Allan Fea, Cámaras secretas y escondrijos. Historias y tradiciones históricas, románticas y legendarias sobre refugios, cámaras secretas, etc.

En la cámara secreta, sin embargo, tenemos algo tangible de lo que ocuparnos: un tema que no sólo es interesante desde una perspectiva anticuaria, sino que también merece la atención del lector no especializado, puesto que, al explorar los tétricos escondrijos, las dependencias, pasillos y escaleras ocultas de nuestras viejas salas y casas solariegas, penetramos, de hecho, en la mismísima antesala de lo novelesco (Secret chambers and hiding places; traducción de Couto)

Secret chambers - Compton Winyates Compton Wynyates, Warwickshire.

Secret chambers and hiding places. Historic, Romantic, & Legendary Stories & Traditions About Hiding-Holes, Secret Chambers, Etc. (1904) es un librito que, a pesar de su extensión modesta y de sus reducidas pretensiones, merece la pena desempolvar. Escrito por Allan Fea, empleado retirado del Banco de Inglaterra, este catálogo geográfico de curiosidades constructivas explora principalmente los llamados “priest-holes” o “agujeros sacerdotales”, cámaras (cuando no infames ratoneras) que, hábilmente ocultas en la arquitectura solariega, en iglesias, castillos y casas de campo, sirvieron para ocultar a curas y papistas ingleses durante las persecuciones anticatólicas instigadas por Elizabeth I (1533-1603). Su invención se atribuye al jesuita Nicholas Owen, luego mártir canonizado, de quien se dice que construyó un sinfín de estos dispositivos a lo largo y ancho del territorio de Albión.

HITACHI HDC-1061EPriest-hole, Boscobel.

Secret chambers and hiding places conforma un elenco singular de escondrijos bajo chimeneas, aleros, y tramos de escalera, de estrechos espacios entre dos paredes u ocultos tras paneles de madera, de claustrofóbicos ambientes sin ventilación cuyo ocupante a menudo no podía ni extenderse sobre el suelo para echar una cabezada, de cuadros que se convierten en puertas, y de trampillas, pasadizos y otros ingenios pensados para proteger, camuflar, liberar y, en ocasiones, también asesinar a sus infaustos inquilinos. La víctima católica de turno se veía abocada a esperar durante días o incluso semanas, a menudo sin agua ni víveres, a que los perseguidores protestantes terminasen la inspección de la casa, augurándose que ningún sirviente ni criado traidor denunciase su real paradero. Esos mismos “priest-holes” servirían posteriormente para dar refugio a los participantes en la Conspiración de la Pólvora (1605) y a los detractores de la monarquía protestante, se reutilizarían en la guerra civil (1642-1651), ayudarían en la huida de Charles II, y también desempeñarían su función en los alzamientos jacobitas (1715-1745). Los agujeros, pues, sirvieron fielmente a anglicanos y a romanos, a antimonárquicos y a los fieles a la corona, demostrando sabiamente no reconocer la autoridad de fe o patrón alguno.

Secret chambers - HIDING-PLACE SALFORD PRIOR 2Salford Prior. Nada es lo que parece.

En este fenómeno histórico-constructivo, pues, parece encontrarse el origen de las galerías y habitaciones secretas sobre las que la mejor literatura gótica ha cimentado su marca de estilo. De hecho, Allan Fea saca a colación nombres de la literatura británica (Bulwer-Lytton, Walter Scott, E. A. Poe, Mary Elizabeth Braddon) que encontraron en estos escondrijos motivo de inspiración. Si bien este Secret chambers and hiding places se pierde a menudo en minucias, divaga y se repite, revela singularidades de valor para el/la amante de la literatura gótica, de la historia británica, y de las curiosidades en general, y el hecho de que se incluyan abundantes ilustraciones de esas viejas arquitecturas británicas contribuye a incrementar su interés.

Secret chambers - Knebworth HouseKnebworth House, casa familiar de Edward Bulwer-Lytton

Allan Fea escribió otras obras sobre espacios y construcciones arquitectónicas pintorescas y peculiares (Picturesque Old Houses, Nooks and Corners of Old England, Rooms of Mystery and Romance). Guías para espectros a precios populares: no se las pierdan.

