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Sobre Cuerpos. Las otras vidas del cadáver

Algunos de estos se someterían gustosamente a cualquier gran sacrificio con tal de conservar ante sus ojos el supremo placer de contemplar los rasgos conocidos de las personas que amaron durante la vida, y casi creerían con esto haber arrancado a la muerte la mitad de su presa. Pero para que tal sentimiento pueda satisfacerse convenientemente, es necesario que la fisonomía conocida y el querido aspecto de la persona no se alteren en ningún modo, puesto que cualquier pequeño cambio produce un amargo dolor que, al repetirse siempre, acaba por hacerse insoportable. Ahí la inmensa dificultad para resolver positivamente el problema, que no consiste únicamente en la conservación del cadáver, sino en la transformación de este en una estatua incorruptible que tenga el mérito de conservar fielmente la expresión del hombre viviente. Esta es la finalidad que he perseguido, sobre la que he trabajado sin tregua durante treinta años, por la cual soporté apuros, privaciones, fatigas increíbles (Paolo Gorini, La conservazione della salma di Giuseppe Mazzini, pp. 42-43).

Cuerpos_cover

Yo nunca he visto un cadáver. Me he enfrentado a ataúdes clavados, sí, he asistido a funerales y he presenciado, desde la tristeza desnuda de la primera fila, cómo el enterrador sellaba con cemento la lápida del nicho. Pero nunca he visto un cadáver de cerca. Lo he evitado siempre, conscientemente. ¿Cómo podría soportar ver a quien solo conocí con vida convertido de repente en objeto, en materia, en cosa? No podría, claro. No estoy preparada para ello. Hemos perdido con extrema rapidez la práctica comunitaria de amortajar y de velar a los muertos, y con ello hemos cedido a terceros las herramientas para aceptar, procesar e integrar a la muerte y a los muertos en nuestra existencia cotidiana.

Y además, nadie quiere morir, y cada muerte ajena me recuerda que yo también moriré.

Parte de esta angustia está presente secretamente en Cuerpos. Las otras vidas del cadáver, el libro que firmé para la editorial GasMask, y que se público el pasado 1 de marzo de 2017 en su colección Carnevale. Repito: la angustia está enterrada bajo las anécdotas, los casos históricos y los fragmentos de textos originales que traduzco o comento a lo largo de sus páginas. Tengo la impresión de que a lo largo de sus páginas, por mucho que los protagonistas de los eventos narrados se llamen Mazzini, Frombald o Gannal, no he hecho otra cosa que hablar de mí. Como monstruos escondidos en las sombras de lo escrito, aparecen innombrados este mismo blog, En la lista negra, causa principal de que el libro exista; y también una tesis doctoral sobre lexicografía anatómica sumeroacadia, una antigua fascinación por la muerte y sus criaturas, la sombra de un cristianismo pagano practicado en familia durante la infancia, y el amor infinito por el cine de terror y la literatura fantástica.

A estas alturas del juego y pasados casi dos meses desde su salida, Cuerpos sigue siendo para mí un libro extraño al que todavía no me he habituado. Es la antesala a un “algo” cuya naturaleza todavía soy incapaz de intuir. Quien lea el libro (alguien habrá por ahí, ¿no?) echará en falta referencias, estudios teóricos, casos, periodos históricos, personajes. No podía ser de otra forma: lo que más veces hemos hecho los seres humanos desde que existimos es morirnos. Y la segunda o tercera cosa que más veces hemos hecho ha sido hablar de la muerte (o reflexionar sobre ella, o evitar pensar en ella, o representarla, o temerla). Cuerpos es un libro modesto en el que solo han tenido cabida algunas muertes, algunos muertos. Cualquiera que se acerque a él podrá continuar la historia a su gusto, añadir, completar, invertir, cancelar. No hay límites.

Suicida

La suicida punita, preparado mediante tanización de Ludovico Brunetti.  

