Posts Tagged ‘ locura ’

En píldora: Leonid Andreev, Espectros (1904)

Se trataba de un paciente que, encerrado en su habitación, llamaba a la propia puerta: dondequiera que se encontrase, se dedicaba a buscar una puerta cerrada, o incluso sólo entornada, y empezaba a llamar. Si por casualidad le abrían, enseguida encontraba otra puerta cerrada y su llamar se reiniciaba (Espectros)

leonid-andreevEgor Timofeevič, dicen, ha perdido la razón. Junto a un bosque, en un manicomio anónimo, compartirá el resto de sus días con Petrov, el obsesivo paciente que teme ser asesinado; con Ševeyrev, el psiquiatra bebedor de champán que nunca duerme; con Marija Astafevna, la enfermera enamorada; con Asfina Andreevna, carcomida del miedo a ser enterrada el día de su funeral en un ataúd demasiado corto; y con el hombre sin nombre que llama insistentemente a todas las puertas cerradas.

Espectros (Prizraki) de Leonid Andreev (1871-1919) les proporcionará una lectura breve en páginas pero emocionalmente intensa. La editorial El Acantilado reedita esta obra siguiendo la primera traducción de la obra al español que fuera realizada por Nicolás Tasín en 1919. La encontrarán también, junto a otras novelas breves del autor, en la página de Proyecto Gutenberg. Otros volúmenes de cuentos y novelas de Leonid Andreev han sido publicados recientemente por la editorial El Olivo Azul.

He_Who_Gets_Slapped

Leonid Andreev (también transcrito Andreiev o Andreyev) fue el creador de la obra teatral He who gets slapped (“El que se lleva las bofetadas”) a partir de la que se rodaría la homónima película muda de Victor Sjöström, hermosa y desgarradora, interpretada por Lon Chaney.

Lisa Tuttle (ed.), La piel del alma. Nuevas historias de terror escritas por mujeres

¿Existen varios tipos de literatura de terror? ¿Escriben y describen las mujeres terrores distintos respecto a los hombres?

El volumen “La piel del alma. Nuevas historias de terror escritas por mujeres” (Skin of the Soul. New Horror Stories by Women) recoge 17 relatos de 17 escritoras cuyas protagonistas son, a su vez, mujeres: niñas y adolescentes, ancianas y jóvenes, viudas y divorciadas, estudiantes y amas de casa, madres e hijas que se enfrentan a terrores cotidianos o a miedos extraordinarios.  Antologizada por Lisa Tuttle en 1990, la colección constituye un auténtico documento de la historia de la literatura fantástica reciente en el ámbito anglosajón. Es, por tanto, una obra representativa de un cierto tipo de terror, afortunadamente sin pretensiones de exhaustividad, y que ayuda a comprender y constatar los cambios en el género (humano y literario, en este caso).

Qué duda cabe que en un volumen de estas características las historias en él contenidas hacen gala de una ejecución variopinta, heterogénea y no siempre satisfactoria. A pesar de esto, destaca como hilo conductor del libro la dimensión corporal del terror narrado, que sitúa al origen de lo sobrenatural y lo horrífico, por un lado, la propia experiencia del cuerpo; y, por otro, los sentimiento y las relaciones humanas, familiares,  y sexuales. Abundan los contextos familiares problemáticos e insatisfactorios, los lazos rotos, y, sobre todo, los episodios de vulnerabilidad extrema. Aquí encontrarán  locura y masacre (“El día de Anzac”), incómodas verdades susurradas por un pendiente (“Escuchando”), terrores en las selvas malayas (“Hantu-hantu”), e incluso tradicionales presencias espectrales (“La dama de compañía”). Dos relatos (“El lobo nocturno”, “La hija de Ticanau”) tratan la violación infantil encubierta, tema que, por mucho que los relatos sobre el estupro permitan analizar el trauma en relación a la transgresión y el traspaso ilícito de la barrera última, la del cuerpo del otro, podrían resultar previsibles en la construcción de discursos literarios del (disculpen la infame etiqueta) “horror al femenino”. Afortunadamente, en Skin of the Soul las voces se multiplican. En el relato de Suzy McKee Charnas, los cambios físicos y fisiológicos que llegan con la explosión de la adolescencia dan pie a la creación de un relato de licantropía feroz, sangrienta y homicida.

Probablemente, nuestro relato favorito sea el de la propia Lisa Tuttle, “Las manos del señor Elphinstone”, puesto que combina muchos de los aspectos más efectivos del relato de terror añadiéndole, además, una fuerte componente de género. Sobre un fondo de soirées ocultistas y presencias ectoplasmáticas, se sobrepone una historia de transformación, alienación y convención social que determinará el destino de la protagonista. Tuttle es conocida en ámbito editorial hispánico por las traducciones de algunos de sus relatos en volúmenes colectivos de los 80 y los 90 (acuérdense, si no, de Martínez Roca), y sobre todo por su recientemente republicada traducción de “Refugio del viento” (Windhaven), escrito mano a mano con G. R. R. Martin.

