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En15: Infiernos y laberintos. Cuatro libros para perderse

En2015Por fin ha llegado el invierno, ese invierno real, feroz y helado de tormentas y neviscas que tanto amamos, a EnLaListaNegra. Y con el frío, ya se sabe, se incrementa el número de horas, ya de por sí altísimo, que pasamos encerrados diariamente entre las cuatro paredes de nuestra biblioteca. Inevitable, pues, que se multiplique también la circulación de libros. De entre todos los volúmenes que flotan a la deriva entre las anotaciones, libretas, fotocopias y demás papelajos que inundan nuestro escritorio, les presentamos cuatro. Cuatro libros que no tienen nada en común, más allá del hecho de que hayan sido elegidos por la misma mano lectora, y que, sin embargo, a poco que uno se pare a reflexionar, muestran al menos cuatro perspectivas geográficas. ¿No se lo creen? Veamos si les convenzo.

Primera parada, el infierno.

El Más Allá, el mundo de los muertos, esa especie de lugar mental en el que moran los despojos espectrales de los difuntos, tiene sus puertas y murallas, sus paredes y calles, lo rodean ríos, lo ocultan montañas. Las cartografías ultramundanas son el objeto de este volumen de estudios titulado “Geografías del otro mundo[1]. Perspectivas comparativas de los espacios sagrados y el más allá” (Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà, 2014). En esta veintena de artículos se recorren purgatorios, necrópolis e infiernos, de la Mesopotamia antigua a la Europa del siglo XX, de China a Egipto, de Tíbet a Grecia. Tumbas y monumentos a los muertos revelan la suerte de sus cadavéricos y ultramundanos habitantes, y ni siquiera el tono académico y docto de estos escritos logra restañar el temblor de la maravilla y la horridez.

Al calorcitoHell spa

Segunda parada, Londres y alrededores.

“Zona gris” (Grey Area, 1994), de Will Self. Es esta una recopilación de varios relatos de encargo a los que se añaden otros tantos que Will Self escribió para dar al conjunto la forma de un libro. El resultado son ocho narraciones extrañas profundamente británicas en su forma, fondo y ambientación. Narraciones que se encuadran, por otro lado, en eso que denominan literatura postmoderna, pero que, en realidad, se parece demasiado a la vida real, a sus contradicciones y paranoias, a sus manipulaciones y delirios, y a su vergonzante patetismo cotidiano, como para no denominarlo verismo horror (sí, aunque suene fatalmente sesudo, me lo acabo de inventar). Reza la sinopsis de la contracubierta:

Las historias de esta extraña e inquietante colección incluyen la revelación de las ocho personas que controlan el conjunto de la vida londinense, una visión de pesadilla del barrio de Soho en el que cada camarero es un escritor no publicado, un tour poético por las autopistas británicas, y una noche excitante en casa de una contenciosa pareja.

Tercera parada, el laberinto.

“El espejo en el espejo. Un laberinto” (Der Spiegel im Spiegel. Ein Labyrinth, 1983), de Michael Ende. Quizás recuerden que fue este uno de los títulos que ustedes mismos nos recomendaron con motivo del III Concurso ELLN. Esta primera edición alemana del volumen reproduce varias obras de Edgar Ende, pintor surrealista y padre de Michael, que sirven de inspiración e hilo de Ariadna a este laberinto de relatos (o sueños, o visiones, o melancolías), y que acaban por reflejarse los unos en los otros.

EEEdgar Ende, surrealista

Cuarta parada, la Italia de los años de plomo.

Son pocos los libros de contenido político-social que circulan por la biblioteca de ELLN, por eso “Escritos corsarios” (Scritti corsari, 1975) de Passolini se merece un lugar en la foto. Se trata de una compilación de artículos periodísticos del director que, publicados entre 1973 y 1975 en distintos medios impresos, desprenden olor a bombas, tiroteos, y violencia roja y negra. Son los años de plomo de la política italiana, y Pasolini, desde su trinchera en la izquierda, ataca con igual ferocidad al comunismo burgués y al fascismo. Más allá de que unx pueda estar o no de acuerdo con sus ideas y posturas, lo cierto es que los “Escritos corsarios” ayudan a individuar las raíces pasadas del presente, y si es usted de los que disfrutan de la reflexión política, quizás encuentren en este libro un agarre a sus disquisiciones.

