Thole y Zanotto, Las primaveras del monstruo

 

Thole - Bella e bestia

Karel Thole, La bella e la bestia

El ser humano siempre busca la crueldad y, bajo las más diversas formas, la usa y consume en abundancia. Estos dibujos de Karel Thole no deberían escandalizar (aunque me temo que lo harán), sino que deberían satisfacer el ángulo recóndito del divino marqués que todos (bien escondido, se entiende) tenemos en nosotros (Ernest Thole, prefacio a Le primavera del mostro).

En En la lista negra sentimos predilección por una sección muy concreta de las librerías de viejo. Es ese espacio (ya sea este estantería, caja de madera reciclada, montaña renqueante, o tenderete improvisado)  reservado a los saldos. Ese “todo a 1 euro, 2 euros, 3 euros” que acomuna lo ruin con lo sublime nos vence siempre. En general, el criterio de selección no obedece a temática, colección, lengua ni editorial alguna, sino que se guía por el personal parecer del librero/a y sus circunstancias. Se apilan ahí los libros que no encajan en ninguna otra sección de la librería; los volúmenes baratos, desportillados, o de común circulación; o aquellos que llevan meses dando tumbos sin comprador que se decida a rescatarlos de esa vida vagabunda. También aquellos otros que ocupan un espacio precioso, necesario para obras de mayor valor económico o mejor presencia. Son esos monstruos, outsiders y desheredados del mundo impreso, esas presencias incómodas, las que siempre acaban entre nuestros amorosos brazos.

Thole - PrimavereHablando, pues, de monstruos y libros a cuatro perras, hoy les presento Le primavere del mostro, volumen de gran formato que rescaté hace unos días de una pila de derelictos, y del que, por pura casualidad, en este 2016 se cumplen 40 años de
publicación. Le primavere recoge textos breves escritos por Piero Zanotto acerca de las valencias culturales del monstruo cinematográfico, que se complementan con la correspondiente lista de películas. El punto central, sin embargo, lo ocupan las 11 ilustraciones (12, si se cuenta la que figura en la portada) de Karel Thole: un anciano y un niño que caminan hacia una guillotina; un suculento plato de ojos y dedos amputados; una cabeza empalada; una mujer poseída por un lujurioso reptil; un gigante que atraviesa las aguas de un pantano con las ruinas de un castillo al fondo.

Thole - Perchè

Karel Thole, Perchè?

Quizás no lo sepan (no tienen por qué, la verdad sea dicha), pero este holandés es el culpable de haber dado a la celebérrima y amadísima colección Urania de la editorial Mondadori (responsable de haber popularizado, a partir de los años 50, la literatura de ciencia ficción en Italia) su rostro característico. Urania tiene mucho que agradecer a Thole: sus portadas inundaron de sueños y (mayormente) pesadillas a generaciones enteras de escolares que, atraídos por el miedo que les producían los monstruos, las criaturas alienígenas, y los mundos imposibles recreados en ellas, se iniciaron en los misterios de la literatura fantacientífica. Tiempos en los que los grandes del género se vendían a precios populares en los quioscos de barrio, y en los que niños y adultos compartían el secreto placer del escalofrío y del asombro. Los tiempos del reinado de Thole. La era en la que florecieron los monstruos.

Thole dibuja cosas muy simples, pero es nuestra fantasía la que las deforma, transformándolas en algo horrible (Ernest Thole, prefacio a Le primavere del mostro).

Thole - Extra

En el interior de mi copia del libro, alguien había guardado un jugoso artículo sobre el cine de terror. Aquí, la prueba.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Thole, K.; Zanotto, P. 1976. Le primavere del mostro. Conegliano: Quadragono Libri.

V.V.A.A. 2012. Karel Thole. Pittore di fantascienza. Senigallia: Fondazione Rossellini.

Mensajes desde la tumba

Llevamos un mes y ocho días del nuevo año, y este su nuestro blog está más parado que un muerto en su tumba. O quizás no. Quizás los muertos, en su silencio cavernoso, sigan disfrutando de existencias venturosas, y, por tanto, si hubiese que  llevar la analogía a sus últimas consecuencias, es probable que En la lista negra también hierva de actividad en lo profundo.