Cabe preguntarse el por qué de esa necesidad periódica de agrupar creaciones del fantástico bajo el denominador común de lo femenino. ¿Es estrategia comercial, necesidad de revalorizar autoras que pasan desapercibidas en la corriente editorial dominada prevalentemente por nombres masculinos, o voluntad de mostrar una o muchas otras maneras de lidiar con el horror?

El volumen “La piel del alma”, hoy descatalogado, fue traducido al español en 1992 por la editorial Mirach.

Relatos contenidos en el volumen

Melanie Tem, “Pararrayos” (Lightning Rod)

Suzy McKee Charnas,  “Tetas” (Boobs)

R. M. Lamming, “Paredes” (Walls)

Cherry Wilder, “El día de Anzac” (Anzac Day)

Karen Joy Fowler, “El lobo nocturno” (The Night Wolf)

Josephine Saxton, “La antepasada” (The Ancestress)

Ann Walsh, “Alejarse de todo” (Getting Away from it All)

Joan Aiken, “La dama de compañía” (The Companion)

Lisa Tuttle, “Las manos del señor Elphinstone” (Mr. Elphinstone’s Hands)

G. K. Sprinkle, “Serena ve” (Serena Sees)

Pauline E. Dungate, “Truco o trato” (Trick or Treat)

Sherry Coldsmith, “La hija de Ticanau” (Ticanau’s Child)

Dyan Sheldon, “El sueño” (The Dream)

Melissa Mia Hall, “Escuchando” (Listening)

Joyce Carol Oats, “Embarazada” (Pregnant)

Anne Goring, “Hantu-Hantu” (Hantu-Hantu)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Tuttle, L. (ed). Skin Of The Soul: New Horror Stories By Women. London: The Women’s Press, 1990.

Ficha de “La piel del alma” en Tercera Fundación.

Más sobre el arte de los enfermos mentales

No sé si les sucede lo que a mí: el tiempo se alía con las circunstancias y no hay manera de cumplir los horarios ni los plazos, los “deadlines” corren por el calendario con sus largas y peludas patas sin dejarse atrapar, y EnLaListaNegra pospone y retrasa.

Esta semana Sir Henry Wellcome ha preferido (de nuevo) perderse en Sudamérica, y en su lugar les traigo una breve referencia: el libro de Gerhard Roth “En el laberinto de las imágenes. Los artistas del Gugginger” (Im Irrgarten der Bilder – Die Gugginger Künstler), otro libro ilustrado recientísimo que recoge las creaciones de artistas del denominado “art brut”, arte de los enfermos mentales, “outsider art”, etc del austríaco museo Gugging.

Esta semana les dejo los materiales en crudo. Pueden escribir sus reseñas en la sección de comentarios. Y si les pica la curiosidad, les invitamos a (re)leer nuestra entradas:

Hans Prinzhorn, El arte de los enfermos mentales. Surrealismo y locura.

Henry Darger y los reinos de lo irreal.

Hans Prinzhorn, El arte de los enfermos mentales. Surrealismo y locura

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Roth, G. Im Irrgarten der Bilder – Die Gugginger Künstler. Salzburg: Residenz Verlag, 2012.

Reseña fotográfica publicada por Die Zeit (31 mayo 2012)

Museo Gugging de Art Brut

Hans Prinzhorn, El arte de los enfermos mentales. Surrealismo y locura

A pesar de su muerte prematura víctima del tifus, Hans Prinzhorn logró influir, involuntariamente, aunque con una fuerza inusitada, la escena vanguardista europea del primer tercio del siglo XX. Su Bildnerei der Geisteskranken. Ein Beitrag zur Psychologie und Psychopathologie der Gestaltung  (“El arte de los enfermos mentales. Una contribución a la psicología y a la psicopatología de la creación”), si bien no despertó la ovación de sus colegas psiquiatras, se convertiría en referente y modelo de inspiración para los artistas surrealistas que pululaban en el París de entreguerras.

Bildnerei der Geisteskranken resulta fascinante en todos los sentidos: atrae poderosamente, embruja, engaña los sentidos, y ofusca la razón. Este volumen de Prinzhorn, cuya educación mixta en historia del arte y psicología imprimirían a su trabajo una huella muy personal, bascula entre la medicina y el arte, entre la psiquiatría y la estética, entre la disección y el caos. La espina dorsal del estudio lo conforman los miles de trabajos artísticos realizados por enfermos mentales que, retomando el legado cedido por el psiquiatra Emil Kraepelin, Prinzhorn reuniría y analizaría en conjunto durante sus años activos como psiquiatra en Heidelberg[1]. Es por ello que en “El arte de los enfermos mentales” guardan especial importancia las imágenes, que no sólo ilustran y complementan el texto escrito, sino que clarifican y articulan la obra en su conjunto. Se suceden de este modo dibujos, pinturas, esculturas y composiciones, cuando no escritos y poemas, que revelan un mundo alucinado, intenso y a menudo opresivo, con cierta tendencia a mostrar escenas religiosas de evidente influencia cristiana.