Siendo la lectura la actividad sedentaria por excelencia, se agradece esa paradoja del “viajar leyendo”, del recorrer en la inmovilidad de un sillón los mapas de lo existente y de lo imaginario. Les advertí que estos cuatro libros nos llevarían lejos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Ende, M. Der Spiegel im Spiegel. Ein LabyrinthStuttgart: Weitbrecht; 1984 [1a ed. 1983].

Pasolini, P. P. Scritti corsari. Milano: Garzanti; 1977 [1a ed 1975].

Self, W. Grey Area. London : Bloomsbury; 2006 [1a ed. 1994].

VVAA Geografie del mondo altro. Prospettive comparative sugli spazi sacri e l’aldilà. Studi e Materiali di Storia delle Religioni 80(1). Roma: Morcelliana; 2014.

[1] La expresión “mondo altro” muestra una ambigüedad intencional: “l’altro mondo” alude, como también sucede en castellano, al “otro mundo”, al mundo de los muertos. “Mondo altro”, sin embargo, enfatiza la noción de alteridad que las realidades espectrales, no humanas, llevan aparejadas. En este sentido, “mondo altro” podría igualmente traducirse como “el mundo diverso”, en oposición a la esfera de los vivos.

Frederick Rolfe “Baron Corvo”, Historias que me contó Toto

Verá usted, señor, San Sebastián estaba casi desnudo: de hecho, no llevaba nada encima a excepción de su halo y una flecha, ya que, cuando los paganos hicieron de él su blanco, lo desnudaron de todas sus ropas y por eso vino al cielo de esa guisa (…). Pero era tan hermoso y musculoso, tan derecho y fuerte, y su carne tan blanca y  fina, y su pelo como el brillante oro, que nadie se había percatado de su desnudez (Sobre los lirios de San Luis; traducción de Couto)

Baron CorvoSólo Frederick Rolfe (1860-1913), el barón gondoliere, conseguiría describir la desnudez como si del más bello vestido se tratase. Es por esto, y también por el ingenio y el sentido del humor que tan bien maneja el excéntrico autor por lo que su Stories Toto Told Me (“Historias que me contó Toto”, 1898) resulta un libro delicioso. Suman seis las historias que el jovenzuelo Toto le cuenta a su señor inglés; un patrón, por cierto, que mantiene una docena de muchachos a su servicio, y cuya semejanza con el propio Baron Corvo se adivina en más de una ocasión.

Los protagonistas de estos cuentos no son sino en su mayoría santos risueños, pícaros y maliciosos que se comportan como las divinidades del politeísmo, puesto que sienten y desean y a menudo se dejan llevar por sentimientos demasiado humanos. Ellos no han olvidado sus días sobre la tierra. Y el Padre Eterno, por supuesto, les deja hacer, sabedor de que aprenderán más si experimentan las consecuencias de su irreflexión sobre sus propias cabezas.

San Luigi

Las divertidas peripecias que Toto narra ponen de relieve la blanda humanidad de los que dictan los preceptos religiosos (“Sobre un modo en el que los cristianos se aman entre sí”), las inconsistencias de las doctrinas religiosas (magnífica e ingeniosa resulta “Sobre la herejía de Fra Serafico”), así como el atractivo sexual de esos mártires muertos en la flor de la juventud y la belleza (“Sobre los lirios de San Luis”). Siendo el cristianismo una religión de la carne, no es de extrañar que el cuerpo ocupe un lugar tan preeminente en estas historias. Cualquier excusa es buena para que el Barón desnude a sus muchachos y los haga correr libres en plena noche por los jardines de un silencioso convento.

Por otro lado, los santos efebos de sus historias reflejan a esos otros efébicos jóvenes a los que Frederick Rolfe, en su estadía italiana, solía tomar fotografías de extrema belleza y evidente homoerotismo[1].  Hasta los demonios (“Un capricho de los querubines”) y las muchachas (“Sobre la beata Beatriz y la madre de San Pedro”) de sus historias guardan la apariencia de muchachos de catorce años. Hay mucho de la persona y del personaje de Corvo en estos relatos, y por ello recomendamos vivamente su lectura durante el recogimiento que suele acompañar a la Semana Santa.

Los cuentos de Stories Toto Told Me se publicaron originalmente en los números 7, 9 y 11 de The Yellow Book. La edición del volumen de 1898 se encuentra disponible en versión digital gratuita a través del portal archive.org.

