Archive for the ‘ Cuentos ’ Category

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

J. S. Le Fanu, Sueños de sombra y humo; Reminiscencias de un soltero

Siempre que mi mente se acerca a la contemplación del Creador, la horrible e inefable idea de la eternidad y de la infinitud me oprime y me enloquece; me echo atrás, asustado, confundido, aterrorizado. Se lo digo a usted, Doctor —, si quieren salvarme tendrán que hacerlo con otros medios. La idea del Creador me resulta intolerable, mi mente no puede soportarlo. (El vigilante; traducción de Couto)

dreamsshadowandsmoke1En 2014 se cumplían dos siglos del nacimiento de Sheridan Le Fanu, autor sin cuya escritura no se entendería buena parte de la producción literaria en torno a lo fantasmal, lo extraño y lo terrorífico. La editorial dublinesa The Swan River Press, fiel a sus filias, le rindió homenaje como mejor sabe hacerlo: con la cuidadosa edición de dos libros (Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor), y la publicación de diversos artículos sobre su obra en los números 3 y 4 de la revista de literatura fantástica The Green Book.

“Sueños de sombra y humo. Historias para J. S. Le Fanu” (Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu) reúne una decena de relatos en los que varios autores se dejan poseer por las creaciones literarias del dublinés (algunos de estos autores, por cierto, como Mark Valentine y Brian J. Showers, ya han sido objeto de discusión en este blog). “Té verde”, “La profecía de Cloostedd”, “El niño que se fue con las hadas”, “Historias de fantasmas de Chapelizod”, “Relato de ciertos sucesos extraños en la calle Aungier” o “El espectro de Madame Crawl” inspiran atmósferas vibrantes propensas a las influencias fantasmagóricas, espacios arquitectónicos poseídos, e imponentes presencias feéricas. El resultado ofrece tanto lecturas contemporáneas de los motivos lefanuianos (la culpa que persigue a un criminal pedófilo en “Ecos”), como desarrollos narrativos más clásicos (las leyendas ligadas al paisaje irlandés de “Tres cuentos de un townland[1]; el mundo expectante al otro lado del velo de “Deja que las palabras te lleven” o “Princesa en la autopista”). Como admiten los editores Jim Rockhill y Brian J. Showers, “Sueños de sombra y humo” es un verdadero ejercicio de afecto y admiración, manifiesto incluso en la fecha de publicación del volumen, que vio la luz el 28 de agosto de 2014, en exacta coincidencia con el bicentenario de Le Fanu. Desde la sobrecubierta, la máscara mortuoria del autor parece agradecer el gesto mientras sus contornos blanquecinos se disuelven en los sueños soñados por sus descendientes literarios.

reminiscencesbachelor“Reminiscencias de un soltero” (Reminiscences of a Bachelor), por su parte, recoge dos relatos de Le Fanu: la primera versión de “El vigilante” (The Watcher, 1847, posteriormente publicado en las antologías Ghost Stories and Tales of Mystery, y, bajo el título The Familiar, en In A Glass Darkly); y el ovidado “La novia fatal” (The Fatal Bride. 1848), ambos editados originalmente en la Dublin University Magazine. Si bien “El vigilante” explora una temática sobrenatural, frente a “La novia fatal”, que se alimenta del honor mancillado y de los amores fatídicos, ambas historias son acomunadas del personaje del soltero, un septuagenario que rescata desde el fondo de su memoria estas dos historias de la sociedad dublinesa de las que fue testigo directo. En dos artículos que sirven de epílogo al libro, Rockhill y Showers, además de trazar las biografías de estos dos relatos, resaltan la capacidad de Le Fanu para adaptar “El vigilante” al perfil del narrador (el soltero en este Reminiscences; el Dr. Hesselius en In a Glass Darkly) y, con ello, enfatizar aspectos argumentales y narrativos distintos.

Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor son regalos para cualquier amante de Sheridan Le Fanu, pretextos ideales para acercarse por primera vez a este autor, y oportunidad impagable de revivir oscuridades pretéritas.

