En píldora: Mayte Alvarado, Miss Marjorie

Miss MarjorieCuando crecemos, en un momento que nadie acierta a recordar, dejan de contarnos cuentos. ¿O somos nosotrxs lxs que ya no prestamos atención? Se crece, y si los cuentos son para niños, habrá que enterrarlos bien profundos si queremos participar en los juegos que hacen de los adultos lo que son. Llega el tiempo de las convicciones, las consignas, las patrañas, autoengaños y altos objetivos, historias que nos contamos y que sustituyen eficazmente a esa verdad múltiple, a menudo dolorosa y plena, siempre cargada de maravilla y estupor, que todo cuento lleva aparejada.

Por eso cuando alguien escribe un cuento (un cuento trágico en cuatro actos, para más señas) de amor y muerte, y lo relata en un lenguaje sencillo y frío como el filo de una navaja, y además lo ilustra bellamente en silente blanco y negro, sucede que todas esas convicciones vanas, y las consignas y las patrañas se revientan contra el suelo. Mayte Alvarado es ese alguien que ha resucitado la verdad lacerante del cuento en “Miss Marjorie”, historia de amor desmembrado, crimen y pasión homicida. De suspiros y estertores. De belleza y rojo sangre.

EnLaListaNegra recomienda que regalen “Miss Marjorie” a alguien que amen o que quieran amar mucho y dolorosamente. Háganlo todo a lo grande.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

  1. La experiencia de literatura empieza cuando de pequeños el relato oral nos secuestra. Vivir es ir hilvanando relatos. En el cuento, toda experiencia se nos presenta en un contexto determinado, con un lenguaje concreto (realista, abstracta, onírico), tiene, incluso, sus códigos éticos, que no tienen por qué coincidir con los del entorno ni con los que aceptamos conscientemente. Asumir estos relatos nos acaba construyendo. Aceptar cada relato como una parte de un todo no vinculado a una trama predeterminada permite crecer en todas direcciones, liberados de la presentación, el nudo y el desenlace novelesco y determinista. Nos permite eludir el espíritu trágico de la vida, la suerte y la desgracia, la voluntad divina. Sólo hay que aceptar que, si bien todo nos afecta, el lobo cierra los ojos al final de cada cuento.

    ¡Bienvenido sea el cuento!

    • Pato
    • 31/01/14

    Te parecerá raro, pero yo no quiero que me cuentes ya más cuentos. Y no uso la palabra aquí como sinónimo de “mentiras”. Prefiero limitarme a ver las ilustraciones. Será que estoy cansada.

  2. Qué preciosidad de cuento. Gracias.

    • Gracias a usted y a Mayte Alvarado, que nos regala historias tan bonitas y tristes.

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