Blogs, muertos y tumbas: el símil no es casual. Algo estamos tramando. Durante años les hemos hablado de raros imprescindibles, libros oscuros, desconocidos o descatalogados que otros habían escrito. Quizás ahora sea el momento de dar el paso e intentar lo que esos otros han hecho con mayor o menor fortuna. Desenclavar ataúdes. Mirar dentro de sarcófagos. Desenrollar momias.

Aquí, la prueba: una muestra de los libros que hoy circulan por nuestro escritorio. Sígannos en Facebook para más pistas. Adivinarlo les será fácil: para ustedes no tenemos secretos.

8feb2016 libros

Roger Luckhurst, La maldición de la momia. La verdadera historia de una fantasía oscura

Mummy

Dr. Muller: Devuélvalo. Entiérrelo donde lo encontró. Usted ha leído la maldición. ¿Se atreve a desafiarla?

Joseph: En beneficio de la ciencia. Aun si creyese en la maldición, seguiría con mi labor para el museo. Regrese conmigo y juntos examinaremos este gran hallazgo.

Dr. Muller: No puedo sancionar este acto de sacrilegio con mi presencia.

(La momia, 1932).

Si hay algo que nuestro imaginario colectivo asocie estrecha e indisolublemente con el antiguo Egipto, más allá de momias, arqueólogos, y pirámides, eso es el concepto de maldición. Maldiciones que se remontan al alba de los tiempos, antiguas como el mundo, y que prometen azotar a saqueadores de tumbas y profanadores del sueño fúnebre con desgracias y muerte terrible. Y, sin embargo, la Historia se empeña en contarnos una historia bien distinta. En el colosal estudio The Mummy’s Curse. The True History of a Dark Fantasy (libro que recomendamos desde ya), el profesor de literatura Roger Luckhurst desmitifica el presunto origen ancestral de la idea de maldición post-mortem para desvelar sus orígenes victorianos. El resultado es un viaje fascinante, bello y aterrador que, partiendo del desierto del Valle de los Reyes, llega a los expositores del Museo Británico y al corazón mismo del Imperio. Reconstruye con paciencia artesana los procesos por los que un rumor (un rumor que, en el fondo, refleja un sentir profundo, un miedo inconsciente) consigue convertirse en realidad, modificando radicalmente la percepción del pasado.

Egyptian Hall

El tristemente desaparecido Egyptian Hall en Piccadilly, Londres.

Partiendo del descubrimiento y apertura de la tumba de[1] Tutankhamon en 1923, fuente de la maldición faraónica por antonomasia, Luckhurst retrocede en el tiempo e inicia su análisis con dos momias “victorianas” y sus respectivas maldiciones. Ahí tenemos, por un lado, al cuerpo embalsamado de la sacerdotisa de Amen-Ra, la “momia infausta” (The Unlucky Mummy), responsable no sólo de las calamidades padecidas por su propietario Sir Thomas Douglas Murray, sino de muchas otras adversidades (¡incluido el hundimiento del Titanic!); y, por otro, al sarcófago de Nesmin, que regaló al señor Walter Herbert Ingram otras tantas desventuras. Dos casos ejemplares que sirven a Luckhurst para desvelar ese extraño proceso que transformó el inicial interés popular y lúdico por las curiosidades orientalizantes y los ambientes egipcios en miedo creciente y perpetua sensación de amenaza. Un proceso que culminará, para fortuna de los amantes del terror, con la forja del concepto de la maldición egipcia. El cambio de tornas que experimenta el colonialismo británico hacia el final del siglo XIX, y en concreto  la mutación de las relaciones del Imperio Británico con Egipto (que, de combatir victoriosamente los ejércitos napoleónicos en tierras nilóticas, pasa a sufrir humillantes derrotas a manos de los nativos),  junto a una consciencia más o menos velada de los desmanes y transgresiones que el Imperio perpetraba en las colonias en general, y en Oriente en particular, crea un caldo de cultivo propicio al mito de la némesis y de la maldición.

 

Examination of a mummy

Socializando, o cómo no respetar ni a los muertos. “Examen d’une momie. Une prêtresse d’Ammon”, de Paul Philippoteaux (ca.1891)

A este caldo ya de por sí sustancioso se añaden otros suculentos ingredientes. El contexto industrial y capitalista fomentó el hambre por consumir y exhibir, lo que derivó en actividades de pillaje y saqueo constante: no era infrecuente que militares, diplomáticos y aventureros de todo tipo adquiriesen para su propio consumo o para la venta a terceros todo tipo de objetos, incluidos cadáveres momificados, enteros o troceados, que acabaron por engrosar las colecciones privadas de los súbditos del Imperio. Para sorpresa del lector, Luckhurst nos descubre que nuestra bien amada maldición faraónica no es sino la derivación colonial de la tradición de las maldiciones familiares transmitidas de generación en generación, tan queridas por los linajes británicos y cultivadas con esmero a lo largo y ancho de sus abigarrados árboles genealógicos.