Relatos contenidos en Dreams of Shadow and Smoke

Mark Valentine, “Té de algas” (Seaweed Tea)

Angela Slatter, “Deja que las palabras te lleven” (Let the Words Take You)

Brian J. Showers, “Algunas casas: una reflexión” (Some Houses — A Rumination)

Martin Hayes, “Ecos” (Echoes)

Sarah LeFanu, “La historia de Alicia Harker” (Alicia Harker’s Story)

Derek John, “Tres cuentos de un townland” (Three Tales from a Townland)

Lynda E. Rucker, “La parcela de la esquina” (The Corner Lot)

Gavin Selerie, “Rito de posesión” (Rite of Possession)

Emma Darwin, “Un frío vehículo para lo maravilloso” (A Cold Vehicle for the Marvellous)

Peter Bell, “Princesa en la autopista” (Princess on the Highway)

Relatos contenidos en Reminiscences of a Bachelor

Joseph Sheridan Le Fanu, The Watcher

Joseph Sheridan Le Fanu, The Fatal Bride

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Rockhill, J.; Showers, B. J. (eds), Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu. Dublin: The Swan River Press; 2014.

Le Fanu, J. S. Reminiscences of a Bachelor. Dublin: The Swan River Press; 2014.

[1] El término “townland” designa cada una de las pequeñas unidades geográficas en las que se divide el territorio irlandés.

En15: Infiernos y laberintos. Cuatro libros para perderse

En2015Por fin ha llegado el invierno, ese invierno real, feroz y helado de tormentas y neviscas que tanto amamos, a EnLaListaNegra. Y con el frío, ya se sabe, se incrementa el número de horas, ya de por sí altísimo, que pasamos encerrados diariamente entre las cuatro paredes de nuestra biblioteca. Inevitable, pues, que se multiplique también la circulación de libros. De entre todos los volúmenes que flotan a la deriva entre las anotaciones, libretas, fotocopias y demás papelajos que inundan nuestro escritorio, les presentamos cuatro. Cuatro libros que no tienen nada en común, más allá del hecho de que hayan sido elegidos por la misma mano lectora, y que, sin embargo, a poco que uno se pare a reflexionar, muestran al menos cuatro perspectivas geográficas. ¿No se lo creen? Veamos si les convenzo.

Primera parada, el infierno.

El Más Allá, el mundo de los muertos, esa especie de lugar mental en el que moran los despojos espectrales de los difuntos, tiene sus puertas y murallas, sus paredes y calles, lo rodean ríos, lo ocultan montañas. Las cartografías ultramundanas son el objeto de este volumen de estudios titulado “Geografías del otro mundo[1]. Perspectivas comparativas de los espacios sagrados y el más allá” (Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà, 2014). En esta veintena de artículos se recorren purgatorios, necrópolis e infiernos, de la Mesopotamia antigua a la Europa del siglo XX, de China a Egipto, de Tíbet a Grecia. Tumbas y monumentos a los muertos revelan la suerte de sus cadavéricos y ultramundanos habitantes, y ni siquiera el tono académico y docto de estos escritos logra restañar el temblor de la maravilla y la horridez.

Al calorcitoHell spa

Segunda parada, Londres y alrededores.

“Zona gris” (Grey Area, 1994), de Will Self. Es esta una recopilación de varios relatos de encargo a los que se añaden otros tantos que Will Self escribió para dar al conjunto la forma de un libro. El resultado son ocho narraciones extrañas profundamente británicas en su forma, fondo y ambientación. Narraciones que se encuadran, por otro lado, en eso que denominan literatura postmoderna, pero que, en realidad, se parece demasiado a la vida real, a sus contradicciones y paranoias, a sus manipulaciones y delirios, y a su vergonzante patetismo cotidiano, como para no denominarlo verismo horror (sí, aunque suene fatalmente sesudo, me lo acabo de inventar). Reza la sinopsis de la contracubierta:

Las historias de esta extraña e inquietante colección incluyen la revelación de las ocho personas que controlan el conjunto de la vida londinense, una visión de pesadilla del barrio de Soho en el que cada camarero es un escritor no publicado, un tour poético por las autopistas británicas, y una noche excitante en casa de una contenciosa pareja.

Tercera parada, el laberinto.

“El espejo en el espejo. Un laberinto” (Der Spiegel im Spiegel. Ein Labyrinth, 1983), de Michael Ende. Quizás recuerden que fue este uno de los títulos que ustedes mismos nos recomendaron con motivo del III Concurso ELLN. Esta primera edición alemana del volumen reproduce varias obras de Edgar Ende, pintor surrealista y padre de Michael, que sirven de inspiración e hilo de Ariadna a este laberinto de relatos (o sueños, o visiones, o melancolías), y que acaban por reflejarse los unos en los otros.

