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Marjorie Bowen, Magia negra

No había ley; no se perseguían los crímenes; la virtud se volvió objeto de burla; muchos conventos se cerraron y abandonaron, y sus ocupantes previos se reincorporaron al mundo que tanto echaban de menos; los pobres eran desheredados, se robaba a los ricos; horrendas y blasfemas procesiones en honor de alguna deidad pagana recorrían cada noche las calles; ni los curas inspiraban respeto, ni el nombre de Dios, temor; la peste avanzaba entre la población aniquilando cientos de personas, cuyos cuerpos eran arrojados al Tíber, y sus espíritus se unían a los demonios que cada noche bailaban en la Campagna al ritmo de las tormentas resonantes.

Las brujas se reunían en los pantanos de la Maremma, y por la noche iban a la ciudad arrastrando tras de sí un vapor gris empapado de fiebre.

Las cuerdas de las campanas empezaron a pudrirse en las Iglesias, mientras las campanas tañían en los campanarios. El oro se herrumbraba en los altares, y los ratones roían las vestiduras de las imágenes sagradas de los santos. (Marjorie Bowen, Magia negra; traducción de Couto)

MBLeer a Marjorie Bowen (1885-1952) siempre nos proporciona un placer intenso, inmune a cualquier intento de descripción reduccionista. Desde el mismo momento, allá por 2013, en que descubrimos a esta escritora británica, le hicimos un hueco de honor no sólo en nuestro panteón literario personal, sino también en nuestro descolorido y polvoriento corazón. En esta ocasión comentamos la inédita en español “Magia negra. Una historia de la ascensión y la caída del Anticristo” (Black Magic. A Tale of the Rise and Fall of the Antichrist), novela histórico-demoníaca de toques folletinescos cuya trama se desarrolla en torno a la eterna lucha entre el bien y el mal (o entre Dios y el Diablo), con el mal como ganador (casi) absoluto. Bowen no escatima en elementos propios de ese género tan británico que fue la “sensation novel”: magia negra, corrupción, asesinato y ansias de poder, complots políticos, identidades ocultas, traiciones, envenenamientos, amores prohibidos, brujería, y mujeres perversas, todo ello situado en un punto impreciso de la Baja Edad Media, con el imperio romano-germánico, las cruzadas y la Roma papal como escenarios.

Signorelli-AnticristoProtagonizan esta historia dos figuras principales, Theirry de Dendermonde y Dirk Renswoude, cuyos destinos se entrecruzan fortuitamente cuando Theirry acompaña al noble Balthasar de Courtrai en visita a Maese Dirk. Al descubrir que ambos comparten un mismo apetito por el conocimiento oscuro, deciden emprender juntos el camino del maligno y recorrer Europa en un inusual y herético viaje de estudios. Si Theirry se presenta a lo largo de las dos partes de la novela como un ser voluble que se debate entre la necesidad de placar sus ansias de conocimiento prohibido, y el deseo de darse a los amores algodonosos y purísimos, Dirk muestra un tesón implacable en la persecución de sus objetivos. Libre de todo escrúpulo, desnudo de moral, y desprovisto de cualquier vestigio de falso puritanismo, terminará por erigirse papa e instaurar el reino del Anticristo en el corazón de Roma. Un indudable poso de homoerotismo trufa la novela; la naturaleza y razón de ser de esa atracción entre Dirk y Theirry, que ya se intuye a lo largo de las páginas, se revelará abiertamente al final de la larga narración.

Una de las primeras novelas de Marjorie Bowen (la escribiría con 24 años), “Magia negra” carece de ese poso fantástico, cruel y triste que tanto amamos en sus relatos, aun cuando la historia no defrauda si se toma como lo es, un pastiche de romanticismo, misterio, y literatura gótica, excesivo y artificioso. Ya lo dijo Graham Greene en una entrevista que concedió a The Paris Review allá por el año 53:

Le estoy muy agradecido a Marjorie Bowen. (…) [Victor Sawdon] Pritchett dijo que Turgenev había sido su mayor influencia; otros autores citaban a fulano o a mengano. Yo elegí a Marjorie Bowen porque, como le he dicho, no creo que los libros que uno lee de adulto te influencien como escritor. (…) Libros como los de Marjorie Bowen, sin embargo, si se leen a una edad temprana, sí que influencian a uno considerablemente.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Bowen, M. Black Magic. A Tale of the Rise and Fall of the Antichrist. London: Alston Rivers Ltd.; 1909.