Bulwer Lytton confiesa sinceramente que el espíritu romancesco de sus novelas “se debe en gran medida a que fueron escritas en mi antiquísimo hogar, Knebworth, Herts. ¿Cómo podría haber evitado escribir novelas”, dice él, “después de haber vivido entre los paneles secretos y los escondrijos de nuestra querida y vieja casa? ¡Cuántas veces he temblado de miedo ante el sonido de mis propios pasos al aventurarme en la galería de los cuadros! ¡Con qué terror he observado los rostros de mis antepasados mientras escudriñaba en los abismos sombríos de la ‘cámara secreta’! Pasaron años antes de que pudiese aventurarme dentro sin que mi cabello se erizase, literalmente, de miedo”. (Secret chambers and hiding places; traducción de Couto)

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Fea, A. Secret Chambers and Hiding Places. London: S. H. Bousfield & Co.; 1904.

Breve perfil biográfico de Allan Fea.

Esta maravillosa muerte: Robert W. Chambers y El rastreador de personas perdidas

La enfermedad de Lamour; la más rara de todas las enfermedades conocidas; descubierta y descrita por primera vez por Ero S. Lamour, M.D., M.S., F.B.A., M.F.H., en 1861. Sólo se ha observado un único caso. Este caso se describe al completo en el magnífico y monumental trabajo en 16 volúmenes del Dr. Lamour. En pocas palabras, la enfermedad se manifiesta sin causa aparente, y en último caso, se supone fatal. El primer síntoma se manifiesta con la aparición de un débil círculo azulado bajo los ojos, como si en ocasiones el paciente estuviese acostumbrado a fijar demasiado los ojos. A veces, una leve fiebre acompaña dicha manifestación; el pulso y la temperatura varían. El paciente parece gozar de salud excelente, pero tiende a la pérdida de apetito, a la inquietud, y a un repentino sonrojo del rostro. Estos síntomas son seguidos por otros inconfundibles: el paciente se vuelve silencioso a veces; otras, muestra debilidad por las expresiones sentimentales; se sonroja fácilmente; se deprime fácilmente; se sienta durante horas observando a la misma persona; y, si no se le controla, dará muestras de afecto por el sexo opuesto. El síntoma más extraño de todos, sin embargo, es el cambio físico en el paciente, cuyos rasgos y figura, cuando son seguidos por el ojo entrenado del observador, asumne gradualmente la simetría y el encanto de una belleza casi sobrenatural, acompañada a veces por una palidez espiritual que confirma de forma inconfundible la diagnosis y que, cree el Dr. Lamour, presagia la inexorable aproximación de la inmortalidad. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 21; traducción de Couto)

ChambersAprovechando el tirón mediático que el sobrecogedor El rey de amarillo está experimentando, no está de más recordar a su autor, Robert W. Chambers (1865-1933), por una obra perteneciente a otro género bien distinto que le valió fama y reconocimiento en su día: la ficción romántica. “El rastreador de personas perdidas” (The Tracer of Lost Persons, 1906) bascula entre la novela y el conjunto de relatos. Aúna casos protagonizados principalmente por personajes vinculados entre sí por lazos de amistad, y acomunados en torno a la figura del Rastreador, Mr. Keen, un detective cómplice, hábil en el disfraz y la charada, y capaz de localizar a cualquier persona en cualquier lugar del mundo.

KEEN & CO.

RASTREADOR DE PERSONAS PERDIDAS

Keen & Co. están preparados para localizar el paradero de cualquier persona sobre la tierra. No se cobrarán honorarios a menos que la persona que se busca sea hallada.

Se compilará formulario con la solicitud.

WESTREL KEEN, Mánager. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 1; traducción de Couto)

Las cinco historias entrelazadas muestran amores diversos, siempre protagonizadas por hombres de recursos, en las que las mujeres responden a construcciones idealizadas de ciertos tipos de feminidad. La narración que abre el volumen enfatiza el amor romántico, cuyo tono, argumento y ejecución recuerdan poderosamente a las comedias americanas de los años 30 y 40. De hecho, el personaje de Gatewood, soltero de oro que busca en el sexo opuesto un modelo ideal, bien podría considerarse la versión literaria de un James Stewart o un Cary Grant. La segunda de las historias aboga por los amores de tintes sobrenaturales y atmósferas mistéricas. En ella, el capitán Kenneth Harren muestra síntomas de haberse enamorado de la silueta de una bellísima mujer que se le aparece cual fantasma en los momentos más inesperados. A partir de una fotografía en la que, misteriosa e inexplicablemente, los rasgos de la espectral figura han quedado fijados, el señor Keen conseguirá decodificar, con la ayuda de sus conocimientos criptográficos, un mensaje crucial para la felicidad de Harren[1].