EEEdgar Ende, surrealista

Cuarta parada, la Italia de los años de plomo.

Son pocos los libros de contenido político-social que circulan por la biblioteca de ELLN, por eso “Escritos corsarios” (Scritti corsari, 1975) de Passolini se merece un lugar en la foto. Se trata de una compilación de artículos periodísticos del director que, publicados entre 1973 y 1975 en distintos medios impresos, desprenden olor a bombas, tiroteos, y violencia roja y negra. Son los años de plomo de la política italiana, y Pasolini, desde su trinchera en la izquierda, ataca con igual ferocidad al comunismo burgués y al fascismo. Más allá de que unx pueda estar o no de acuerdo con sus ideas y posturas, lo cierto es que los “Escritos corsarios” ayudan a individuar las raíces pasadas del presente, y si es usted de los que disfrutan de la reflexión política, quizás encuentren en este libro un agarre a sus disquisiciones.

Siendo la lectura la actividad sedentaria por excelencia, se agradece esa paradoja del “viajar leyendo”, del recorrer en la inmovilidad de un sillón los mapas de lo existente y de lo imaginario. Les advertí que estos cuatro libros nos llevarían lejos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Ende, M. Der Spiegel im Spiegel. Ein LabyrinthStuttgart: Weitbrecht; 1984 [1a ed. 1983].

Pasolini, P. P. Scritti corsari. Milano: Garzanti; 1977 [1a ed 1975].

Self, W. Grey Area. London : Bloomsbury; 2006 [1a ed. 1994].

VVAA Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà. Studi e Materiali di Storia delle Religioni 80(1). Roma: Morcelliana; 2014.

[1] La expresión “mondo altro” muestra una ambigüedad intencional: “l’altro mondo” alude, como también sucede en castellano, al “otro mundo”, al mundo de los muertos. “Mondo altro”, sin embargo, enfatiza la noción de alteridad que las realidades espectrales, no humanas, llevan aparejadas. En este sentido, “mondo altro” podría igualmente traducirse como “el mundo diverso”, en oposición a la esfera de los vivos.

Libros, listas y regalos: el 2014 en negro

¿Ya está muerto y enterrado el 2014? ¿Por qué nadie nos lo ha advertido? Para EnLaListaNegra ha sido un año altamente irregular, fructífero en algunos aspectos, cierto, pero acelerado, imprevisto y alocado en todo lo demás. Sean comprensivos, pues, si en esta ocasión les ofrecemos una lista de lecturas parciales en las que no hemos incluido ni los cuentos de Charles Beaumont, ni algunas de las novelas de Marjorie Bowen, Reggie Oliver, y Michael Ende, ni un buen puñado de libros y artículos académicos. Esperamos que entre los títulos aquí compilados encuentren algo que sea de su agrado y, si no fuese así, siéntanse libres de añadir los títulos y autores que prefieran.

Seguimos leyendo para ustedes. Que el 2015 nos/les depare muchas y raras lecturas.

FreemanELLN confiesa su amor por las autoras de ficción sobrenatural. En la foto, Mary Eleanor Wilkins Freeman.

Una incompleta lista de lecturas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

Ameixeiras, D. Baixo mínimos. Vigo: Xerais; 2004.

Bulwer-Lytton, E. Haunted and the Haunters or, The House and the Brain. Blackwood’s magazine; 1859.

Buzzati, D. Il grande ritratto. Milano: Mondadori; 1960.

Buzzati, D. La famosa invasione degli orsi in Sicilia. Milano: Mondadori; 2011 [1a ed. 1945].

Carrere, E. El reino de la calderilla. Madrid: Valdemar; 2006.

Cavagnoli, F. La voce del testo. L’arte e il mestiere di tradurre. Milano: Feltrinelli; 2012.

Chambers, R. The King in Yellow. F. Tennyson Neely; 1895.

Chambers, R. W. The Tracer of Lost Persons. Ilustraciones de Edmund Frederick. New York: D. Appleton; 1906.

Dinesen, I. Babette’s Feast. London: Penguin Modern Classics; 2011.

Edwards, A. B. A Night on the Borders of the Black Forest. New York: Frederick A. Stokes Company; 1890 [1a ed. 1874].

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.

Eximeno, S. Imágenes. Granada: Ediciones Parnaso; 2004.