Mark Valentine, Diecisiete historias

Fue Stevenson, creo, quien observó más notablemente que ciertos lugares, simplemente, exigen que se cuente una historia sobre ellos. (El tañido de Axholme, p. 89; traducción de Couto)

seventeenstories1No es la primera vez que Mark Valentine visita EnLaListaNegra. Hace un año comentamos otra antología de sus relatos, Selected Stories, que nos cautivó por sus atmósferas de ensueño y su tendencia a conjurar nostalgias pretéritas. En esta ocasión, con “Diecisiete historias” (Seventeen Stories), Valentine repasa y homenajea muchas de sus filias bibliográficas en un itinerario quíntuple: “Tres detectives singulares”, “Cuatro libros curiosos”, “Tres lugares extraños”, “Tres sociedades insólitas” y “Cuatro figuras atormentadas”. Pese a que los relatos compilados en este volumen ya fueran publicados con anterioridad en muy diversas colecciones (procedimiento editorial, por cierto, que ya es marca de la casa Swan River Press), el resultado es una obra unitaria, con diecisiete caminos que se interconectan en un mapa fascinante de historia anticuaria y literatura.

El peculiar y personalísimo recorrido literario de Mark Valentine inicia con la revivificación de Sherlock Holmes, en una nueva aventura en la que desentrañará un misterio ligado a los fósforos; prosigue con Zaleski, el investigador de lo oculto creado por M. P. Shiel,  en una narración sobre equilibrios políticos internacionales; y se extiende al menos conocido Kala Persad, místico de fuerte carácter orientalizante creado por Headon Hill que, siempre acompañado de su cobra Kalpa, ayudará al personaje de Peter Revery a comprender la reencarnación de antiguos poderes. Homenaje, pues, a las creaciones de ficción de diversos autores anglosajones de género, que se prodiga magnífico y rampante en otros relatos, como “El correo tardío”, que gira en torno a la creación de W. F. Harvey The Beast with Five Fingers (“La bestia con cinco dedos”); o “El premio Proserpina de 1909”.

 Cuando el señor Basil Lamport, único propietario de la Luminous Gamp Company, un negocio muy próspero, falleció al inicio del siglo, dejó una condición bastante sorprendente en su testamento. Ordenó a sus administradores que estableciesen un premio anual, empezando con una cuantía de varios cientos de libras, para el mejor trabajo extenso de ficción de una cierta tradición literaria. Era su objetivo premiar al autor de aquel libro que con mayor maestría penetrase en la oscuridad para reemerger con algo de luz, por lo que lo denominó el Premio Proserpina. (El premio Proserpina de 1909, p. 37; traducción de Couto)

Este peculiar concurso literario, que premia al libro que haya seguido más fielmente la estela creativa de Edward Bulwer-Lytton, encuentra entre los nominados del año 1909 las novelas (¡atención!), Jimbo de Algernon Blackwood, Black Magic de Marjorie Bowen, The Ghosts Pirates de Hope Hodgson, The Lady of the Shroud de Bram Stoker; Asmat, or The Secret Names de ‘Sabazeus’, y The Isle of Lies de M. P. Shiel. No les quepa duda que será la obra del misterioso Sabazeus la que les depare a los miembros del jurado más de una sorpresa desagradable.

AffrescoEn la tradición anticuaria de M. R. James, Valentine urde historias sobre manuscritos medievales y las Revelaciones de San Juan (Un apocalipsis incompleto); desvela la fortuna de una de las treinta monedas de Judas (El imperial de Antioquía),  o el destino cuasi mitológico de una desaparecida semiconsonante del inglés medieval (Yogh). Y a menudo la literatura se mezcla con paisajes y lugares remotos, nauseabundos a veces, otras, sugestivos. Desde Trieste, donde el espíritu de la ciudad se manifiesta como una especie de supraconciencia flotante capaz de inspirar la obra de autores como James Joyce y Richard Francis Burton (El adivino de Trieste); hasta la isla británica de Axholme (El tañido de Axholme), y las marismas francesas fuente de “la otra sal”, una rara especia sólo atestiguada en crónicas antiguas (La otra sal).