Cuerpos. Las otras vidas del cadáver trata justamente de eso, de los cadáveres que siguen viviendo después de la muerte, que no se conforman con ser sepultados, con disolverse en las llamas, sino que se vuelven viajeros, o exponentes vivos (pun intended) de discursos políticos, o que se transforman en bebedores de sangre, u objetos de arte, o que se instalan permanentemente en los salones de la casa familiar, o que participan en congresos científicos y exposiciones universales para dar cuenta, a través de la propia carne incorrupta, de los avances técnicos de las biociencias y la industrialización. Cuerpos se ensambla a partir de cuatro grandes capítulos (“La muerte es para siempre: una historia (parcial) de la tanatopraxia”, “La inmortalidad del cadáver: la sociedad de los petrificadores”, “Verdugos escribanos: de Maese Frantz a James Berry”, “Si la sangre es la vida: vampirismos cotidianos”), precedidos por  un capitulito introductorio y una coda de inconclusiones, y a los que se unen una bibliografía final y un buen número de imágenes.

Para bien o para mal, Cuerpos es lo que es. Hoy lo habría hecho de otra manera, pero entonces no habría sido ESTO.

Dónde encontrar pistas sobre Cuerpos

Ficha del libro en la editorial GasMask.

Video de la presentación de Cuerpos. Las otras vidas del cadáver en la Librería Chronos de Barcelona (04/03/2017), junto al editor Miguel Ángel Villalobos.

Cuerpos en inmejorable compañía, con Miguel Ángel Villalobos, Francisco Jota-Pérez y Hugo Camacho Cabeza en la Librería Gigamesh  de Barcelona(04/03/2017).

Presentación de la editorial GasMask.

Mesa redonda I.

Mesa redonda II.

Presentación y comentario disectivo de Cuerpos en la Librería Molar de Madrid (31/03/2017), con Servando Rocha, Carlos Arévalo Escarpa y Miguel Ángel Villalobos.

Cuerpos (I) en el programa de radio A este lado de la tumba (06/03/2017).

Cuerpos (II) en el programa de radio A este lado de la tumba (13/03/2017).

Cuerpos (III) en el programa de radio A este lado de la tumba (27/03/2017).

Proyecto Terror, programa 527 (13/03/2017).

Reseña en el blog La casa deshabitada de Alejandro Castroguer.

Reseña en el blog del Dr. Motosierra.

De París a Barcelona: cadàvers, memòria, veneració i espectacle, por Enric H. March. Bereshit. La reconstrucció de Barcelona i altres mons, 04/03/2017.

La reina gallega que reinó después de muerta y otros cadáveres con mucha vida social, por Miguel Ángel Villalobos. Strambotic, 29/03/2017.

Sobre el acto de escribir, por Víctor Gomollón. PenúltiMa, 21/04/2017.

 

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

Mircea Eliade, Señorita Cristina

‘Todo lo que se refiere a la señorita Christina es, para ellas, verdaderamente sagrado’ dijo Egor para sí. ‘En el fondo no es un sentimiento mediocre. Amar y honorar una muerta, incluso en sus imágenes más vulgares. (Señorita Cristina, p. 35; traducción del italiano por Couto).

mircea_eliadeDomnişoara Christina es la novela vampírica y sobrenatural que Mircea Eliade (1907-1986) escribiese en 1936. Traducida al español hace dos décadas por la editorial Lumen, y hoy debidamente descatalogada, dormita sin mayor pena ni gloria en el purgatorio de los libros raros de género fantástico. Resulta curioso, pues, que a pesar de este olvido forzado, Señorita Christina haya inspirado la creación de una ópera (“Miss Christina”, 1981, de Şerban Nichifor), así como la realización de al menos dos películas (“Domnişoara Christina”, 1992, de Viorel Sergovici, y la homónima producción “Domnişoara Christina”, 2013, de Alexandru Maftei). Incluso Santiago Caruso aceptó el encargo de ilustrar la versión en portugués del libro en 2011 para la editorial brasileña Tordesilhas Livros.

