Posts Tagged ‘ Asesinato ’

En píldora: Mayte Alvarado, Miss Marjorie

Miss MarjorieCuando crecemos, en un momento que nadie acierta a recordar, dejan de contarnos cuentos. ¿O somos nosotrxs lxs que ya no prestamos atención? Se crece, y si los cuentos son para niños, habrá que enterrarlos bien profundos si queremos participar en los juegos que hacen de los adultos lo que son. Llega el tiempo de las convicciones, las consignas, las patrañas, autoengaños y altos objetivos, historias que nos contamos y que sustituyen eficazmente a esa verdad múltiple, a menudo dolorosa y plena, siempre cargada de maravilla y estupor, que todo cuento lleva aparejada.

Por eso cuando alguien escribe un cuento (un cuento trágico en cuatro actos, para más señas) de amor y muerte, y lo relata en un lenguaje sencillo y frío como el filo de una navaja, y además lo ilustra bellamente en silente blanco y negro, sucede que todas esas convicciones vanas, y las consignas y las patrañas se revientan contra el suelo. Mayte Alvarado es ese alguien que ha resucitado la verdad lacerante del cuento en “Miss Marjorie”, historia de amor desmembrado, crimen y pasión homicida. De suspiros y estertores. De belleza y rojo sangre.

EnLaListaNegra recomienda que regalen “Miss Marjorie” a alguien que amen o que quieran amar mucho y dolorosamente. Háganlo todo a lo grande.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

Jun’ichirō Tanizaki, El drama embrujado

INOUE: No, leerlo así no sería interesante. Si no te lo leo en este mismo momento, en el lugar mismo del asesinato, no sentirás terror. No te preocupes, el sol todavía no está en el ocaso. Escucha, te leeré el principio. (El drama embrujado; traducción del italiano al español por Couto).

Tanizaki

Al autor que comentamos esta semana lo conocerán bien, ya que Jun’ichirō Tanizaki (1886-1965) está bien representado en el panorama editorial en español. Siruela, DeBolsillo, Bid&Co, Alfabia, Seix Barral, Rey Lear han publicado recientemente traducciones de sus novelas y de muchos de sus cuentos. Il dramma stregato que les presentamos aquí, sin embargo, contiene material que, por cuanto hemos podido verificar (y corríjannos si nos equivocamos), permanece inédito en español.

Esta edición italiana, que da fe de los primerizos pasos literarios del autor japonés en su Tōkyō natal, recoge tres historias de sus inicios: “El demonio” (1912-1913), “El asesinato de O-tsuya” (1915), y “El drama embrujado” (1919). Las tres historias comparten una triangularidad dramática: entre un hombre y una mujer que dicen amarse, se interpone siempre un tercer elemento discordante (otro hombre, otra mujer, la indolencia, la enfermedad, la casualidad). Los hombres, pusilánimes, débiles, y siempre protagonistas en estas tres historias, se dejan conquistar por el atractivo de la carnalidad. No se oponen a los deseos que les subyugan; muy al contrario, los cultivan hasta que estos florecen, fecundos y con morbosidad purulenta. Y las mujeres, que no siempre se muestran audaces ni libertinas, funcionan como carnaza para esas pulsiones connaturales al hombre. Ellas las despiertan, las potencian, las agitan, pero no las crean ni las inoculan. Tales historias feroces de sensualidad contagiosa no podrán sino culminar en el necesario, inevitable final trágico.

Drinking

La primera de las historias, “El demonio”, narra cómo Saeki, estudiante enfermo por los excesos de una vida disoluta, se muda de Nagoya  a Tokyo para agonizar y morir en casa de su tía. La fascinación creciente que los blancos y desbordantes atractivos de su prima Teruko ejercen sobre él, así como la presencia funesta del enloquecido y enamorado Suzuki, harán que Saeki, siempre febril y coronado por la amenaza de la muerte, precipite en un abismo dominado por los apetitos.

Tomó entre las manos aquel frío tejido arrugado, empapado de moco; intentó alisar su resbaladiza superficie, y al final comenzó a lamerlo ávidamente como un perro.

‘… ¡Así que este es el sabor del moco!’. Le parecía lamer un algo de olor selvático y penetrante, y sobre la punta de la lengua permanecía sólo un leve sabor salado. ‘¡Qué sensación extrañamente áspera, indecentemente placentera! Tras el mundo de los placeres comunes de los seres humanos se esconde semejante paraíso, secreto y extraño…’ (El demonio; traducción del italiano al español por Couto).