Yellow Book IX

Índice de relatos

Sobre San Pedro y San Pablo (About San Pietro and San Paolo)

Sobre los lirios de San Luis (About the Lilies of San Luigi)

Un capricho de los querubines (A Caprice of the Cherubim)

Sobre la beata Beatriz y la mamma de San Pedro (About Beata Beatrice and the Mamma of San Pietro)

Sobre la herejía de Fra Serafico (About the Heresy of Fra Serafico )

Sobre un modo en el que los cristianos se aman entre sí (About One Way in which Christians Love One Another)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Rolfe, F. “Baron Corvo”. Stories Toto Told Me. London – New York: John Lane, 1898.

Rosenthal, D. The Photographs of Frederick Rolfe, Baron Corvo 1860-1913. Hanover, NH: Asphodel Editions.

Symons, A. J. A. The Quest for Corvo. An Experiment in Biography. New York: The Macmillan Company, 1934.


[1] Estas imágenes fueron reunidas por Donald Rosenthal en 2008 en un libro de tirada limitadísima.

Mark Valentine, Historias escogidas

A veces pienso que cada palabra perdida es una oportunidad desperdiciada de entender el mundo que los demás pueden ver (Carden in Capaea, p. 65)

Selected storiesEs una extraña sensación la que sigue a la lectura de esta selección de cuentos de Mark Valentine. Se deposita en el fondo del estómago un poso de la melancolía de los mundos que ya no son, aquellos en los que abundaban los objetos hermosos y los libros eran venerados, donde la luz y los cielos hablaban de un tiempo todavía más lejano y remoto. Al mismo tiempo, sus páginas dejan en la lengua y la garganta el gusto acre de las trincheras, las revueltas, la desintegración de los centenarios imperios, los ritmos desacompasados de un nuevo y desconocido orden.

Estos once relatos del autor inglés germinan a la sombra de esos viejos imperios desmembrados entre los siglos XIX y XX. Son claras y evocadoras las referencias a la Guerra Civil Rusa, a la Primera Guerra Mundial, al Imperio Otomano, incluso al Sacro Imperio Romano Germánico, que no constituyen mero contexto, sino que son la esencia misma de los hechos narrados. Y esto hechos aluden a espacios de ese pasado que se derrumba (The Walled Garden on the Bosphorus), a objetos preciosos (The Amber Cigarette), cultos religiosos y reliquias sagradas (A Certain Power, The Unrest at Aachen), o a lenguas minoritarias, mágicas, en vías de extinción (Carden in Capaea, The Ka of Astarakhan). En esa realidad mutable e incierta, los protagonistas ofrecen alternativamente resistencia al cambio (The Dawn at Tzern), o adaptación al mismo (The Bookshop in Noý Svět), pero, sobre todo, buscan, ya sea la luz original que emana de las formas antiguas (The Original Light), o el rostro de un antiguo amor entre los humos alcohólicos de un mercado nocturno (The Mascarons of the Late Empire).

Mascaron

Selected Stories reúne relatos publicados en distintos volúmenes que sorprenden por su unidad atmosférica, sugiriendo casi la estructura de una novela en la que sus protagonistas no llegasen a cruzarse jamás. Las historias parecen elevarse en torno a un proverbio, un aforismo, una implacable verdad, del mismo modo que un templo se eleva sobre la austera fragilidad de una reliquia: se alzan las altas columnas que arrancan del suelo helado; sobre los capiteles profusamente decorados se asientan arquerías, y sobre estas, bóvedas que recubren las naves; se abren vidrieras, se ordenan cuadros, iconos y mármoles que enriquecen los espacios. La sensacional arquitectura, sin embargo, perdería función y sentido si no fuese por esa reliquia sepulta bajo el altar. De igual modo, el lenguaje rico y evocador de Valentine se agostaría si no fuese por esa verdad concentrada que late en cada uno de sus relatos.

Un libro a (re)leer cuando se haga insoportable la necesidad “de un mundo mejor gobernado por una luz más extraña”.

Mark Valentine es autor de varios volúmenes de relatos, al igual que de las biografías Arthur Machen y Time, A Falconer: A Study of Sarban (comentario sobre Sarban, aquí).