Unlucky mummy

Preste atención a este sarcófago. Obsérvelo con detenimiento. ¿Le gusta? ¿Sí? Felicidades, ahora está usted maldito. EA 22542 o “The Unlucky Mummy”, British Museum (Londres).

En definitiva, La maldición de la momia es un excelente ejemplo de historiografía anglosajona, capaz de desplegar una profunda erudición sin aburrir ni abrumar. El estudio de Luckhurst cubre aspectos de historia política, militar y social, de ocio, ocultismo, consumismo, estética, arqueología, y literatura fantástica. Personajes del calibre de Rider Haggard, Blavatsky, Wallis Budge, Algernon Blackwood, Conan Doyle y Richard Marsh (entre muchos otros) protagonizan encuentros y desencuentros con antigüedades egipcias, malas vibraciones, y rumores maléficos. Puesto que a día de hoy resulta complicado hacerse con una momia maldita, este libro les ofrece una alternativa asequible.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Luckhurst, R. The Mummy’s Curse. The True History of a Dark Fantasy. Oxford: Oxford University Press; 2012.

[1] En realidad, se trata de una tapa de sarcófago y no de un cuerpo momificado propiamente dicho.

Desiderata: El maestro del sueño eterno, de Dario Piombino-Mascali

Sonno

En las catacumbas de los capuchinos, en Palermo, reposa un ataúd que cela, desde hace casi un siglo, el cuerpo de una niña. A través de la tapa de cristal su carita luce tranquila. La bella parece dormir, cansada tras el juego y la carrera.

La niña se llama Rosalia Lombardo, y el artífice de su embalsamamiento, Alfredo Salafia. Muerta a causa de una pulmonía, quiso su padre robarle el cuerpo a la tierra y hacerla dormir para siempre. Il maestro del sonno eterno, escrito por el antropólogo y especialista en la historia de la momificación Dario Piombino-Mascali, cuenta esta historia de luto y ciencia.

Un libro que desde ya incluimos en nuestra carta de deseos para estas Navidades.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Piombino-Mascali, D. Il maestro del sonno eterno. Palermo: La Zisa, 2009.

Vampiros, sexo y dybbuks: últimas novedades en ELLN

Que no cunda el pánico. Aunque pueda parecer lo contrario, no, no he quedado atrapada bajo una montaña de tomos enciclopédicos, ni me ha devorado la Bestia de Polvo y Pelusa (aunque más de una vez me haya mordido y arañado con espantosa violencia), y tampoco me he colado por un agujero de gusano. En La Lista Negra vive (“it’s alive!”), aunque sea en la sombra y el silencio, acumulando libros, y escribiendo, escribiendo, escribiendo.

“¿Que escribe? ¿Pero qué escribe?”

Ya saben, lo de siempre. Escribe/escribo/escribimos sobre los benditos muertos que le/me/nos dan de comer, sobre sus cuerpos monstruosos, sensuales, fecundos, enfermos. Algo más de 100 páginas, y más de cincuenta mil palabras, de artículos académicos en los últimos cuatro meses y medio. Artículos, les advierto, que, siendo optimistas, casi nadie leerá, pero que me han reportado en la mayoría de los casos horas y horas de pecaminoso disfrute (entiéndanme, el trabajo debería ser sufrimiento y no gozosa actividad), y otras tantas de quebraderos de cabeza.

Dicho lo dicho, les comunico que el ritmo de publicaciones en el blog seguirá siendo irregular y totalmente impredecible. Les informo, además, de que muy pronto tendré que empezar a buscar trabajo. Un trabajo serio, de persona adulta y responsable. Si tienen una propuesta laboral interesante para una parada con mucho amor por los libros, experiencia en el manejo de herramientas bibliográficas, cierto conocimiento de idiomas et cetera et cetera, no duden en ponerse en contacto conmigo.

