Mircea Eliade, Señorita Cristina

‘Todo lo que se refiere a la señorita Christina es, para ellas, verdaderamente sagrado’ dijo Egor para sí. ‘En el fondo no es un sentimiento mediocre. Amar y honorar una muerta, incluso en sus imágenes más vulgares. (Señorita Cristina, p. 35; traducción del italiano por Couto).

mircea_eliadeDomnişoara Christina es la novela vampírica y sobrenatural que Mircea Eliade (1907-1986) escribiese en 1936. Traducida al español hace dos décadas por la editorial Lumen, y hoy debidamente descatalogada, dormita sin mayor pena ni gloria en el purgatorio de los libros raros de género fantástico. Resulta curioso, pues, que a pesar de este olvido forzado, Señorita Christina haya inspirado la creación de una ópera (“Miss Christina”, 1981, de Şerban Nichifor), así como la realización de al menos dos películas (“Domnişoara Christina”, 1992, de Viorel Sergovici, y la homónima producción “Domnişoara Christina”, 2013, de Alexandru Maftei). Incluso Santiago Caruso aceptó el encargo de ilustrar la versión en portugués del libro en 2011 para la editorial brasileña Tordesilhas Livros.

La novela transcurre en la mansión de una antigua familia de terratenientes en el norte de Giurgiu, Rumanía. La estirpe sobrevive a través de tres mujeres: la señora Moscu y sus dos hijas, la una, Sanda, en edad casadera; la otra, Simina, una niña perversa. Los huéspedes, por el contrario, pertenecen invariablemente al sexo masculino (el pintor Egor, el profesor Nazarie). Ellos irrumpen, ellas disponen, pero todos sucumben a la fascinación maléfica de la señorita Christina, la familiar muerta 30 años atrás, cuyo cuerpo jamás fue encontrado. Aun así (o precisamente por ello), sobrevive y se aparece, se presiente y se manifiesta, penetra a placer en los sueños de los protagonistas, y a menudo incluso posee sus voluntades. Los destinos y vicisitudes de los personajes se encuentran y colisionan en un ambiente enrarecido, malsano, caldo de cultivo para la malaria, con su mobiliario decrépito y sus ágapes nauseabundos y sus atmósferas que emanan olor a enfermedad, sangre y violetas. El sueño irrumpe constantemente en los estrechos espacios por los que transitan los personajes (habitaciones, comedores, pasillos, bodegas, jardines, cobertizos), puesto que es en el sueño y a través del sueño, en ese permanente estado de irrealidad y sopor de duermevela, que Christina se manifiesta.

Caruso_Domni_ChristinaIlustración perteneciente a Senhorita Christina, Tordesilhas Books, 2011 © Santiago Caruso.

Se hizo el silencio. Un silencio innatural, una incipiente pérdida de los sentidos. En la habitación se respiraba un olor extraño; no a muerte, y tampoco a flores fúnebres, sino un olor de juventud truncada de improviso y conservada allí, entre las cuatro paredes.

Una juventud de mucho tiempo atrás. Como si el sol nunca hubiese penetrado en aquella habitación y el tiempo no hubiese consumido nada. Nada parecía renovado ni cambiado desde que la señorita Cristina había muerto. Aquel olor era el perfume de su juventud, los restos milagrosamente conservados de su agua de colonia, de los humores exhalados por su cuerpo” (Señorita Cristina, pp. 37-38; traducción del italiano por Couto).

El vampirismo físico, hemático, sólo se sugiere a través del zumbido de los mosquitos que entran a través de la ventana y en el olor a sangre que se percibe en la habitación de Sanda, postrada y enferma. Por el contrario, domina la historia un parasitismo distinto, el vampirismo de la materia sutil y del espíritu. Quizás sea este, la narración de la progresiva insalubridad que infecta la historia, el mayor mérito de la novela. Ténganlo en cuenta la próxima vez que se pasen por una librería de viejo.

Domnişoara Christina, otro libro de EnLaListaNegra que muerde, pica y enferma.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.*

Eliade, M. La señorita Cristina. Traducción de Joaquín Garrigós. Barcelona: Lumen; 1994.

*Edición usada por EnLaListaNegra.

Domnisoara_Christina_film

  1. Acabo de editar un post sobre la tuberculosis y ahora me encuentro con esta maravilla. No sabía que Mircea Eliade hubiera escrito “ficción”, pero después de leer tu sugerente apunte voy a estar atento a las librerías de viejo a ver si cazo este delicioso vampiro.