Índice de relatos

A Certain Power (“Un cierto poder”)

The Dawn at Tzern (“El alba en Tzern”)

The Walled Garden on the Bosphorus (“El jardín amurallado en el Bósforo”)

Carden in Capaea (“Carden en Capaea”)

The Bookshop in Noý Svět (“La librería en Noý Svět”)

The Autumn Keeper (“El guardián del otoño”)

The Amber Cigarette (“El cigarrillo ambrado”)

The Ka of Astarakhan (“El Ka de Astarakhan”)

The Original Light (“La luz original”)

The Unrest at Aachen (“Agitación en Aquisgrán”)

The Mascarons of the Late Empire (“Los mascarones del imperio difunto”)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Valentine, M. Selected Stories. Dublin: The Swan River Press, 2012.

Perfil del autor en la página de Tartarus Press.

Entrevista al autor.

En la mesa de trabajo. Libros raros y quehaceres cotidianos

Imagínense la siguiente escena: una larga mesa de trabajo blanca coronada por un ordenador; un alguien que no han visto en su vida está sentado en una silla de oficina, oculto tras una pantalla de proporciones gigantescas. Ese alguien teclea un no sé qué, se para, mira a través de la ventana y luego al techo, coge un libro de una pila (la que está a la derecha, junto a la impresora), lo abre y lee unas páginas. Golpea tres veces con el índice un párrafo como quien desempolvase un objeto recién descubierto, y vuelve a teclear su no sé qué en la pantalla.

Ese alguien, ese nadie anónimo, bien podría ser yo, la persona que pedalea detrás de EnLaListaNegra.

¿Qué libros se acumulan en la mesa de trabajo de EnLaListaNegra cuando no estamos escribiendo entradas? Dudo si a alguien le podrá parecer interesante semejante enunciado pero, por si la duda se hubiese vuelto acuciante para algun@ de ustedes, intentaré solventarla como buenamente pueda.

Los libros que suelen circular por mi/nuestro escritorio se encuadran fundamentalmente en tres categorías: (1) obras de consulta (diccionarios, signarios y gramáticas); (2) trabajos directamente relacionados con mi pan diario (monografías, ediciones de textos, artículos específicos, etc); (3) y, por último, un heterogéneo conjunto de volúmenes sólo parcial y/o lejanamente emparentados con las líneas principales a lo largo de las cuales se desarrolla mi actividad diaria.

El grupo (1) no suele variar, y constituye quizás el conjunto menos interesante, por ello nos centraremos en los grupos (2) y (3).

El grupo (2) varía según el aspecto concreto que se deba trabajar, y, en general, viene determinado por el artículo, conferencia, seminario, etc que uno tenga que preparar. En el día de hoy, ese “aspecto concreto” ha sido el corpus de textos cuneiformes para combatir la brujería. El texto principal que ocupa el podio en este caso se denomina con el término acadio maqlû “quema”, y en sus 9 tablillas (conviene recordar que en la antigua Mesopotamia usaban principalmente tablillas de arcilla como soporte de escritura) recoge un complejo ritual destinado a destruir a brujos y brujas, así como a deshacer sus criminales hechicerías. La redacción estándar del texto data aproximadamente del siglo VII a.C. (o A.E.C., si lo prefieren), y fue patrimonio, al menos hasta donde las evidencias históricas nos dejan entrever, de las clases intelectuales que la estudiaron, transmitieron y pusieron en práctica, por un lado, y de las elites de poder, con el rey a la cabeza, en cuyo beneficio se realizaba, por otro. ¿Se preguntan quizás por la edición del texto en mi mesa de trabajo? Pues les diré que la más reciente es aquella de Gerhard Meier, que, publicada en 1937, sigue utilizándose habitualmente como obra de referencia. Eso sí, en las últimas décadas se han editado, publicado y comentado muchos nuevos textos rituales antibrujeriles, y ello se debe al trabajo del estudioso Tzvi Abusch y también, desde hace tan solo algunos años, a la figura de Daniel Schwemer. El ritmo de publicación de este último, por cierto, resulta imbatible. ¿Quieren títulos concretos? Pues ahí van:

– “Brujería mesopotámica. Para la historia y la comprensión de las creencias y la literatura babilonia sobre la  brujería” (Mesopotamian Witchcraft: Toward a History and Understanding of Babylonian Witchcraft Beliefs and Literature), de Abusch, recoge muchos de los artículos de corte interpretativo sobre maqlû que el autor publicara en distintas revistas académicas y libros colectivos. ¿Cuáles son los rasgos que caracterizan a la bruja, y de qué maneras actúa sobre su víctima? ¿Qué síntomas hacen reconocible la brujería? ¿Qué procedimientos rituales se utilizan para destruir a la bruja, y, consecuentemente, para curar al enfermo? Estas y muchas otras cuestiones relacionadas tanto con aspectos sociales y rituales, como con la codificación y transmisión textual de esta serie, conforman el esqueleto de la obra.