Fea, A. Secret Chambers and Hiding Places. London: S. H. Bousfield & Co.; 1904.

Fernández Paz, A. Non hai noite tan longa. Vigo: Xerais; 2011.

Grossmith, G.; Grossmith, W. Diary of a Nobody. London: J. W. Arrowsmith; 1892.

Howard, J. Written by Daylight. Dublin: The Swan River Press; 2013.

Leiber, F. Nuestra Señora de las Tinieblas. Barcelona: Martínez Roca; 1993.

Ligotti, Th. Conspiracy Against the Human Race. New York: Hippocampus Press; 2010.

Lugones, L. Cuentos fatales. Buenos Aires: Nuevo Siglo; 1994.

Machen, A., The Great God Pan.  London: John Lane; 1894.

Rodoreda, M. La Placa del Diamant. Barcelona: Club Editor; 2005.

Serra, D. Veins and Skulls. Birmingham: Short, Scare Tales Publications; 2013.

Suceavă, B. Miruna, a Tale. Traducción de Alistair I. Blyth. Prague: Twisted Spoon Press; 2014.

Tanizaki, J. Il dramma stregato. Traducción de Lydia Origlia. Milano: SE; 2009.

Valentine, M. Seventeen Stories. Dublin: The Swan River Press; 2013.

VVAA, Contos estraños. Segunda Era. Santiago de Compostela: Contos estraños editora; 2014.

Wallace, David Foster. Brief Interviews with Hideous Men. New York: Back Bay Books; 1999.

White, E. L. Lukundoo and Other Stories. New York: George H. Doran Company; 1927.

Wilkins Freeman, M. E., The Wind in the Rose-Bush and Other Stories of the Supernatural. New York: Doubleday, Page & Company; 1903.

Edward Lucas White, Lukundoo y otras historias

LukundooLa víspera de su enterramiento hizo que la pusieran en su ataúd, y que se colocase junto al suyo otro exactamente igual. Permaneció encerrado en la habitación toda la noche, se cree que dentro del féretro. Sea como fuere, por la mañana lo sellaron, y no permitió que nadie lo abriese. No se sabe qué metió en su interior (El mensaje de la pizarra; traducción de Couto).

Descubrir la prosa de Edward L. White ha sido un inesperado regalo. Este autor americano, poeta, profesor de instituto y muerto suicida a los 67 años, coronó su epitafio con un mazo de relatos deliciosamente extraños, fuente de inquietud y asombro. Este “Lukundoo y otras historias” (Lukundoo and other stories), aparecido en 1927, recoge nueve historias que se leen con voracidad creciente, y a pesar de que no siempre consigue mantener el nivel en lo que a la resolución de los relatos se refiere, hay que postrarse y admitir que White se ha incorporado con honores a las filas del ejército de olvidados que justifican la existencia de este blog.

En “Lukundoo” se evocan los misterios de la brujería africana. Situada en el contexto de las exploraciones etnográfico-antropológicas, narra el extraño caso de uno de esos exploradores occidentales, Stone, quien sufre una enfermedad semejante al carbunclo en apariencia, pero que afecta mentalmente a quien la padece. Stone, se nos dice, habla con dos voces que se responden la una a la otra, y que, en ocasiones, incluso se sobreponen entre ellas. ¿Aciertan a adivinar por qué? Hemos disfrutado tanto de esta escena que no podemos evitar revelárselo: porque víctima de una maldición de su cuerpo brotan cual si fuesen tumores parlanchines pequeñas cabezas negroides que hablan todas las lenguas del mundo.

Efectismo y originalidad se suceden en los restantes relatos. “El puzle” (The picture puzzle) presenta a unos padres cuya hija ha sido secuestrada, y quienes sólo encuentran solaz a su dolor en el montaje de puzles. Cuando Helen, la madre, adquiere de un peculiar vendedor ambulante un puzle de doble cara, descubre para su sorpresa que, una vez montado, en el lado en el que ella ve el diseño de un anciano barbudo que lleva de la mano a una niña de sorprendente parecido con Amy, su marido sólo distingue un uniforme color azul. Y viceversa: cuando el esposo le da la vuelta al puzle, únicamente él es capaz de reconocer la fachada de una casa a cuya ventana se asoma una Amy de apariencia famélica y demacrada. “El hocico” (The snout) nos abre las puertas a la mansión Eversleigh y a sus animalescos e híbridos inquilinos, mientras “Alfandega 49a” juega con la idea de la premonición y del destino fatal.