La novela transcurre en la mansión de una antigua familia de terratenientes en el norte de Giurgiu, Rumanía. La estirpe sobrevive a través de tres mujeres: la señora Moscu y sus dos hijas, la una, Sanda, en edad casadera; la otra, Simina, una niña perversa. Los huéspedes, por el contrario, pertenecen invariablemente al sexo masculino (el pintor Egor, el profesor Nazarie). Ellos irrumpen, ellas disponen, pero todos sucumben a la fascinación maléfica de la señorita Christina, la familiar muerta 30 años atrás, cuyo cuerpo jamás fue encontrado. Aun así (o precisamente por ello), sobrevive y se aparece, se presiente y se manifiesta, penetra a placer en los sueños de los protagonistas, y a menudo incluso posee sus voluntades. Los destinos y vicisitudes de los personajes se encuentran y colisionan en un ambiente enrarecido, malsano, caldo de cultivo para la malaria, con su mobiliario decrépito y sus ágapes nauseabundos y sus atmósferas que emanan olor a enfermedad, sangre y violetas. El sueño irrumpe constantemente en los estrechos espacios por los que transitan los personajes (habitaciones, comedores, pasillos, bodegas, jardines, cobertizos), puesto que es en el sueño y a través del sueño, en ese permanente estado de irrealidad y sopor de duermevela, que Christina se manifiesta.

Caruso_Domni_ChristinaIlustración perteneciente a Senhorita Christina, Tordesilhas Books, 2011 © Santiago Caruso.

Se hizo el silencio. Un silencio innatural, una incipiente pérdida de los sentidos. En la habitación se respiraba un olor extraño; no a muerte, y tampoco a flores fúnebres, sino un olor de juventud truncada de improviso y conservada allí, entre las cuatro paredes.

Una juventud de mucho tiempo atrás. Como si el sol nunca hubiese penetrado en aquella habitación y el tiempo no hubiese consumido nada. Nada parecía renovado ni cambiado desde que la señorita Cristina había muerto. Aquel olor era el perfume de su juventud, los restos milagrosamente conservados de su agua de colonia, de los humores exhalados por su cuerpo” (Señorita Cristina, pp. 37-38; traducción del italiano por Couto).

El vampirismo físico, hemático, sólo se sugiere a través del zumbido de los mosquitos que entran a través de la ventana y en el olor a sangre que se percibe en la habitación de Sanda, postrada y enferma. Por el contrario, domina la historia un parasitismo distinto, el vampirismo de la materia sutil y del espíritu. Quizás sea este, la narración de la progresiva insalubridad que infecta la historia, el mayor mérito de la novela. Ténganlo en cuenta la próxima vez que se pasen por una librería de viejo.

Domnişoara Christina, otro libro de EnLaListaNegra que muerde, pica y enferma.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.*

Eliade, M. La señorita Cristina. Traducción de Joaquín Garrigós. Barcelona: Lumen; 1994.

*Edición usada por EnLaListaNegra.

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El nuevo gótico popular, o cómo teorizar sobre la cultura del terror

Dexter, Twilight, Buffy the Vampire Slayer, Lady Gaga, Batman, el burlesque, los espectáculos de feria, o las novelas de Stephen King constituyen para el público agentes de diversión, de ocio mundano, o de insoportable ñoñería. Conocidos y reconocibles por tod@s, son bienes de consumo prescindibles, indispensables, o útiles para llenar los tiempos muertos con seres sobrenaturales y escalofríos, tramas sangrientas y romance adolescente, comedia bizarra y helada sorpresa; bienes, como decíamos, que se consumen o se critican en función de los gustos personales, las necesidades, los intereses, o el nivel de influenciabilidad. Pero, además de ser productos de la industria cultural, también se han convertido en el objeto de estudio de una fertilísima corriente académica de estudios literarios y sociológicos de corte eminentemente anglosajona que explora “lo gótico” en todas sus manifestaciones.

Los 11 capítulos que conforman el volumen que comentamos esta semana da buena cuenta de ello. “Lo gótico en la literatura contemporánea y en la cultura popular. Gótico pop” (The Gothic in Contemporary Literature and Popular Culture. Pop Goth) recoge en sus apenas 200 páginas algunas de las ponencias que se presentaron en el congreso organizado  por la International Gothic Association (IGA), celebrado en Heidelberg en 2011. Supone, por tanto, un recientísimo ejemplo de los caminos que ha tomado la investigación humanística de la última década: cómics, vídeos, cine “mainstream” y páginas web se citan ahora como fuentes indispensables del discurso académico.