Prinzhorn incluye, además, una amplia sección titulada “Diez biografías de artistas esquizofrénicos” (Zehn Lebensläufen schizophrener Bilder), en las que analiza su vida y obra, su contexto e influencias, ofreciendo una síntesis perfecta de su método interdisciplinar. Los diez artistas seleccionados de entre los centenares que constituyen la materia prima sobre la que se construye la obra son: Karl Brendel, August Klotz, Peter Moog, August Neter, Johann Knüpfer, Viktor Orth, Hermann Beil, Heinrich Welz, Joseph Sell, y Frank Pohl. Diez nombres, efectivamente, que no han trascendido las apretadas páginas de la obra de Prinzhorn para ocupar masivamente espacios expositivos y portadas de gruesos “coffee table books”, al contrario que Max Ernst o Salvador Dalí, quienes no necesitan presentaciones de ningún tipo.

Y esto nos lleva a un segundo volumen, editado en 2009 por Thomas Röske e Ingrid von Beyme, que reúne una colección de artículos bilingües en inglés-alemán sobre la influencia de la obra de Prinzhorn sobre este ismo concreto. “Surrealismo y locura” (Surrealismus und Wahnsinn/ Surrealism and Madness), que fue publicado con motivo de la exposición homónima (Heidelberg, 26/11/2009-14/02/2010), pone al desnudo la relación entre las reproducciones de las creaciones de pacientes recogidas en “El arte de los enfermos mentales”, por un lado, y las obras de los surrealistas, por otro. Los surrealistas hicieron uso de cuatro métodos creativos “propios del enfermo mental”, a saber: los dibujos automáticos; la combinación de motivos no relacionados entre sí; el método crítico-paranoico propugnado por Dalí[2]; y el amalgamamiento de figuras. Cuatro técnicas cuatro que, sin mediación de teorías, manifiestos ni guías, los pacientes de Prinzhorn habrían practicado: no en vano, el psiquiatra alemán consideraba el arte de los pacientes mentales más auténtico y veraz, en cuanto representaba una experiencia interior no constreñida por las demandas del público ni de la crítica.

Esto nos lleva a cuestionarnos la esencia del trabajo del artista, puesto que, si éste crea un arte que ya existe en la naturaleza, ¿no se asemeja acaso su labor a la del imitador, a la del impostor que, siendo cuerdo, se hace pasar por loco?

Índice de artículos en Surrealismus und Wahnsinn/ Surrealism and Madness

–          Thomas Röske, “Inspiración y paradigma inalcanzable. L’art des fous y el surrealismo”.

–          Gisela Steinlechner, “En secreto. Los dibujos automáticos de André Masson”.

–          Peter Bürger, “El señuelo de la locura: Sobre el problema de la ‘estética surrealista’”.

–          Thomas Röske, “El encuentro de Max Ernst con ‘El arte de los enfermos mentales’”.

–          Peter Gorsen, “El mundo imaginado de la locura de Salvador Dalí en comparación con ‘El arte de los enfermos mentales’ de Hans Prinzhorn. Una aproximación a la cuestión”.

–          Ingrid von Beyme, “Analogías artísticas: las amalgamas de cuerpos de Hans Bellmer reflejadas en ‘El arte de los enfermos mentales’”.

–          Bettina Brand-Claussen, “Sobre varios dibujos de Unica Zürn”.

–          “Unica Zürn escribe sobre su primera estancia en Sainte-Anne[3], septiembre 1962-marzo 1963”.

–          Barbara Safarova, “La búsqueda del absoluto de Unica Zürn”.

–          “Breve antología de textos surrealistas”.

–          Ingrid von Beyme, “Arte del psiquiátrico[4] como la ‘verdadera vanguardia’? La recepción surrealista del ‘arte de los locos’”.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Prinzhorn, H. Bildnerei der Geisteskranken. Ein Beitrag zur Psychologie und Psychopathologie der Gestaltung. Berlin: Springer, 1922. 1a edición*.

Röske, T. e I. von Beyme. Surrealismus und Wahnsinn/ Surrealism and Madness. Heidelberg: Prinzhorn, 2009.

*Para la preparación de esta entrada se ha utilizado la reedición de 1968.

Recursos electrónicos

Página web de la colección Prinzhorn (Heidelberg)

Exposición “Surrealismo y locura”


[1] Estas obras conforman el fondo Prinzhorn, actualmente constituido en museo con sede en Heidelberg. Para más información, consúltese la página web de la Prinzhorn-Sammlung (Colección Prinzhorn): http://prinzhorn.ukl-hd.de/.

[2] Éste se basa en los dobles significados visuales de ciertas imágenes. Dalí se remite a los cambios de percepción que se producen durante algunas crisis mentales.

[3] Clínica psiquiátrica ubicada en París en la que la artista sería ingresada a causa de su esquizofrenia.

[4] “Asylum art”.