“El mensaje de la pizarra” (The message on the slate), uno de nuestros relatos favoritos del volumen, aborda el amor incondicional más allá de la tumba que se prueba fatal a través de la adivinación. Si es cierto que la ignorancia nos hace felices o, cuanto menos, nos vuelve resignados y placa nuestras aspiraciones, este historia lo ratifica. “Amina” emana el perfume mortal de la mítica Persia en forma femenina; “El cinturón de piel de cerdo” (The pig-skin belt) presenta a un cazador siempre armado, expectante y alerta ante una indefinida amenaza brujesca; “La casa de la pesadilla” (The house of the nightmare) habla de coincidencias y extraños sueños; mientras “La isla de la brujería” (Sorcery island) describe una isla cuyos habitantes se comportan como hipnotizados y sujetos a la voluntad de un único líder.

W

White, el ilustre profesor de latín.

Injustamente olvidado (sólo se han traducido al español dos de sus relatos, presentes en distintas ediciones de cuentos de terror hoy descatalogadas), White merecería ocupar unos pocos milímetros de su biblioteca (sí, lector / lectora de este blog, esto va por usted), o unos cuantos kilobytes residuales de su lector de libros electrónicos. Si aman el terror, la ficción extraña, y las maravillas de espanto tanto como nosotros, Edward L. White les hará latir el corazón a ritmo de martillo neumático.

Relatos contenidos en el volumen

Lukundoo

El puzle (The Picture Puzzle)

El hocico (The Snout)

Alfandega 49 A

El mensaje de la pizarra (The Message on the Slate)

Amina

El cinturón de piel de cerdo (The Pig-Skin Belt)

La casa de la pesadilla (The House of the Nightmare)

La isla de la brujería (Sorcery Island)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

White, E. L. Lukundoo and Other Stories. New York: George H. Doran Company; 1927.

Sobre el legado de Edward L. White (incluye nota biográfica).

Amelia B. Edwards, Una noche en los límites de la Selva Negra

“Creo, mi adorada” dijo el caballero mientras miraba la querida cabeza que se apoyaba en su mano, “creo que, en una hora como esta, contigo junto a mí, me encantaría morir” (La víspera de Todos los Santos; traducción de Couto).

Amelia B EdwardsHace tan solo una semana se cumplían 183 años del nacimiento de Amelia B. Edwards (1831-1892), exploradora del Nilo, conversa a la Egiptología, y gran dama de la literatura victoriana de corte gótico y ambientación funesta. Poco conocida en traducción al español a pesar de que su “The phantom coach” se haya incluido en diversas antologías de relatos de fantasmas, hemos decidido dedicarle espacio y atención a “Una noche en los límites de la Selva Negra” (A Night on the Borders of the Black Forest, 1874), colección de estampas fantasmagóricas que prepara el camino a las lecturas veraniegas.

Abre el volumen el relato que da título al volumen. “Una noche en los límites de la Selva Negra” está ambientado en el sur de Alemania (Heidelberg y alrededores, para más señas, primera señal de peligro). Dos gayos muchachos, el uno inglés decimonónico que recorre a pie las Europas del Grand Tour, el otro, alemán enamorado que va a visitar a su novieta, se encuentran en los caminos boscosos y deciden hacer parte del recorrido en compañía. Llegada la noche y encontrando únicamente para su reposo una solitaria granja en medio de la nada, deciden pernoctar en ella, para lo que pedirán asilo a los campesinos que la habitan. Pero ¡ay! esos labriegos malvados y avariciosos les tienen preparada una buena sorpresa. Esta primera historia provoca escasos escalofríos, me temo, pero afortunadamente Edwards nos proporciona un crescendo de fantasmales presencias en los relatos sucesivos.

HeidelbergHeidelberg = peligro.