Y ahora, al tema: un repaso visual a algunos de los libros que circulan o han circulado por nuestra biblioteca en estas últimas semanas.

Vamp1Primera sección: una de vampiros.

El libro Alla ricerca di Dracula (In Search of Dracula: The History of Dracula and Vampires, 1972) de Raymond T. McNarlly y Radu Florescu (caballero este último cuyo linaje, por cierto, se remonta a los tiempos en los que Vlad Tepes sembraba Rumanía de campos de estacas) es, en gran medida, responsable de haber puesto en el mapa histórico al Drácula literario. Entre libro de viajes, crónica histórica e informe detectivesco, repasa algunos aspectos de la biografía del Empalador a través de los lugares por los que transitó durante su mortal existencia. En la expedición rumana que McNally y Florescu llevaron a cabo a finales de la década de los 60 también figuraba originalmente Matei Cazacu, quien algunos años después cambiaría Bucarest por París. El propio Cazacu evoca el viaje en el prólogo de su libro Dracula, y recuerda, quién sabe si con cierto oculto resquemor, que algunas de las ideas vertidas en Alla ricerca eran tesis propias.

En cuanto a Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore (Dracula, 2004), es un estudio histórico de Tepes como hombre político que se centra en las campañas militares que protagonizó, y en el inestable juego de equilibrios entre los poderes dominantes de la Europa central y oriental, con Hungría a un lado y Turquía al otro. El estudio dedica siete de sus nueve capítulos a reconstruir el perfil biográfico de Vlad Tepes a partir de documentos originales. Los capítulos ocho y nueve, por el contrario, exploran, por un lado, las fuentes que pudieron inspirar a Bram Stoker en la creación del inmortal conde, y, por otro, la figura del vampiro como fenómeno cultural. Como dato más que curioso, les diré que Cazacu, basándose a su vez en el trabajo de Radu Florescu, sostiene que Stoker tomó para su Dracula elementos de la novela Le capitaine vampire (El capitán vampiro), publicada por la belga Marie Nizet en 1879.

Con Prima di Dracula. Archeologia del vampiro, el clasicista Tommaso Braccini explora el poco conocido universo de cadáveres, muertos redivivos y chupadores de sangre del mundo antiguo y medieval mediterráneo oriental, permitiéndose alguna que otra incursión en las fuentes modernas. Resulta de interés la combinación de fuentes teológicas y eclesiásticas con narraciones folclóricas y apuntes arqueológicos. Tanto ensayo sólo puede digerirse con una buena selección ladrillesca de relatos de vampiros, como el Storie di vampiri que cierra esta upírica minisección. Este tipo de antologías suele hacer uso de portadas horribles, así como juntar relatos de desigual calidad, pero precisamente por eso (entre otras cosas) resultan tan atractivas, entretenidas y útiles para edificar el espíritu. En sus mil páginas cabe casi todo, vijs, vurdalaks, horlas y carmillas, Stokers, Bensons, Quinns y Smiths, notas históricas y reflexiones literarias, y sobre todo y ante todo, terror y escalofrío, aventura y esperpento.

Estos cuatro libros, si se leen contemporáneamente, producen un extraño efecto. Las informaciones, reflexiones y apuntes de unos y otros se sobreponen, se cruzan, se funden y complementan, se ratifican y refuerzan entre sí, aportando veracidad a todas y cada una de las narraciones, ya sean estas históricas o literarias. Se crea una mitología viva en en la que el vampiro y sus múltiples manifestaciones existen todavía, una mitología que nos da la esperanza de que una segunda existencia, desde la sombra y la frialdad de la tumba, aún es posible.

Vamp2Segunda sección: cosas del amor, del sexo y de la procreación.

Esta selección procede directamente de uno de uno de esos artículos académicos que he mencionado al principio. El libro de Yitschak Sefati “Canciones de amor de la literatura sumeria” (Love Songs in Sumerian Literature) presenta la edición, traducción y comentario de las composiciones sumerias que narran los amores, encuentros sexuales, cortejos y esponsalicios varios entre la diosa Inanna y su novio de toda la vida Dumuzi. El diccionario de Boggione y Casalegno Dizionario del lessico erotico (libro iluminante y divertido como pocos), por su parte, ofrece un abecedario de la terminología sexual y de las cosas del fornicio empleada en la literatura italiana moderna y contemporánea, mientras el estudio de Adams sobre el vocabulario sexual latino Il vocabolario del sesso a Roma (The Latin Sexual Vocabulary, 1990) resulta más rígido y académico en su tratamiento del tema.