– “Magia de protección y brujería. Estudios sobre las creencias en la magia agresiva en la antigua Mesopotamia” (Abwehrzauber und Behexung: Studien zum Schadenzauberglauben im alten Mesopotamien), trasciende los límites de maqlû para abordar aspectos específicos sobre la literatura antibrujeril en general, además de proveer un contexto histórico desde el que interpretar las fuentes. Proporciona ejemplos concretos que ilustran las distintas y  destructivas formas que adopta la magia agresiva, así como las variadas técnicas usadas por el operador ritual (āšipu) para deshacer el entuerto, tal que encantamientos, quema de figurillas, manipulación de múltiples tipos de sustancias y objetos, elaboración de amuletos, y, por qué no, también pociones, pomadas y ungüentos.

– Fruto de la colaboración de Abusch y Schwemer, el primer volumen del Corpus de  los rituales antibrujeriles mesopotámicos (Corpus of Mesopotamian Anti-witchcraft Rituals) se propone recoger, editar y traducir sistemáticamente todos los textos cuneiformes destinados a combatir y destruir hechicerías. Es un libro monstruoso en muchos aspectos, especialmente en su tamaño y peso: pocos libros de trabajo he visto que sean tan incómodos de manejar.

La lista se prolonga, me temo, pero creo que los tres títulos citados les darán una idea de los académicos y sesudos qués, cómos y por qués del tema.

Pero echemos la mirada sobre el grupo (3) de libros, sin duda el más heterogéneo y caótico. Este grupo conforma una especie de “instalación permamente” en mi escritorio. Por lo general son libros que tomo en préstamo y de los que puedo disponer durante semanas, lo que se traduce en ociosas colinas de papel encuadernado sobre las que pasear la mirada. En este preciso momento dominan el panorama algunos volúmenes de la serie Micrologus, que publica principalmente obras sobre la ciencia, la filosofía y la medicina medievales, aunque esporádicamente nos sorprenden con contribuciones (especialmente en sus colectáneas) de historia antigua. Figuran “Astromedicina. Astrología y Medicina, Oriente y Occidente” (Astro-Medicine. Astrology and Medicine, East and West); “La madre” (La madre), conjunto de estudios sobre la maternidad, sus representaciones culturales e ideológicas, sus usos en la construcción del lenguaje metafórico, su papel en los discursos médicos, etc. Y, por último, el “Libro de las virtudes de las plantas y las piedras (Liber aggregationis). Un texto de éxito atribuido a Alberto Magno” (Le Liber de virtiutibus herbarum, lapidum (Liber aggregationis). Un texte à succès attribué à Albert le Grand). Lapidarios, bestiarios y herbarios son textos que me resultan adictivos en su fascinante construcción, y por ello siempre son bienvenidos.

No están todos lo que son, por supuesto. Faltan “Los mitos de Enki”, “Los tesoros de la oscuridad”, “Sexualidad y género en el mundo clásico”, “šà.zi.ga”, Res Antiquitatis,  y muchos otros volátiles animales de papel sobre los que quizás les hable en otra ocasión, si la paciencia acompaña.

Ahora ustedes deberían alejarse de la mesa de trabajo y de la persona que se sienta frente al ordenador, antes de que ésta descubra que se han dedicado a husmear entre sus notas y libros. Se moriría de vergüenza.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Abusch, T. Mesopotamian Witchcraft. Toward a History and Understanding of Babylonian Witchcraft Beliefs and Literature. Leiden – Boston – Köln: Brill – Styx, 2002.

Abusch, T. y D. Schwemer. Corpus of Mesopotamian Anti-witchcraft Rituals. Leiden: Brill, 2011.

Akasoy, A.; Ch. Burnett y Ronit Yoeli-Tlalim (Eds.). Astro-Medicine. Astrology and Medicine, East and West. Firenze: Sismel – Edizioni del Galluzzo, 2008.

Meier, G. Die assyrische Beschwörungssammlung Maqlû. Berlin: Weidner, 1937.

Schwemer, D. Abwehrzauber und Behexung. Wiesbaden: Harrassowitz, 2007.