“La historia de Salomé” despliega una potencia atmosférica digna de su tiempo. En Venecia, durante un viaje, Coventry Turnour confiesa estar enamorado de la hija de un comerciante de objetos orientales judío a su amigo Harcourt Blunt. Esa infatuación dura bien poco, y pasado un año, y encontrándose Bluntde nuevo en Venecia, decide regresar a la tienda del judío para, una vez más, arañar con la mirada los encantos de Salomé. Pero su búsqueda resulta infructuosa: el negocio ya no existe, por lo que no le queda más remedio que pasar los días de solaz recorriendo los canales de Venecia en una góndola. Cierto día el gondoliere propone llevarlo al cementerio judío. Recorriendo las bellezas melancólicas de la ciudad de los muertos, se encuentra con ella, con Salomé, quien, pálida y hermosa en su traje negro, permanece erguida junto a una tumba en la que figura una inscripción hebrea. Blunt regresará al lugar en días sucesivos hasta que la exangüe muchacha se decida a hablarle y le pida, oh misterio, rezar una plegaria cristiana y poner una cruz en la misteriosa tumba.

“¡Depositado en la tierra sin una plegaria cristiana, con ritos hebreos, en un santuario hebreo!” (La historia de Salomé; traducción de Couto)

“En el confesionario” despliega toques sensacionalistas nada despreciables. En Rheinfelden (Suiza), un (otro) viajero fisgón merodea por el pueblo y decide entrar en la iglesia. Curioseando, abre la puerta de un antiguo confesionario que cree vacío, y se da de bruces con un cura, pálido, animalesco, perturbado, que lo mira fijamente sin mediar palabra. Balbuceando una disculpa, sale corriendo como perro apaleado (¿y quién no lo haría ante semejante visión?). A continuación busca alojamiento, el dueño de la fonda le recomienda la casa del cura, pero el sacerdote con el que se encuentra no es el joven del confesionario, sino un anciano amable que le desvelará extraños sucesos acaecidos 30 años atrás que incluyen cornificaciones, suplantación de persona y crímenes de sangre (¿no lo sospechan?) en el confesionario.

“La tragedia en el Palazzo Badello” nos traslada a la Roma papal de mediados del siglo XIX: Edwards demuestra, una vez más, su gusto apasionado por la Italia de ruinas y misterios. Hugh Girdlestone se encuentra de luna de miel con su esposa, con la que ocupa las estancias del cuarto piso del Palazzo Bardello. La muerte inesperada y en extrañas circunstancia de su consorte, sin embargo, hace que Girdlestone inicie una investigación personal para descubrir a su asesino (pues se trata de homicidio).

Dio!” balbuceó. “¿Qué es esto?”

Había tirado hacia atrás el cuello del camisón, dejando al descubierto el bello pecho blanco; y allí, justo sobre la región del corazón, como una simple mancha sobre la superficie de mármol puro, se hizo visible un pinchazo minúsculo, un punto tan pequeño, tan insignificante, que si no hubiese sido por la decoloración de un violeta pálido que se extendía alrededor como un halo, probablemente habría pasado desapercibido al ojo.

“¿Qué es esto?” repitió. “¿Qué significa?”

Hugh Girdlestone no medió palabra, sino que, en un pétreo silencio, permaneció con la mirada fija en el punto fatal. Se agachó, lo examinó con más detenimiento, se estremeció, se levantó de nuevo en toda su altura, y más con el movimiento de sus labios que con su aliento, pronunció una única palabra:

“Asesinada”. (La tragedia en el Palazzo Bardello; traducción de Couto)

Foro romanoRoma, ciudad criminal.

“El tren exprés de las cuatro y cuarto” narra otra historia protagonizada por aparecidos. En un vagón de tren, William Langford se topa con John Dwerrihouse, familiar de la casa de los Jelfs a la que curiosamente se dirige el tal William para celebrar la fiesta de Navidad. Dwerrihouse, dirigente de la compañía ferroviaria East Anglia, le informa con detalle sobre sus negocios, proyectos y transacciones. Cuando Langford llega al manor de los Jelfs y cuenta despreocupadamente su encuentro con Dwerrihouse, observa el desconcierto en los presentes: Dwerrihouse lleva meses desaparecido, y se le acusa de haber robado 75000 libras de la compañía ferroviaria.