Esto y más les depara este nuevo volumen de cuentos valentinianos, plagado de argumentos ingeniosos, sorprendentes, poéticos, tenebrosos, saturninos, en los que prevalecen los sentidos y las atmósferas en el proceso de construcción narrativa. Aquí y sólo aquí tendrán la oportunidad de visitar la casa de Morfeo, donde se registran, catalogan y almacenan sueños (La casa de Morfeo); sentirán un singular estremecimiento al asistir a la interpretación de la composición musical Second String Quartet, obra de John Ruthven que se creía perdida (Sin instrumentos). E impagable revelación, aprenderán a vengarse de sus enemigos, de todos esos seres humanos espeluznantes que cotidianamente les hacen la vida imposible, con el método “walking the pages”, que consiste en sustituir los nombres de los desgraciados novelescos, víctimas e infaustos personajes de obras literarias, por los de sus adversarios e insufribles iguales (Recorres las páginas).

Diecisiete viajes que merece la pena emprender.

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Relatos contenidos en el volumen

Tres detectives singulares (Three Singular Detectives)
La aventura de la calavera verde (The Adventure of the Green Skull)
El secreto del príncipe Zaleski (Prince Zaleski’s Secret)
El regreso de Kalad Persad (The Return of Kalad Persad)

Cuatro libros curiosos (Four Curious Books)
El premio Proserpina de 1909 (The 1909 Proserpine Prize)
El correo tardío (The Late Post)
Un apocalipsis incompleto (An Incomplete Apocalypse)
El adivino de Trieste (The Seer of Trieste)

Tres lugares extraños (Three Strange Places)
El tañido de Axholme (The Axholme Toll)
La caída del rey de Babilonia (The Fall of the King of Babylon)
La otra sal (The Other Salt)

Tres sociedades insólitas (Three Odd Societies)
La tontina de trece (The Tontine of Thirteen)
La casa de Morfeo (Morpheus House)
Sin instrumentos (Without Instruments)

Cuatro figuras atormentadas (Four Haunted Figures)
Instrumentos para el fuego (Fire Companions)
El imperial de Antioquía (The Antioch Imperial)
Yogh (Yogh)
Recorres las páginas (You Walk the Pages)

Algunos datos editoriales y bibliográficos

Valentine, M. Seventeen Stories. Dublin: The Swan River Press; 2013.

Hill, H. The Divinations of Kala Persad and Other Stories. London: Ward, Lock & Bowden; 1895.

Marjorie Bowen, El obispo del infierno y otros relatos

Nací en Hayling Island, en la casa de campo de una anciana señora llamada Mrs. Cole de la que nada sabía a excepción de que había destilado y reservado cierta cantidad de ginebra de ciruela para que fuese consumida el día de su funeral. El momento de mi nacimiento tuvo lugar entre el Día de Todos los Santos y el Día de Difuntos; se supone que esto proporciona el don de la clarividencia. No recibí ningún otro reconocimiento durante mi primerísima aparición en aquella casa de campo de la costa, mas heredé una doble desgracia: la infelicidad de mis padres, y su pobreza (M. Bowen, The debate continues; traducción de Couto).

NPG x3428; Marjorie Bowen (Mrs Gabrielle Margaret Vere Long) by Howard Coster

Marjorie Bowen, fotografía de Howard Coster. National Portrait Gallery, Londres.

Una fuerza arrolladora que no reniega de la miseria heredada la que demuestra tanto en su autobiografía como en sus escritos Marjorie Bowen (1885-1952), pseudónimo literario de Gabrielle Margaret Campbell. Esta autora inglesa que escribió para ganarse el pan y mantener a gandules, llegó a tejer unas 150 obras, generosamente repartidas entre la novela histórica, la biografía, la historia, y sí, el relato de terror.

Bishop of hellEn “El obispo del infierno y otras historias” (The Bishop of Hell and Other Stories, 1949)[1], Bowen despliega una capacidad cortante y precisa para representar la vileza moral y las debilidades de las que peca el ser humano. Sus descripciones amargamente sinceras parecen nacer de la experiencia directa de las durezas de una vida de privaciones y maltrato (lean a este respecto el perfil biográfico de la autora que Víctor Jiménez dibujara en la revista Gigamesh). Los personajes de estas ocho historias se mueven por la avaricia, por el miedo a la soledad, por la lujuria. No sorprende, pues, que la aplastante mayoría narren matrimonios infelices y sofocantes, en los que el destino se lleva por delante a las mujeres y ejerce una cruel venganza sobre los hombres. Feroz y violenta, Bowen no ahorra puñaladas ni violencia carnal, mucho menos abusos verbales y vejaciones. No es simplemente terror de candelabro y cadena rechinante el que practicó Marjorie Bowen, sino que hundió la pluma en lo psicológico, lo físico, lo sobrenatural, lo monstruoso.