Vamp3Tercera sección: varia.

*Rapidito, que ya es viernes.*

Leer a Piero Camporesi es siempre una delicia, sus libros muestran un equilibrio envidiable entre dato histórico y estilo literario, y sería capaz de conseguir que le interesasen a usted las materias más abstrusas e incomprensibles. En este I balsami di Venere, Camporesi repasa las sustancias utilizadas principalmente en la Europa moderna de los siglos XVI y XVII para rejuvenecer, vivificar, y estimular los apetitos de la carne (cosas que a todos ustedes, como a mí, les interesan). Los otros dos libros que aparecen en la fotografía tocan esas viejas filias nuestras, la ilustración anatómica (Human Anatomy), por un lado, y las experiencias de poseídos y endemoniados (ojo, en este caso en el mundo hebreo de los siglos XVI y XVII), por otro.

Y ahora que ya han echado una ojeada a este pequeño universo nuestro contenido entre cuatro paredes y sepulto en el polvo, ya podrán dormir tranquilos. ¿O no?

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Adams, J. N. Il vocabolario del sesso a Roma. Traducción de Maria Laetitia Riccio Coletti y Enrico Riccio. Lecce: Argo; 1996 (1ª ed. 1990).

Boggione, V.; Casalegno. G. Dizionario del lessico erotico. Torino: UTET; 2004.

Braccini, T. Prima di Dracula. Archeologia del vampiro. Bologna: Il Mulino; 2011

Camporesi, P. I balsami di Venere. Milano: Garzanti; 1989.

Cazacu, M. Dracula. La vera storia di Vlad III l’Impalatore. Traducción de M. Basile. Milano: Mondadori; 2006 (1ª ed. 2004).

Chayes, J. H. Posseduti ed esorcisti nel mondo ebraico. Traducción de Laura Rescio. Torino: Bollati Boringhieri; 2010 (1ª ed. 2003)

McNarlly, R. T.; Florescu, R. Alla ricerca di Dracula. Milano: Sugar; 1973 (1ª ed. 1972)

Pueden ojear la versión inglesa revisada de 1994, con portada de Edward Gorey, aquí.

Pilo, G.; Fusco, S. (eds) Storie di vampiri. Roma: Newton Compton; 1994.

Sefati, Y. Love Songs in Sumerian Literature. Rāmat-Gan: Bar-Ilan University Press; 1998.

Dario Argento, Miedo

argento_pauraQuería hacer una película donde todo fuese un sueño, en la que una chica, perseguida por el asesino, se escapase por las escaleras de su edificio y, por culpa de un interruptor temporizador, fuese tragada por la oscuridad. Ella grita pero (como en las pesadillas y los miedos infantiles) nadie la oye. Quería esto. Quería una película que nadie hubiese hecho antes (Paura, p. 97; sobre L’uccello dalle piume di cristallo; traducción por Couto).

El buen giallo no exige perfección, repudia el academicismo, aborrece la linealidad. Oh, sí, no es infrecuente descubrir un monigote inerte cayendo de un décimo piso en lugar de la desafortunada víctima humana, como tampoco lo es reírse con la sangre rojo charol que mana espesa azulejo abajo. Pensar que las limitaciones técnicas del giallo de los 70 puedan invalidar su capacidad de aterrorizar, sin embargo, es incurrir en un error. Un error muy grave. Piensen en Profondo rosso, en cómo muestra la perspectiva del asesino, en el modo en el que sus ojos se convierten en nuestros ojos, en cómo nosotros, meros espectadores, nos transmutamos en carniceros. Cuarenta años después del estreno de este gran clásico del género, dedicamos esta entrada a Dario Argento y a su reciente autobiografía para la editorial Einaudi titulada “Miedo” (Paura).