Las dos historias que cierran el volumen retoman el tema de los amores traicionados. En “La historia de la hermana Johanna”, la narradora, Johanna cuenta en primera persona el compromiso de su hermana Katrina con Ulrich, y la infidelidad que se produce cuanto el hermano de éste, Alois, pintor de profesión, regresa al pueblo y propone a su cuñada que pose para un cuadro religioso. El último relato, “La víspera de Todos los Santos”, echa mano de la ambientación gótica. 1710, región de Auvernia. La joven condesa Marguerite se vio obligada a contraer matrimonio con el decrépito conde de Peyrelade, abandonando para ello a su amor y prometido Chevalier de Fontane, que desapareció poco después y se cree despeñado y muerto. Ahora, con 25 años y ya viuda, Marguerite comparte castillo con su hermano, el Monsieur de Pradines, jugador, calavera y mal tipo que espera poder hacerse con los bienes de su hermana. Un día, un forastero que se ha caído del caballo en una noche de tormenta es trasladado al castillo: oh, destino, el jinete no es sino el Chevalier de Fontane. Monsieur de Pradines, ante la amenaza que este reencuentro supone para su ambicioso proyecto, y habiendo hecho jurar a su hermana de que esta nunca se casaría una segunda vez, hará lo posible por poner trabas a ese posible futuro matrimonio.

Resumiendo: “Una noche en los límites de la Selva Negra” recoge historias marcadas por la noción de viaje, la extrañeza del otro, el paisaje, los encuentros fortuitos, los fantasmas, las traiciones, los amores truncados, los asesinatos, los crímenes. Las narraciones echan mano mayormente de la primera persona, lo que dota de un halo de veracidad a lo contado y a menudo crea una atmósfera de intimidad con el lector. En definitiva, puro siglo XIX victoriano para el degustador de licores y venenos de áspera confección.

Relatos contenidos en el volumen

“Una noche en los límites de la Selva Negra” (A Night on the Borders of the Black Forest)

“La historia de Salomé” (The Story of Salome)

“En el confesionario” (In the Confessional)

“La tragedia en el Palazzo Bordello” (The Tragedy in the Palazzo Bordello)

“El tren exprés de las cuatro y cuarto” (The Four-Fifteen Express)

“La historia de la hermana Johanna” (Sister Johanna’s Story)

“La víspera de Todos los Santos” (All-Saint’s Eve)

Algunos datos editoriales y bibliográficos

Perfil biográfico de Amelia B. Edwards en Wikipedia.

Amelia B. Edwards en Tercera Fundación.

Edwards, A. B. A Night on the Borders of the Black Forest. New York: Frederick A. Stokes Company; 1890 [1a ed. 1874].

Esta maravillosa muerte: Robert W. Chambers y El rastreador de personas perdidas

La enfermedad de Lamour; la más rara de todas las enfermedades conocidas; descubierta y descrita por primera vez por Ero S. Lamour, M.D., M.S., F.B.A., M.F.H., en 1861. Sólo se ha observado un único caso. Este caso se describe al completo en el magnífico y monumental trabajo en 16 volúmenes del Dr. Lamour. En pocas palabras, la enfermedad se manifiesta sin causa aparente, y en último caso, se supone fatal. El primer síntoma se manifiesta con la aparición de un débil círculo azulado bajo los ojos, como si en ocasiones el paciente estuviese acostumbrado a fijar demasiado los ojos. A veces, una leve fiebre acompaña dicha manifestación; el pulso y la temperatura varían. El paciente parece gozar de salud excelente, pero tiende a la pérdida de apetito, a la inquietud, y a un repentino sonrojo del rostro. Estos síntomas son seguidos por otros inconfundibles: el paciente se vuelve silencioso a veces; otras, muestra debilidad por las expresiones sentimentales; se sonroja fácilmente; se deprime fácilmente; se sienta durante horas observando a la misma persona; y, si no se le controla, dará muestras de afecto por el sexo opuesto. El síntoma más extraño de todos, sin embargo, es el cambio físico en el paciente, cuyos rasgos y figura, cuando son seguidos por el ojo entrenado del observador, asumne gradualmente la simetría y el encanto de una belleza casi sobrenatural, acompañada a veces por una palidez espiritual que confirma de forma inconfundible la diagnosis y que, cree el Dr. Lamour, presagia la inexorable aproximación de la inmortalidad. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 21; traducción de Couto)

ChambersAprovechando el tirón mediático que el sobrecogedor El rey de amarillo está experimentando, no está de más recordar a su autor, Robert W. Chambers (1865-1933), por una obra perteneciente a otro género bien distinto que le valió fama y reconocimiento en su día: la ficción romántica. “El rastreador de personas perdidas” (The Tracer of Lost Persons, 1906) bascula entre la novela y el conjunto de relatos. Aúna casos protagonizados principalmente por personajes vinculados entre sí por lazos de amistad, y acomunados en torno a la figura del Rastreador, Mr. Keen, un detective cómplice, hábil en el disfraz y la charada, y capaz de localizar a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

KEEN & CO.