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También hay espacio para los amores de alcahueta, con Mr. Keen transformado en un diestro celestino capaz de urdir una complicada trama de malentendidos para conseguir que el soltero Kerns (amigo de Gatewood) se reencuentre con su amor de juventud. Y, conociendo a Chambers, tampoco podían faltar los amores de ultratumba, exóticos y arrebatadores.

‘Esta maravillosa muerte, este triunfo de la belleza sobre la muerte, era mía. Ella ya nunca volvería a yacer allí sin compañía a través de las soledades del día y de la noche; jamás la dignidad de la Muerte volvería a faltar al tributo exigido por la Vida. Aquí estaba el vigilante designado: yo, que la había encontrado sola en los yermos del mundo, completamente sola en los límites más remotos del mundo, una muchacha, muerta y desprotegida. Y allí, de pie junto a ella, supe que jamás volvería a amar’. (El rastreador de personas perdidas, capítulo 18; traducción de Couto)

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Ambientada en los desiertos de la antigua ciudad egipcia de Sais, la cuarta historia narra el fatídico encuentro de John Templeton Burke con una joven cuyo cuerpo yace incorrupto desde hace milenios en las profundidades de una tumba bajo la arena. ¿Cómo no amar la belleza muerta, cuando el último suspiro ha sido suspendido en labios escarlata que imitan a la perfección la cálida carne? Ah, pero dos desalmados criminales roban el cuerpo de la muchacha, y Burke recurrirá a Keen para localizarles y así poder darles caza. También en este caso, será la pericia egiptológica del Rastreador en el desciframiento de jeroglíficos lo que revelará la verdadera historia de la muchacha muerta, una historia en la que se entremezclan el hipnotismo, la suspensión de la vida, y un puñado de intrigas de faraónica antigüedad.

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La quinta y última historia tiene como protagonista a Victor Carden, el pintor creador de la llamada Carden Girl, modelo femenino de elegancia, belleza, principios morales y resolución vital de la que aspira a enamorarse en su versión de carne y hueso. ¿Quién mejor que el Rastreador para encontrar en la vida real a su personal Chica Carden? Imposible en este caso no tomar a la Carden Girl como una trasposición literaria de la más conocida Gibson Girl.

“El rastreador de personas perdidas”, pues, combina elementos humorísticos, a veces incluso esperpénticos, con componentes misteriosos, un orientalismo de vago regusto decadente, y cierta ligereza alternada con toques oscuros. Es lectura recomendable tanto para el corazón delator y el pecho suspirante, como para el apetito insaciable que haya sido azuzado por el Rey de Amarillo y sus signos funestos.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Chambers, R. W. The Tracer of Lost Persons. Ilustraciones de Edmund Frederick. New York: D. Appleton; 1906.

Perfil biográfico de Robert W. Chambers, Miskatonic University.

 

[1] Este caso se tradujo con el título “El rastreador de personas pedidas y el sello cifrado de Salomón” en la antología Historias de lo oculto.

Mark Valentine, Diecisiete historias

Fue Stevenson, creo, quien observó más notablemente que ciertos lugares, simplemente, exigen que se cuente una historia sobre ellos. (El tañido de Axholme, p. 89; traducción de Couto)

seventeenstories1No es la primera vez que Mark Valentine visita EnLaListaNegra. Hace un año comentamos otra antología de sus relatos, Selected Stories, que nos cautivó por sus atmósferas de ensueño y su tendencia a conjurar nostalgias pretéritas. En esta ocasión, con “Diecisiete historias” (Seventeen Stories), Valentine repasa y homenajea muchas de sus filias bibliográficas en un itinerario quíntuple: “Tres detectives singulares”, “Cuatro libros curiosos”, “Tres lugares extraños”, “Tres sociedades insólitas” y “Cuatro figuras atormentadas”. Pese a que los relatos compilados en este volumen ya fueran publicados con anterioridad en muy diversas colecciones (procedimiento editorial, por cierto, que ya es marca de la casa Swan River Press), el resultado es una obra unitaria, con diecisiete caminos que se interconectan en un mapa fascinante de historia anticuaria y literatura.