Draelants, I.. Le Liber de virtiutibus herbarum, lapidum (Liber aggregationis). Un texte à succès attribué à Albert le Grand. Firenze: Sismel – Edizioni del Galluzzo, 2007.

VVAA. La madre. The mother. Firenze: Sismel – Edizioni del Galluzzo, 2009.

Lista de títulos de Micrologus

Piero Camporesi, El jugo de la vida. Simbolismo y magia de la sangre

Darla por quien se ama y hacerla correr por quien se odia. De los culpables se dice que se manchan las manos con ella, y de aquellos que no se mezclan con miembros de casta distinta o inferior, que la tienen pura. Elixir rubí que vivifica, sana, y rejuvenece, la sangre, el preciado líquido que riega el campo de nuestra carne, es la protagonista de la entrada de este viernes.

Piero Camporesi (1926-1997), filólogo, historiador y prolífico ensayista italiano, le dedicó un libro que, en apenas un centenar de páginas, descubre las maravillas alquímicas, mágicas y religiosas asociadas a tan fascinante sustancia. “El jugo de la vida. Simbolismo y magia de la sangre” (Il sugo della vita. Simbolismo e magia del sangue) recurre fundamentalmente a evidencias escritas tomadas de fuentes  italianas de época moderna (s. XVI-XVIII), a través de las cuales reconstruye un mundo (la antesala de nuestro presente) en el que  la realidad cotidiana de la enfermedad, la plaga, el ajusticiamiento y la tortura hicieron del cuerpo sangrante, desmembrado y sufriente un hecho tangible.

La sangre se presenta como el más esencial de los humores, capaz de sanar y revivir, ya sea consumido en una suerte de canibalismo terapéutico, ya sea encomendándose a las llagas de Cristo y a su poder taumatúrgico. Camporesi compone su discurso en torno a tres ejes que se unen y entremezclan entre sí: la sangre en la medicina y en la terapéutica, en la filosofía (con la teoría de los humores ocupando un papel central), y en la religión y la mística.

Que “la sangre es la vida” se hace evidente en el siguiente fragmento publicado en 1653 por Nicolò Serpetro en su colección de maravillas de historia natural, filosofía, y vida cotidiana, y a quien Camporesi cita en su obra:

Dicen que de la sangre humana suele hacerse una lámpara que se llama la ‘lucerna de la vida y de la muerte’, que yo tengo por fabulosa. De esta escribe Ernesto Burgravio: ‘Esta lámpara o lucerna, una vez encendida, arde constantemente hasta que el hombre de cuya sangre se fabrica porta consigo el espíritu vital. Y en el exacto momento en el que expira el alma, la lámpara se extingue en el mismo punto. Debes saber que si la llama está erguida y llena de luz, tranquila e inmutable, ese hombre no sufrirá de cosa alguna que le agrave ni el cuerpo ni el alma. Pero si se observa que se eleva y brilla hundida o nebulosa o lánguida, indica tristeza, ansiedad u otros sentimientos similares en él” (N. Serpetro, Il mercato delle maraviglie della natura, p. 15; traducción de Couto).

Y si la sangre es vida, ¿cómo sorprenderse ante la descripción de recetas que descubren cómo preparar destilados de sangre y “quintaesencia humana”?

Se pondrá [la sangre] sobre un trozo de tabla que sea plana y lisa y de madera dulce, y con un cuchillo se cortará en lonchas finas, dejando que suelte la serosidad que le es propia, y cuando ya no fluya, se pondrá sobre una estufa, siempre sobre el mismo trozo de tabla, y allí se le dará vueltas repetidamente con el cuchillo. Y verificando que se haya secado perfectamente, se pondrá inmediatamente en un mortero de bronce que esté bien caliente y se machacará y se pasará por un cedazo de seda lo más fino posible, y al terminar de filtrar todo, se sellará en un recipiente de vidrio y cada año, en primavera, se renovará (F. Sirena, L’arte dello spetiale, p. 86; traducción de Couto).