Vaya por delante una confesión: esta autobiografía me ha parecido algo tibia, incluso desapasionada, en algunos momentos. Si es cierto que “el demonio está en los detalles”, entonces le falta presencia demoníaca. Quién sabe, quizás se deba a mi obsesión personal por Suspiria por lo que esperaba encontrar más: más reflexiones sobre el cine, sobre el miedo, sobre las obsesiones personales. Y sí, lo reconozco: también más detalles escabrosos y oscuros. Cabe pensar si esta biografía no esté diseñada para llegar a un público amplio, más allá de los viciosos del género. Si bien es cierto que los seguidores acérrimos del director romano probablemente no encuentren en este libro revelaciones que Argento no haya hecho ya en entrevistas previas, no deja de ser una buena guía para moverse entre su producción cinematográfica. Eso sí, recomendamos encarecidamente que visionen las películas primero, y lean la autobiografía después para evitar que les estropeen algunas deliciosas (y macabras) sorpresas.

set_suspiriaCómo hacer un nudo corredizo bien

Tras una introducción que nos sitúa en la época en la que las brujerías de Suspiria se estaban cocinando, Argento recurre a una narración linear para contar su vida. Desde sus primeros contactos con las grandes estrellas del cine en los estudios fotográficos Luxardo, propiedad de la familia materna, el “secco” Argento recuerda sus inicios como redactor, su trabajo como guionista (recordemos que es él el responsable, junto a Bertolucci, de Hasta que llegó su hora de Leone), y su exordio como director, casi casual, con L’uccello delle piume di cristallo (guión, por cierto, que nace del matrimonio entre la novela de Fredric Brown The Screaming Mimi,[1] y una indigestión de cuscús). Tampoco se guarda de reconocer la ayuda que su padre, Salvatore Argento, le prestó en materia de financiación (no en vano era productor cinematográfico). A partir de este punto, el libro gana interés, se desgranan detalles de cada una de sus películas, desde la génesis del argumento a las dificultades técnicas impuestas por las exigencias del director.

Alquilamos una enorme nave climatizada en los estudios De Paolis, y lo sellamos completamente para que ningún ejemplar, una vez crecido, pudiese escaparse. En poco tiempo, las larvas comenzaron a medrar cada vez más, y cuando la nave empezó a poblarse de enjambres y enjambres de moscas, fue Garrone quien se tomó la molestia de llevar grandes trozos de carne en putrefacción para que los insectos pudiese depositar sus huevos sin contratiempos. A pesar del olor nauseabundo, era emocionante tener acceso a aquella nave: me cubría de la cabeza a los pies con un traje de buzo y visitaba a mis moscas, minúsculas actrices impacientes por entrar en acción (Paura, p. 247; sobre Phenomena; traducción por Couto).

También yo, me temo, soy de esas personas que adoran al “primer Argento” de los 70 y 80 (incluyendo alguna que otra película de los 90), pero se niegan a ver los últimos resultados de su filmografía. Mi experiencia con alguna de sus últimas obras ha sido, muy a mi pesar, nefasta. Por ello agradezco que cintas como Il cartaio, Giallo, o La terza madre aparezcan sumariamente representadas en el libro.

Paura

Si su retoño dibuja esto, sospeche

Paura no es una mala lectura para el apasionado, puesto que invita a visionar (de nuevo o por primera vez) clásicos y no tan clásicos del género. Porque el giallo es una gran escuela. El giallo, como el terror, nos enseña que la vida humana no vale nada. Que absolutamente todos nosotros tenemos miedos y, por ello, somos fatalmente vulnerables. Que la violencia puede ser hermosa si se filtra a través de la ficción.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Argento, D. Paura. Torino: Einaudi; 2014.

[1] Publicada como “La caza del asesino” en España.

J. S. Le Fanu, Sueños de sombra y humo; Reminiscencias de un soltero

Siempre que mi mente se acerca a la contemplación del Creador, la horrible e inefable idea de la eternidad y de la infinitud me oprime y me enloquece; me echo atrás, asustado, confundido, aterrorizado. Se lo digo a usted, Doctor —, si quieren salvarme tendrán que hacerlo con otros medios. La idea del Creador me resulta intolerable, mi mente no puede soportarlo. (El vigilante; traducción de Couto)

dreamsshadowandsmoke1En 2014 se cumplían dos siglos del nacimiento de Sheridan Le Fanu, autor sin cuya escritura no se entendería buena parte de la producción literaria en torno a lo fantasmal, lo extraño y lo terrorífico. La editorial dublinesa The Swan River Press, fiel a sus filias, le rindió homenaje como mejor sabe hacerlo: con la cuidadosa edición de dos libros (Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor), y la publicación de diversos artículos sobre su obra en los números 3 y 4 de la revista de literatura fantástica The Green Book.