Pues él la había desposado porque era un hombre arruinado y expulsado de Londres por los acreedores; y también un borracho que temía las horas solitarias y que necesitaba un compañero inseparable que le garantizase un vaso tras otro, un hombre de deseos ordinarios que había comprado con el matrimonio aquello que, por no ser lo suficientemente rico, no podía comprar con dinero. Y ella se había casado con él porque había pasado ya su momento de apogeo y frente a sí ya no despuntaban más conquistas, y se había enamorado además de la idea de ser una dama y gobernar una grandiosa y magnífica casa junto al mar, que es como se había imaginado Shute Manor (Florence Flannery; traducción de Couto)

KecksiesEn las ambientaciones históricas en las que sitúa la mayoría de los relatos del volumen (y que van de los ecos medievalizantes a la Revolución Francesa pasando por el victorianismo de provincias), luce su maestría en la recreación de atmósferas oscuras, cerúleas y plomizas, capaz de invocar lo húmedo y decadente únicamente con la palabra (es más, con unas pocas palabras). Bowen enlaza cada escena, una detrás de otras, con precisión. Y en ese vagabundeo de penumbras  cada detalle es significativo: una peluca empolvada o una mueca de los labios revelan más del personaje y su situación que cualquier retahíla de sonoros epítetos. Su estilo punzante evoca, en el fondo, los terrores de nuestra existencia individual.

Sobre la mesa había dos gruesas velas de cera. ‘¿Para qué son, buena mujer?’, preguntó Crediton. ‘Para el muerto, señor’. ‘¿Tienes muertos en la casa?’ exclamó Sir Nicolas, quien se había inclinado sobre el fuego y se calentaba las manos. ‘¿Qué te traes entre manos teniendo muertos en la casa, maldita?’ ‘No es muerto de mi familia, mi señor’, respondió la mujer con maligna cortesía, ‘sino uno que se refugió aquí y murió’ (Cicuta; traducción de Couto).

No pierdan la oportunidad de leer a Bowen. Si bien podrán encontrar algún que otro cuento de Marjorie Bowen traducido al español, no les costará hacerse con una versión electrónica de muchas de sus obras emblemáticas en inglés (The Viper of Milan, Black Magic, o Curious Happenings, por ejemplo).

En el fondo, dejando a un lado guillotinas, carruajes y castillos medievales, leer a Bowen es leerse a uno mismo. Y eso sí que resulta aterrador.

Bah, estás pensando en mi cargo de obispo. ¡El infierno! Como si yo creyese en el infierno. No hay nada, ni siquiera el infierno, Jack. Uno se va como una vela se apaga; sólo oscuridad, oscuridad, la nada, la nada (El obispo del infierno; traducción de Couto).

Índice de relatos

Florence Flannery

Cicuta (Kecksies)

La vindicación de Ann Leete (The avenging of Ann Leete)

El obispo del infierno (The bishop of hell)

El plato Crown Derby[2] (The Crown Derby plate)

El pelo rubio de Ambrosine (The fair hair of Ambrosine)

La habitación gris (The grey chamber)

El ama de llaves (The housekeeper)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Bowen, M. The Bishop of Hell and other stories. London: John Lane, The Bodley Head; 1949.

Artículo sobre la vida y obra de Marjorie Bowen por Víctor Jiménez, publicado en la revista Gigamesh, septiembre 2002.

Apuntes biográficos por Jessica Amanda Salmonson en Violet Books.

Biografía y enlaces a algunos de sus textos en litgothic.

Obra descargable a través de Project Gutenberg Australia.

Autobiografía The debate continues.


[1] Recoge cuentos publicados previamente entre 1919 y 1933, a los que se añaden algunos nuevos como el propio “El obispo del infierno” que da título al volumen.

[2] (Royal) Crown Derby alude a la homónima compañía inglesa, dedicada desde mediados del siglo XVIII a la producción de porcelana de alta calidad.