Son justamente estos fragmentos los que hacen de la obra de Camporesi un magnífico y en ocasiones grotesco gabinete de curiosidades históricas, vestigios de lo que ha fundamentado lo que hoy llamamos ciencia, cultura, saber. El jugo de la vida despliega, además, formas más literarias que puramente ensayísticas, si bien no hay que llevarse a engaño: es un estudio docto hecho por un académico conocedor de las fuentes históricas que, sin embargo, por la riqueza de un anecdotario literario sorprendente y una capacidad prosística encomiable, despierta el hambre caníbal en el lector.Sólo resta, pues, alimentarse de sus páginas como otros se alimentaron de la sangre humana para procurarse la vida eterna.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Camporesi, P. Il sugo della vita. Simbolismo e magia del sangue, Milano: Mondadori, 1988.*

Serpetro, N. Il mercato delle maraviglie della natura, Venezia: Tomasini, 1653.

Sirena, F. L’arte dello spetiale, Gio. Ghidini, 1679.

*Para la preparación de esta entrada se ha utilizado la reedición de 1993.

Franz Spunda, Devachan. De la Lemuria perdida a la Austria de entreguerras

Dios puede nacer cada día, ya sea en un pesebre o en la algarabía ruidosa de días feroces. También tú puedes darle a luz, pobre, vencido ser humano.

Franz Spunda (1890-1963), escritor austríaco que ejerció como profesor de instituto casi toda su vida, fue un apasionado de Grecia y del Oriente que escribió no pocas obras de poesía, prosa y ensayo. Pero, aparte de estas generalidades, pocos son los datos biográficos concretos disponibles para el lector curioso. Su legado literario revela, sin embargo, su interés profundo por la historia, la religión y la mística, y el Devachan que nos ocupa esta semana abre una puerta al pensamiento de este desconocido autor.

Devachan, escrita en 1921, es su primera novela y quizás por ello resulte inclasificable. Descrita como una pieza ocultista de trasfondo místico en la línea prosística de Gustav Meyrink, apuesta por la mezcolanza de casi todo lo religiosamente imaginable, del cristianismo a la cábala judía pasando por el budismo y el hinduismo, para acabar desembocando en consideraciones raciales sobre la amenaza que ciertos grupos étnicos suponen para el hombre blanco. La historia da comienzo cuando el monje Irenäus, acuciado por un obsesivo deseo religioso, abandona el monasterio para llevar a cabo la misión que una fuerza superior le ha encomedado. La reflexión y la plegaria le han revelado que ha de actuar como vocero del creador en el proyecto de reunificar a dios. “La unidad de dios hace tiempo que se ha perdido”, declara el monje ante la mirada atónita del abad que lo cree loco herético. Abandonado el monasterio, Irenäus encontrará su destino unido al del escritor Meinrad, quien le revelará información esencial para el desarrollo del gran plan religioso del monje: la hablará de su exposición a la fuerza Rmoahal, de su violento encuentro con Elvers (experimentador inglés, aparentemente el malo de esta historia, que juega con esta fuerza originaria venida de Madagascar), del nombre de una tal Basilissa que se le ha quedado grabado a fuego en la mente, y que muchas páginas después se erigirá como madre del Adam Kadmon[1].

¿Les parece confuso? Esperen a escuchar lo siguiente. Elvers es el descubridor de la fuerza Rmoahal, que se manifiesta especialmente a través de Mpongwu, personaje a menudo referido como “el negro” (der Neger) traído de Madagascar por el inglés para mejor investigación de su naturaleza y propiedades. Elvers (quien, por cierto, resulta ser el marido de Basilissa) estudia y manipula la Rmoahal, provocando con ello, entre otras cosas, la muerte de una joven, y funda un centro (Kamaloka) en el que experimentar con ella impunemente. En Kamaloka se ofrecerá un servicio único a las personas que puedan pagárselo: una cura de lujo y placer que desembocará en Devachan (más información a continuación). Entremedias, ¿qué sucede? Irenäus y Meinrad aúnan fuerzas para oponerse a las malvadas intenciones de Elvers. Tal unión se traduce en bien poco, por cierto. Seraphita (hermana de Basilissa), convertida a la religión a causa de la piedad del monje, los seguirá. Elvers se dedica a sus experimentos, manipula a Rmoahal, y logra convertir el metal en oro. Seraphita muere, Meinrad se traslada a Devachan, no hay rastro del monje. Basilissa está encinta y convive con la fuerza Rmoahal en la misma habitación hasta que da a luz, una misteriosas figuras se llevan al bebé-dios, Rmoahal mata a Elvers y Mpongwu se hace con el poder.