“Sueños de sombra y humo. Historias para J. S. Le Fanu” (Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu) reúne una decena de relatos en los que varios autores se dejan poseer por las creaciones literarias del dublinés (algunos de estos autores, por cierto, como Mark Valentine y Brian J. Showers, ya han sido objeto de discusión en este blog). “Té verde”, “La profecía de Cloostedd”, “El niño que se fue con las hadas”, “Historias de fantasmas de Chapelizod”, “Relato de ciertos sucesos extraños en la calle Aungier” o “El espectro de Madame Crawl” inspiran atmósferas vibrantes propensas a las influencias fantasmagóricas, espacios arquitectónicos poseídos, e imponentes presencias feéricas. El resultado ofrece tanto lecturas contemporáneas de los motivos lefanuianos (la culpa que persigue a un criminal pedófilo en “Ecos”), como desarrollos narrativos más clásicos (las leyendas ligadas al paisaje irlandés de “Tres cuentos de un townland[1]; el mundo expectante al otro lado del velo de “Deja que las palabras te lleven” o “Princesa en la autopista”). Como admiten los editores Jim Rockhill y Brian J. Showers, “Sueños de sombra y humo” es un verdadero ejercicio de afecto y admiración, manifiesto incluso en la fecha de publicación del volumen, que vio la luz el 28 de agosto de 2014, en exacta coincidencia con el bicentenario de Le Fanu. Desde la sobrecubierta, la máscara mortuoria del autor parece agradecer el gesto mientras sus contornos blanquecinos se disuelven en los sueños soñados por sus descendientes literarios.

reminiscencesbachelor“Reminiscencias de un soltero” (Reminiscences of a Bachelor), por su parte, recoge dos relatos de Le Fanu: la primera versión de “El vigilante” (The Watcher, 1847, posteriormente publicado en las antologías Ghost Stories and Tales of Mystery, y, bajo el título The Familiar, en In A Glass Darkly); y el ovidado “La novia fatal” (The Fatal Bride. 1848), ambos editados originalmente en la Dublin University Magazine. Si bien “El vigilante” explora una temática sobrenatural, frente a “La novia fatal”, que se alimenta del honor mancillado y de los amores fatídicos, ambas historias son acomunadas del personaje del soltero, un septuagenario que rescata desde el fondo de su memoria estas dos historias de la sociedad dublinesa de las que fue testigo directo. En dos artículos que sirven de epílogo al libro, Rockhill y Showers, además de trazar las biografías de estos dos relatos, resaltan la capacidad de Le Fanu para adaptar “El vigilante” al perfil del narrador (el soltero en este Reminiscences; el Dr. Hesselius en In a Glass Darkly) y, con ello, enfatizar aspectos argumentales y narrativos distintos.

Dreams of Shadow and Smoke y Reminiscences of a Bachelor son regalos para cualquier amante de Sheridan Le Fanu, pretextos ideales para acercarse por primera vez a este autor, y oportunidad impagable de revivir oscuridades pretéritas.

Relatos contenidos en Dreams of Shadow and Smoke

Mark Valentine, “Té de algas” (Seaweed Tea)

Angela Slatter, “Deja que las palabras te lleven” (Let the Words Take You)

Brian J. Showers, “Algunas casas: una reflexión” (Some Houses — A Rumination)

Martin Hayes, “Ecos” (Echoes)

Sarah LeFanu, “La historia de Alicia Harker” (Alicia Harker’s Story)

Derek John, “Tres cuentos de un townland” (Three Tales from a Townland)

Lynda E. Rucker, “La parcela de la esquina” (The Corner Lot)

Gavin Selerie, “Rito de posesión” (Rite of Possession)

Emma Darwin, “Un frío vehículo para lo maravilloso” (A Cold Vehicle for the Marvellous)

Peter Bell, “Princesa en la autopista” (Princess on the Highway)

Relatos contenidos en Reminiscences of a Bachelor

Joseph Sheridan Le Fanu, The Watcher

Joseph Sheridan Le Fanu, The Fatal Bride

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Rockhill, J.; Showers, B. J. (eds), Dreams of Shadow and Smoke. Stories for J. S. Le Fanu. Dublin: The Swan River Press; 2014.

Le Fanu, J. S. Reminiscences of a Bachelor. Dublin: The Swan River Press; 2014.

[1] El término “townland” designa cada una de las pequeñas unidades geográficas en las que se divide el territorio irlandés.

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