Posts Tagged ‘ Hanns Heinz Ewers ’

Hanns Heinz Ewers. I cuori dei re e altri racconti

(Contiene spoilers esporádicos)

El volumen I cuori dei re e altri racconti recoge cinco cuentos que Ewers escribió durante sus estancias en la isla de Capri, donde vivió con su mujer Ilna entre otoño de 1902 y verano de 1904, y a la que regresaría en visitas posteriores. La editorial La Conchiglia que lo edita se distingue, de hecho, por publicar material estrictamente relacionado con la isla, ya sea por temática, ambientación o contexto de composición. Esta peculiar editorial italiana lo deja bien claro  en su página web: “El hilo conductor que caracteriza las decisiones de la editorial responden a una idea precisa del viaje, de la isla, del sur y del Mediterráneo, así como a la convicción de que Capri deba convertirse en un extraordinario laboratorio internacional de arte y cultura al aire libre, y en meta de un turismo culto y de calidad”.

Este personal criterio de selección, por tanto, nos da la posibilidad de hincarle el diente a los siguientes Grotesken de Ewers: “Los corazones de los reyes”, “La sonrisa irónica”, “El fin de John Hamilton Llewelyn”, “La novia tophar”, “La doncella blanca”.

“Los corazones de los reyes” (Die Herzen der Könige, trad. it.  I cuori dei re), ambientada en  septiembre de 1841, relata la historia del pintor Martin Droling quien, ya anciano, decide vender una peculiar colección (y con ella, un insospechado secreto) a uno de los descendientes de la familia real francesa, el duque Fernando de Orleans. El sorprendente ensemble de cuadros que Droling ofrece a tan ilustre invitado muestran una llamativa característica: todos ellos han sido pintados utilizando como pigmento el corazón de los reyes de Francia; y junto con el corazón, se traslada al lienzo el espíritu y carácter de cada uno de los monarcas de los que el rojo fruto procede.

Curiosamente, el  “Interior de una cocina” que se presenta en el relato como el primer cuadro que Droling pinta utilizando tan singular material encuentra correspondencia con  “L’intérieur d’une cuisine” que otro Michel Martin Drolling pintó 25 años antes. ¿Se inspiró Ewers en personajes y hechos reales para urdir su historia?  ¿Y sirvió el suceso real del corazón robado del delfín Luis XVII como material para este capricho literario?

De hecho, otros relatos incluidos en el volumen parecen tomar personajes y hechos reales como punto de referencia.  “La sonrisa irónica” (C.C.3, trad. it. Il ghigno) describe un encuentro entre Hanns Heinz Ewers y Oscar Wilde en Capri. El relato, de tono onírico y reflexivo, muestra el destino como si se tratase del sueño de un ser desconocido, enlazando consideraciones filosóficas con referencias al proceso judicial que llevara a Wilde al presidio.

¿Y qué decir de “El fin de John Hamilton Llewelyn” (trad. it. La fine di John Hamilton Llewelyn )? Narra la historia de una bella joven confinada en el hielo siberiano durante miles de años que, descubierta durante una expedición paleontológica,  se convertirá en el objeto de un amor necrófilo: locura y besos robados en los sótanos del British Museum.

Ewers parece tomar noticias de la época como inspiración para sus obras, y en este caso concreto, se diría que el mamut de Beresovka, descubierto en 1901 en una expedición organizada por el Dr. Otto Herz y Eugen Pfizenmayer sirvió a Ewers para articular su historia.

Los dos últimos cuentos del alemán muestran otras facetas de su escritura. “La novia tophar”  (Die Topharbraut, trad. it. La mummia) es una historia de terror más clásico, lo que para el caso particular de Ewers se traduce en un tono ligeramente menos grotesco y crudo. La historia gira en torno a dos hombres que se ven abocados a compartir apartamento y a la misteriosa desaparición de la amiguita de uno de ellos. “La doncella blanca” (Das weiße Mädchen, trad. it. La fanciulla bianca), por su parte, bascula entre lo estético, lo místico y lo grotesco: se nos presenta un curioso ritual, el de la doncella blanca y su público silencioso, que tendrá lugar entre las lujosas paredes de un palacete napolitano.

I cuori dei re e altri racconti contribuye a hacer accesible la obra de Hanns Heinz Ewers al público de hablas romances. El intento, sin embargo, se queda a medio camino: extrapolados de su contexto de composición (nótese que la mayoría de relatos se publicaron el volumen Das Grauen), resultan insuficientes para l@s lectores/as amantes de Ewers. Aun así, más vale esto que nada.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Ewers, H.H. I cuori dei re e altri racconti. Capri, La Conchiglia, 2005.