“El asesinato de O-tsuya” explora más claramente el tropo de la femme-fatale. Shinsuke, sirviente de una próspera familia, se deja convencer por O-tsuya, hija de la estirpe, para huir juntos. Esa aparente fuga romántica se convierte inmediatamente en un rápido e imparable descenso en el vicio, la corrupción, y el crimen. O-tsuya es vil y maligna, retorcida y embustera, y responde en cada uno de sus pasos al prototipo de mujer fatal; mientras Shinsuke, en su lucha por poner orden a los crímenes y fechorías que pesan sobre sus espaldas, no hace sino enredarse con creciente ansia en una telaraña de carne muerta y sexo.

El relato que da título al libro, “El drama embrujado”, constituye la pieza más redonda de la tríada. El autor teatral Sasaki desea deshacerse de su esposa Tamako para poder casarse con su amante. Ah, pero Tamako, en su simpleza y mansedumbre, es demasiado dulce y comprensiva para que el marido acierte a matarla a sangre fría. Sasaki tejerá entonces su plan criminal a través de la escritura de un drama en un acto, “El bien y el mal”. Será a través de este ejercicio redondo de metalitetura como el lector conocerá los pormenores del inmerecido asesinato.

Deseo, carnalidad, muerte, y la extática enfermedad del deseo. Tanizaki se los sirve en bandeja de barro y sangre.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Tanizaki, J. Il dramma stregato. Traducción de Lydia Origlia. Milano: SE; 2009.

¡Viva el pulp!: John Blackburn, Sólo la noche

Era una niña inocente y encantadora, pero tenía sueños horribles llenos de fuego y terror (mensaje publicitario de portada, edición italiana de “Solo la notte”)

nothing_but_the_night_book“Sólo la noche” o “Nada excepto la noche” (Nothing but the night, 1968) es un híbrido mutante de lo más granado de las corrientes pulp y la literatura popular que le debemos al británico John Blackburn (1923-1993). Juzguen ustedes mismos su estrambótica trama argumental.

Un autobús que transporta a un grupo de niños de un orfelinato sufre un accidente: Mary Valley, de siete años, es ingresada en el hospital con tan solo algunos rasguños y contusiones. El psiquiatra Peter Haynes, sin embargo, sospecha que la tierna infante sufra un grave trastorno psicológico, por lo que, utilizando medios poco éticos, hace lo posible por retenerla en el hospital y así poder continuar sus pesquisas. Una serie de maniobras mal ensambladas de las que nos guardamos los detalles, sin embargo, lo llevarán a una muerte prematura y violenta, lo que desencadenará una feroz persecución de su asesino.

Todo un rosario de personajes, desde un premio nobel a un coronel retirado de los servicios secretos, entran y salen de escena a placer. Y qué selección de escenas, escenarios y elementos humanos: una madre enloquecida y feroz homicida que pone en jaque a todo un ejército, asesinatos múltiples de los ancianos filántropos del orfelinato, incipientes armas biológicas, periodistas metomentodos, superordenadores capaces de determinar cuándo sucederá la próxima catástrofe, explosiones en el mar, torturas a niños, muertes rituales en una remota isla escocesa, y (el ingrediente imprescindible) ocultismo y poderes extrasensoriales. Y si es justo reconocer que muchas de estas historias probablemente envejecen pronto y mal, no es menos justo admitir que suele ser ese envejecimiento prematuro, junto a una mal disimulada nostalgia por aquellos tiempos en los que el telón de acero dividía al mundo en dos mitades, lo que lleva a un selecto público lector a degustar este tipo de obras.

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Parte de la producción novelística de John Blackburn se tradujo al español en la década de los 70, durante el apogeo (o uno de tantos) del bolsilibro, el pulp, la ciencia ficción y el terror, con títulos como “Vientos de medianoche” o “Una guirnalda de rosas”. El éxito de estas temáticas vino acompañada de la explosión del satanismo y el neopaganismo dentro y fuera de las pantallas de cine, a la que contribuyeron películas de los 60 y los 70 como The Wicker Man o The Blood on Satan’s Claw, sin olvidar las aspiraciones luciferinas de Rosemary’s Baby, o el secretismo de ignominiosos cónclaves de tantas películas del giallo italiano, desde Suspiria a La corta notte delle bambole di vetro. No en vano, Nothing But the Night fue adaptada al cine en 1973, con los imprescindibles Christopher Lee y Peter Cushing como protagonistas.

Tengan en cuenta que la editorial estadounidense Valancourt Books reedita en este 2013 varias de las novelas de Blackburn. No les cambiará la vida, pero probablemente la hará más amena.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Blackburn, J. Nothing But the Night. Kansas: Valancourt Books, 2012 (1a ed. 1968).

Tráiler cinematográfico de Nothing But the Night (1973).

Blackburn, J. Octavo en azul. Barcelona: Picazo, 1971.

Blackburn, J. Una guirnalda de rosas. Barcelona: Picazo, 1972.

Blackburn, J. Vientos de medianoche. Barcelona: Picazo, 1975.