¿Qué tiene de diferente el gótico pop (“pop goth”) respecto al gótico a secas? En la introducción, los editores lo dejan claro: el término alude a la popularización y normalización que lo gótico ha experimentado en la sociedad de consumo contemporánea. La proliferación de productos culturales, ropa, complementos,  gadgets, opciones de ocio y diversión publicitados bajo la etiqueta “gótico” ha dado pie a la emergencia de “falsos góticos” quienes, a diferencia de los “góticos reales” que han hecho de ello su filosofía de vida, acabarán por abandonar, cual moda pasajera de spandex y tobilleras, el negro, las puntillas y las calaveras.

¿Pero, específicamente, qué temáticas se abordan en este volumen? Parte de los artículos se centran en las estrategias de comercialización de productos calificados como góticos. McEvoy, por ejemplo, trata la promoción e inclusión de espectáculos y visitas culturales de sabor gótico, bien para toda la familia, bien para el público en general, en distintos festivales británicos (Norfolk y Norwich, Blackpool, Glastonbury). Spooner, por su parte, describe la comercialización de líneas de ropa “gótica” o “goticizada”(y como tal promocionadas) en ciertas archiconocidas cadenas de tiendas de ropa. Ya en el campo concreto de la literatura, Byron revela los mecanismos por los que el bestseller La sombra del viento de Carlos Ruiz Zafón pasó de ser un thriller literario a transformarse en una novela gótica a través de estrategias de marketing. No deja de sorprender que este proceso haya afectado incluso a los grandes clásicos: “Cumbres borrascosas” se publicitó como “la novela favorita de Bella y Edward” (sí, los protagonistas de Twilight). Huelga decir que esto contribuyó a cuadruplicar las ventas de la novela de Emily Brönte en el Reino Unido.

El consumo y la masificación, por tanto, ocupan un lugar preeminente en la articulación del volumen. Botting analiza la invasión zombie que prolifera en las pantallas y en la página impresa como una reflexión sobre el consumismo y el exceso (exceso de deseo, de acumulación, de desecho, etc) que justifica el refuerzo de la violencia.

Van Elferen, por otro lado, interpreta las salidas de góticos en clubs noctunos en clave ritual, con la música y el baile al centro de esa “nueva religiosidad” en la que, según su hipótesis, los fieles-siniestros asumirían un rol liminal, uniendo pasado y futuro en sus ropajes, su consumo de absenta, y sus movimientos etéreos de fantasma en la pista de baile. Se encuadra en esos discursos postmodernos en los que cualquier comportamiento humano puede ser interpretado en clave ritual, desde lavarse los dientes a asistir a una función teatral, y que, además de presentar problemas de método, despierta cierta urticaria si uno se ha criado en el campo de la historia antigua. La autora homogeneiza los comportamientos individuales y generaliza sobre ellos, no tiene en cuenta elementos como la socialización, la identificación, la etiqueta (es decir, ciertas normas y principios de comportamiento que se esperan de cualquier persona que se autoidentifique con el colectivo gótico), la construcción de la identidad individual a través del colectivo, la inserción en un grupo determinado, etc como elementos relevantes en la construcción de las dinámicas sociales. El suyo es, en definitiva, un discurso que suena a mistificación.

Y de la mistificación pasamos a la monstruosidad. Germanà proporciona una definición del monstruo (y, por extensión, del ser humano) en el siglo XXI a través de la serie Being human, revelando que este nuestro siglo viene determinado por la deshumanización, la alienación, y la ruptura de los lazos personales.

Tampoco la popular Lady Gaga se libra de ser tema de estudio. MacFarlane analiza la particular construcción de lo monstruoso que  la artista propone en sus espectáculos y productos audivisuales a través de la mezcla de los más variopintos elementos: de la cultura manifiestamente pop, centrada en el uso y manipulación de referencias icónicas del mundo occidental de la segunda mitad del siglo XX (de Madonna  a “El monstruo de la laguna negra”), al mundo de la moda, del famoseo, y  de la estética drag; de la ambigüedad sexual y la homosexualidad (la autora del artículo dedica, de hecho, varias páginas al análisis de la supuesta androginia sexual de la cantante), a la modificación,  distorsión y transformación del cuerpo (por ejemplo, a través del uso de vendajes o prótesis médicas) y la hibridación. La mezcla, la fusión y la caótica amalgama de elementos dispares tomados de aquí y de allá caracteriza por tanto la originalidad bastarda de la artista, cuyo nombre, por cierto, ya lo deja bien claro (gaga = loco, completamente absorto, excitado, fatuo, enajenado).