Ah, pero qué curiosa inversión del orden se produce cuando Mpongwu asume la capitanía del mal, puesto que liderará una fuerza humana compuesta por africanos, chinos, indios americanos, aunados en lucha contra el hombre blanco. Spunda pone en boca del infeliz (infeliz, puesto que su destino no es otro que la muerte final) el siguiente discurso:

Mpongwu ser gran señor, poder todo. Hombre blanco deber abandonar el mundo. Sólo hombre negro gobernar en Europa y América. Blanco deber ser servidor de negro. A mí pertenecer todo el oro del mundo. Con el oro yo hacer todo. Tú debes servir o yo hacer bolu-bolu maléfico[2] (F. Spunda, Devachan, p. 175; traducción de Couto).

Todos los opositores blancos que se enfrentarán a esta fuerza humana morirán: es, en palabras del narrador, “la ruina de todos los países europeos”, “la muerte del hombre blanco”.

Hay dos aspectos del Devachan de Spunda que merecen atención. El primero, el ya citado binomio hombre blanco versus resto de la humanidad (o viceversa) en el contexto de la Mitteleuropa del período de entreguerras. El segundo, la fortísima impronta teosófica que trufa cada página de la historia.

En la novela de Spunda se hace evidente la influencia de la antroposofía, ese peculiar maritaje de ciencia y misticismo finisecular que demuestra una fuerte tendencia a combinar elementos y referencias de las más variopintas tradiciones religiosas del oriente y del occidente en un tentativo de sincretismo, y que cae a menudo en una hibridación incomprensible de filosofías y líneas de pensamiento. Devachan es, en la teosofía de Blavatsky[3] que inspira a Spunda:

Literalmente, la ‘tierra de los dioses’; una condición, un estado de beatitud mental. Desde un punto de vista filosófico, un estado mental análogo, pero mucho más vívido y real, que el sueño más vivo. Es el estado post-mortem para la mayoría de los mortales. (H. Petrovna Blavastky, The Key to Teosophy, p. 100; traducción de Couto).

Por otro lado, Franz Spunda maneja la teoría teosófica de las siete razas base (lit. root races), la cual sostiene que estos siete grupos humanos se habrían sucedido y expandido desde la prehistoria, partiendo de los continentes perdidos de Atlántida y Lemuria, hasta llegar a la raza del presente, la quinta en la cadena de sucesión: la ariana. Rmoahal, de hecho, es un término usado en la teosofía para designar la primera de las subrazas de los atlántides o cuarta raza que habría ocupado Madagascar, justamente el lugar de donde procede la fuerza homónima descrita en la novela. Ergo, Mpongwu, el antagonista de la historia, debe ser interpretado como el representante de los atlantes. El mensaje de Devachan, por tanto, parece querer narrar una lucha interracial en la que la cuarta raza se rebela al nuevo eslabón ariano de poder, en el deseo de revertir la “normal” consecución de la evolución de lo creado.

Curiosa novela este Devachan, sin duda, que reincide en ciertas taras (o marcas de estilo, quién sabe) a menudo comunes a la ficción de tintes esotéricos: narración entrecortada, sobrecarga de terminología esotérica, manierismo argumental, abruptos cambios de trama. Es decir, los pilares de lo que podríamos bautizar (sigamos la línea místico-religiosa que marca el libro) como un “pulp ocultista” que, en este caso, se transforma en máquina del tiempo, puesto que nos descubre ideologías, fes, creencias, y posturas intelectuales de una Europa ya desaparecida.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Blavatsky, H.P. The Key to Teosophy. London: The Theosophy Company, 1889. Edición electrónica: http://www.theosophy.org/Blavatsky/Key%20to%20Theosophy/aKEY.htm

Spunda, F. Devachan: magischer Roman.Wien, Prag, Leipzig: Strache, 1921. Ilustrado por Axl Leskoschek.*

Nota biográfica de Franz Spunda en la página “Ostdeutsche Biographie“

*Edición usada en la preparación de esta entrada.


[1] “Hombre primigenio” en el pensamiento cabalístico.

[2] Es digno de mención el hecho de que Spunda intente reproducir lo que él considera el habla imperfecta de un no alemán mediante el uso principalmente de verbos en infinitivo, mientras respeta con escrúpulo desmedido la declinación de los casos y la concordancia entre adjetivo y sustantivo.

[3] El autor sigue claramente su filosofía. El nombre de Helena Petrovna llega a citarse en una de las páginas, en boca del personaje Kornjakow.