colectivo de esos que tanto nos gustan: The Body in Parts. Fantasies of Corporeality in Early Modern Europe (“El cuerpo en partes. Fantasías de la corporeidad en la Europa Moderna”), editado por David Hillman y Carla Mazzio en 1997, con un artículo dedicado al redescubrimiento del clítoris en Francia en el período entre 1570 y 1620. Redescubrimiento, sí, porque a lo largo de la historia a menudo se pierden o se recuperan partes o sustancias del cuerpo, del pneuma a las trompas de falopio, y el clítoris no iba a ser menos.

Heimsuchung_KremsmuensterMilagros marianos y generación espontánea.

[6] Otras historias del cuerpo las hemos leído en el número de esta semana de Der Spiegel. El semanario publica un artículo sobre el nacimiento de la investigación sobre los grupos sanguíneos, impulsada a principios de siglo por la maraña de teorías raciales que hervían entonces en Europa. El estudio de Myriam Spörri, Reines und gemischtes Blut. Zur Kulturgeschichte der Blutgruppenforschung, 1900-1933 (“Sangre pura y sangre mixta. Para una historia cultural de la investigación de los grupos sanguíneos, 1900-1933”) en el que se basa el artículo promete ser una lectura interesante.

[7] Y para aligerar e intentar mejorar mis nociones de francés, por ahí se pasea orgulloso y patafísico como ninguno el primer volumen de las obras completas de Alfred Jarry.

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[8] Dicen que la fotocopia mata el libro, pero las nuestras parecen felices de estar en nuestra Lista, a salvo de la lluvia y envueltas en los humos del café. No se alarmen, se trata de poca cosa. Unas páginas de le edición de Litke de la lista de los nombres de divinidades asirobabilonias; y dos artículos de Silke Tammen sobre Cristos, vaginas y heridas en el costado, por un lado; y milagros marianos, con embarazo espontáneo incluido, por otro.

[9] Y también tenemos dos libros que esperamos comentar muy pronto en el blog. De uno ya conocen el inicio:

Hans Walter entró en aquel lujoso café por primera vez. No era amigo de la ociosidad, como a menudo se preocupaba de recalcar. Tenía un objetivo vital y un camino preestablecido. El objetivo vital era justamente aquel grado de bienestar gracias al que podía permitirse todas las comodidades que deseaba. Y de estas había muchas, desde las comidas en buenos restaurantes hasta la villa a las afueras de la ciudad.

Y del otro… del otro, si suelen seguir EnLaListaNegra, conocerán ya el nombre de su autora.