Ewers, H. H. Das Grauen. Seltsame Geschichten. München, Georg Müller ,1907.

Ilustraciones de Stefan Eggeler para “Los corazones de los reyes“.

El aprendiz de brujo o Los cazadores del diablo: Una novela que nunca será traducida al español

 Si bien es una afirmación demasiado audaz, tenemos nuestros motivos para sostener la hipótesis de que esta obra, nacida de la carnívora pluma de H. H. Ewers, no será traducida al español. Der Zauberlehrling oder Die Teufelsjäger, publicada originalmente en 1909, es una novela demasiado radicada en su tiempo como para que pueda encontrar su lugar en el mundo editorial del siglo XXI. Ambientada en el inexistente pueblo de Val di Scodra, Frank Braun será el mago , el prestigitador, el ilusionista que, a través del “profeta” Pietro Nosclere y la “santa” Teresa Raimondi, conducirá a la pequeña población montañosa, sin quererlo, a una locura extática y brutal. Da inicio de este modo la “Trilogía de Frank Braun”, el alter ego del propio autor que se empuja allí donde nadie más se atreve a penetrar.

Focalizada en los discursos raciales y en la locura derivada del fanatismo religioso, en la capacidad de dominio y en la manipulación psicológica (cuando no física) de los más débiles, Braun se presenta en la novela como un intelectual profundamente germano perteneciente a un grupo racialmente superior. Cuando, partiendo de su condición de ser moralmente evolucionado, decide intervenir  en la vida del valle y manipular a la comunidad desde el mismísimo interior de la fe religiosa, descubrirá que su obra se desboca como el fuego que arde libre.

Éxtasis, visiones, flagelación, penitencia, desnudos integrales, sangre, latigazos, crucifixiones, maltrato a animales, violaciones, y tantas otras acciones bien criminales, bien pecaminosas, que hoy por hoy se considerarían en el mundo artístico-literario como extravagancias obsoletas de temática sencillamente incómoda y poco agradable de leer, conforman el esqueleto de esta obra. Esta primera novela de Ewers no resulta, efectivamente, tan cautivadora como la sucesiva Alraune (La mandrágora), más madura y compleja, cuyo discurso universal logra traspasar las barreras de los localismos histórico-culturales. La mandrágora se ha constituido en clásico por la universalidad de su personaje principal; El aprendiz de brujo, por el contrario, es una obra claramente afincada en su tiempo. Las teorías raciales que salpican la obra, coronada por una supuesta raza germánica en la cúspide, no pueden tener cabida en el universo editorial del nuevo milenio, marcado no sólo por la memoria histórica del holocausto y los horrores de la guerra, sino también por una nueva y bien diferenciada percepción del cuerpo y de la religión. Si el occidente contemporáneo promociona, expone y comercializa la asepsia, la androginia, la robótica, la nanotecnología, el minimalismo, la claridad, y la ciencia de laboratorio, lo que Ewers describe en su obra, los cuerpos ancianos, desnudos, brutalmente abiertos a golpe de látigo, envueltos en sudarios de sangre y practicantes de una piedad manierística, quedan bien lejos de las preferencias estéticas modernas. Libro interesante, sin embargo, para l@s amantes del autor que deseen ahondar y  profundizar en la prosa del de Düsseldorf.

“En pocos minutos los cuerpos se cubrieron de sangre, la piel reventó, colgando en tiras. Los cuatro rodaron sobre el suelo, gritando y auyando en hiriente agonía. En un dolor desesperado, Carmelina asió con los dientes el hombro de Cornaro y lo mordió, y haciendo esto rodeó al muchacho con sus brazos calientes y hundió sus uñas profundamente en su carne. Se giraron hacia el confuso grupo, abrazándose con brazos y piernas, humeantes de sudor y sangre. E incansable se precitaba el pesado cilicio de la santa sobre la carne lacerada.” (Der Zauberlehrling oder Die Teufelsjäger, p. 299. Traducción de Couto)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Ewers, H.H. Der Zauberlehrling oder Die Teufelsjäger. München & Leipzig: G. Müller, 1909. 1a edición.

Ewers, H.H. Alraune / Der Zauberlehrling oder Die Teufelsjäger. Erftstadt: Area,  2005. Reedición*.

*Edición usada en la preparación de esta entrada.