Y todavía hay más. Soltysik Monet se ocupa del Batman de Nolan, visto como la recuperación de la figura sombría del caballero oscuro propuesta en los cómics de O’Neil. Ashurst y Powell analizan el Steampunk desde la perspectiva de sus seguidores, presentádolo como la fusión entre la ciencia y la magia. A través de su producción individualizada, y del uso de materiales reciclados, sustancias orgánicas como la madera, o elementos evocadores del pasado, como el latón, las máquinas se dotan de alma. Al contrario que la producción en serie, en el Steampunk cada pieza es creada en una relación comparable al del doctor Frankenstein con su criatura.

El gótico contemporáneo permite, además, reflexionar sobre el oscuro presente. Blake toma el gótico popular como un género que codifica las tensiones sociopolíticas estadounidenses. Tras los ataques del 11-S, y con las continuas amanazas que encarnan el terrorismo, la guerra biológica y el nuclear, lo gótico (a través de series como True Blood, Dexter, Fringe, o Supernatural), se tranforma en un medio efectivo a través del que apelar y representar el “Zeitgeist” nacional de los Estados Unidos, cuyo sentido y razón de ser se basa en la existencia de un enemigo al que combatir. Lo gótico, por tanto, permitiría leer entre líneas, discutir y enfrentarse al sistema, poniendo de relevancia sus inconsistencias, sus errores, sus  grietas.

Valores sociales y mainstream gótico son también el objeto de estudio de McLennan. La hiperpublicitada saga Twilight revela el fortísimo componente ideológico que la permea en lo referente a la reproducción social. Tanto las novelas y como las películas priman los valores “blancos occidentales”, a través de la protagonista femenina que se acoge al níveo y controlado paternalismo del vampiro (europeísmo) frente a la feroz humanidad salvaje del hombre lobo (esfera del nativo americano).

Etiquetar, consumir, cosificar: esta es la esencia del gótico popular contemporáneo, del mundo occidental, del capitalismo. Será difícil volver a disfrutar de una (otra) serie americana sin preguntarse sobre los valores y el mensaje que transmite.

Índice del volumen

Introduction: Pop Goth Now, Justin D Edwards and Agnieszka Soltysik Monnet

1. Love Your Zombie: Horror, Ethics, Excess, Fred Botting

2. Vampires, Mad Scientists, and the Unquiet Dead: Gothic Ubiquity in Post-9/11 US Television, Linnie Blake

3. Being Human?: Twenty-First Century Monsters, Monica Germanà

4. Gothic, Grabbit and Run: Carlos Ruiz Zafón and the Gothic Marketplace, Glennis Byron

5. Bella’s Promises: Adolescence and (Re)capitulation in Stephenie Meyer’s Twilight Series, Rachael McLennan

6. “I’ll Be Wathever Gotham Needs Me to Be”: Batman, the Gothic and Popular Culture, Agnieszka Soltysik Monnet

7. The Monstrous House of Gaga, Karen Macfarlane

8. Spectral Liturgy: Transgression, Ritual and Music in Gothic, Isabella van Elferen

9. Under Their Own Steam: Magic, Science and Steampunk, Gail Ashurst and Anna Powell

10. “‘Boo!’ to Taboo”: Gothic Performance at British Festivals, Emma McEnvoy

11. ‘Forget Nu Rave, We’re Into Nu Grave!’: Styling Gothic in the Twenty-First Century, Catherine Spooner

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Edwards, J. y A. Soltysik Monnet (eds).The Gothic in Contemporary Literature and Popular Culture. Pop Goth. New York: Routledge, 2012.*

IGA

IGA conference 2011

The Gothic Imagination (University of Stirling)

*Edición usada en la preparación de esta entrada.