RASTREADOR DE PERSONAS PERDIDAS

Keen & Co. están preparados para localizar el paradero de cualquier persona sobre la tierra. No se cobrarán honorarios a menos que la persona que se busca sea hallada.

Se compilará formulario con la solicitud.

WESTREL KEEN, Mánager. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 1; traducción de Couto)

Las cinco historias entrelazadas muestran amores diversos, siempre protagonizadas por hombres de recursos, en las que las mujeres responden a construcciones idealizadas de ciertos tipos de feminidad. La narración que abre el volumen enfatiza el amor romántico, cuyo tono, argumento y ejecución recuerdan poderosamente a las comedias americanas de los años 30 y 40. De hecho, el personaje de Gatewood, soltero de oro que busca en el sexo opuesto un modelo ideal, bien podría considerarse la versión literaria de un James Stewart o un Cary Grant. La segunda de las historias aboga por los amores de tintes sobrenaturales y atmósferas mistéricas. En ella, el capitán Kenneth Harren muestra síntomas de haberse enamorado de la silueta de una bellísima mujer que se le aparece cual fantasma en los momentos más inesperados. A partir de una fotografía en la que, misteriosa e inexplicablemente, los rasgos de la espectral figura han quedado fijados, el señor Keen conseguirá decodificar, con la ayuda de sus conocimientos criptográficos, un mensaje crucial para la felicidad de Harren[1].

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También hay espacio para los amores de alcahueta, con Mr. Keen transformado en un diestro celestino capaz de urdir una complicada trama de malentendidos para conseguir que el soltero Kerns (amigo de Gatewood) se reencuentre con su amor de juventud. Y, conociendo a Chambers, tampoco podían faltar los amores de ultratumba, exóticos y arrebatadores.

‘Esta maravillosa muerte, este triunfo de la belleza sobre la muerte, era mía. Ella ya nunca volvería a yacer allí sin compañía a través de las soledades del día y de la noche; jamás la dignidad de la Muerte volvería a faltar al tributo exigido por la Vida. Aquí estaba el vigilante designado: yo, que la había encontrado sola en los yermos del mundo, completamente sola en los límites más remotos del mundo, una muchacha, muerta y desprotegida. Y allí, de pie junto a ella, supe que jamás volvería a amar’. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 18; traducción de Couto)

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Ambientada en los desiertos de la antigua ciudad egipcia de Sais, la cuarta historia narra el fatídico encuentro de John Templeton Burke con una joven cuyo cuerpo yace incorrupto desde hace milenios en las profundidades de una tumba bajo la arena. ¿Cómo no amar la belleza muerta, cuando el último suspiro ha sido suspendido en labios escarlata que imitan a la perfección la cálida carne? Ah, pero dos desalmados criminales roban el cuerpo de la muchacha, y Burke recurrirá a Keen para localizarles y así poder darles caza. También en este caso, será la pericia egiptológica del Rastreador en el desciframiento de jeroglíficos lo que revelará la verdadera historia de la muchacha muerta, una historia en la que se entremezclan el hipnotismo, la suspensión de la vida, y un puñado de intrigas de faraónica antigüedad.

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La quinta y última historia tiene como protagonista a Victor Carden, el pintor creador de la llamada Carden Girl, modelo femenino de elegancia, belleza, principios morales y resolución vital de la que aspira a enamorarse en su versión de carne y hueso. ¿Quién mejor que el Rastreador para encontrar en la vida real a su personal Chica Carden? Imposible en este caso no tomar a la Carden Girl como una trasposición literaria de la más conocida Gibson Girl.

“El rastreador de personas perdidas”, pues, combina elementos humorísticos, a veces incluso esperpénticos, con componentes misteriosos, un orientalismo de vago regusto decadente, y cierta ligereza alternada con toques oscuros. Es lectura recomendable tanto para el corazón delator y el pecho suspirante, como para el apetito insaciable que haya sido azuzado por el Rey de Amarillo y sus signos funestos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Chambers, R. W. The Tracer of Lost Persons. Ilustraciones de Edmund Frederick. New York: D. Appleton; 1906.

Perfil biográfico de Robert W. Chambers, Miskatonic University.

 

[1] Este caso se tradujo con el título “El rastreador de personas pedidas y el sello cifrado de Salomón” en la antología Historias de lo oculto.