  2. Ficción escribió Eliade más que recomendable, como Medianoche en Serampor, editado por Anagrama hace años y mucho más que apetecible… La señorita Cristina es relato modélico en su género, difícil de encontrar hoy en día, mucho me temo…

  3. En efecto escribió ficción, y aparentemente muy del gusto de los directores de cine. Vean, si no, a ese Coppola adaptando Youth without youth (película que, por cierto, no he visto y a la que tampoco le tengo ganas).
    Fantástico el post sobre la tuberculosis, Enric, y fantástico ese apunte sobre el Congress for Curious People de Barcelona. Espero que el evento se repita en años venideros.

    • Pato
    • 1/03/14

    Caray… madre mía, este sí que me dan ganas de leerlo, pero ya…

    • Paréceme que está difícil mesmo atopar traduccións da novela en inglés ou francés… todo descatalogado! Hai unha versión en inglés para kindle, se alguén se quere consolar.

    • Paco
    • 2/03/14

    No lo conocía, apuntado y deseado. Por cierto, aprovechando que la tuberculosis pasa por Valladolid, en uno de los relatos de “El burdel de las gitanas”, al hilo de una historia que no recuerdo bien, aparecía toda una variación esotérica, o así, sobre el cáncer como desbordamiento de vida…

    • Gracias por la sugerencia, Paco. Siento curiosidad por saber cómo se maneja Eliade en las distancias cortas del relato.

    • Paco
    • 5/03/14

    Bueno, en realidad no son exactamente “distancias cortas”, incluía tres relatos largos (no sé si calificables de “novellas”). Me dejó el libro una amiga de filología para que le ayudara a hacer un trabajo, y recuerdo que desprendían cierto poso esotérico; pero dado que los evoco más bien con melancolía, y mi ejemplar ha desaparecido (cual tantos otros), no me atrevería a decir mucho más… Eso sí, hay muchos ejemplares en Iberlibro.

    • Paco
    • 5/03/14

    P.D. Ya puestos, he buscado a la señorita Cristina en Iberlibro y no aparece. Sin embargo, introduciendo como palabras clave Eliade Cristina, surge de la nada el libreto de una ópera de Luis de Pablo que se estreno en 2001. Así que ya van dos óperas sobre la insalubre Cristina…

    Copio:
    Encuadernación de tapa blanda. Estado de conservación: Bien. 59551 Teatro Real, 2000. 145 pp. “Libreto y música de Luis de Pablo. Libreto basado en la novela homónima de Mircea Eliade. Nueva producción del Teatro Real. Estreno en el Teatro Real el 10 de febrero de 2001.”

    • Giorgio Aurispa
    • 11/04/14

    Domnisoara Christina es una obra maestra del género fantástico, sutil y endemoniadamente perversa. Lo mejor de Eliade a mi modo de ver. Qué orgulloso estoy de que en mi biblioteca luzca uno de los primeros 26 ejemplares en papel especial, además con dedicatoria de Eliade a un célebre político rumano (perdóneseme esta pequeña inmodestia…).

    • Es una inmodestia digna de ser contada, Giorgio. Gracias por compartirla.

    • Giorgio Aurispa
    • 12/04/14

    Gracias a ti por este estupendo blog sobre libros difíciles o imposibles. Mi pasión es la literatura rumana, y de ella podría darte algunos nombres de escritores malditos, aunque mucho menos conocidos que Eliade. Quizás el más raro y extravagante de todos sea el vanguardista sin escuela Victor Valeriu Martinescu, cuya obra jamás ha sido reeditada ni en su propio país. Sus primeras -y únicas- ediciones fueron de 25 o como mucho 100 ejemplares, la mayor parte secuestrados o destruidos. Son obras entre el surrealismo más radical y la pornografía, que insultan directamente al lector provocándole un auténtico shock cerebral. Yo tengo su metanovela “Cocktail”, toda una joya digna de figurar en tu estupendo blog. Saludos.

    • Gracias por esta recomendación tan apetecible, desconocía a Martinescu (era de esperar). No tengo conocimientos de rumano y mucho me temo que, en este caso, tendré que probar de mi propia medicina y resignarme a no poder leerlo…
      Si tienes otras recomendaciones literarias, no dudes en hacérnoslas llegar.

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