El peculiar y personalísimo recorrido literario de Mark Valentine inicia con la revivificación de Sherlock Holmes, en una nueva aventura en la que desentrañará un misterio ligado a los fósforos; prosigue con Zaleski, el investigador de lo oculto creado por M. P. Shiel,  en una narración sobre equilibrios políticos internacionales; y se extiende al menos conocido Kala Persad, místico de fuerte carácter orientalizante creado por Headon Hill que, siempre acompañado de su cobra Kalpa, ayudará al personaje de Peter Revery a comprender la reencarnación de antiguos poderes. Homenaje, pues, a las creaciones de ficción de diversos autores anglosajones de género, que se prodiga magnífico y rampante en otros relatos, como “El correo tardío”, que gira en torno a la creación de W. F. Harvey The Beast with Five Fingers (“La bestia con cinco dedos”); o “El premio Proserpina de 1909”.

 Cuando el señor Basil Lamport, único propietario de la Luminous Gamp Company, un negocio muy próspero, falleció al inicio del siglo, dejó una condición bastante sorprendente en su testamento. Ordenó a sus administradores que estableciesen un premio anual, empezando con una cuantía de varios cientos de libras, para el mejor trabajo extenso de ficción de una cierta tradición literaria. Era su objetivo premiar al autor de aquel libro que con mayor maestría penetrase en la oscuridad para reemerger con algo de luz, por lo que lo denominó el Premio Proserpina. (El premio Proserpina de 1909, p. 37; traducción de Couto)

Este peculiar concurso literario, que premia al libro que haya seguido más fielmente la estela creativa de Edward Bulwer-Lytton, encuentra entre los nominados del año 1909 las novelas (¡atención!), Jimbo de Algernon Blackwood, Black Magic de Marjorie Bowen, The Ghosts Pirates de Hope Hodgson, The Lady of the Shroud de Bram Stoker; Asmat, or The Secret Names de ‘Sabazeus’, y The Isle of Lies de M. P. Shiel. No les quepa duda que será la obra del misterioso Sabazeus la que les depare a los miembros del jurado más de una sorpresa desagradable.

AffrescoEn la tradición anticuaria de M. R. James, Valentine urde historias sobre manuscritos medievales y las Revelaciones de San Juan (Un apocalipsis incompleto); desvela la fortuna de una de las treinta monedas de Judas (El imperial de Antioquía),  o el destino cuasi mitológico de una desaparecida semiconsonante del inglés medieval (Yogh). Y a menudo la literatura se mezcla con paisajes y lugares remotos, nauseabundos a veces, otras, sugestivos. Desde Trieste, donde el espíritu de la ciudad se manifiesta como una especie de supraconciencia flotante capaz de inspirar la obra de autores como James Joyce y Richard Francis Burton (El adivino de Trieste); hasta la isla británica de Axholme (El tañido de Axholme), y las marismas francesas fuente de “la otra sal”, una rara especia sólo atestiguada en crónicas antiguas (La otra sal).

Esto y más les depara este nuevo volumen de cuentos valentinianos, plagado de argumentos ingeniosos, sorprendentes, poéticos, tenebrosos, saturninos, en los que prevalecen los sentidos y las atmósferas en el proceso de construcción narrativa. Aquí y sólo aquí tendrán la oportunidad de visitar la casa de Morfeo, donde se registran, catalogan y almacenan sueños (La casa de Morfeo); sentirán un singular estremecimiento al asistir a la interpretación de la composición musical Second String Quartet, obra de John Ruthven que se creía perdida (Sin instrumentos). E impagable revelación, aprenderán a vengarse de sus enemigos, de todos esos seres humanos espeluznantes que cotidianamente les hacen la vida imposible, con el método “walking the pages”, que consiste en sustituir los nombres de los desgraciados novelescos, víctimas e infaustos personajes de obras literarias, por los de sus adversarios e insufribles iguales (Recorres las páginas).

Diecisiete viajes que merece la pena emprender.

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Relatos contenidos en el volumen

Tres detectives singulares (Three Singular Detectives)
La aventura de la calavera verde (The Adventure of the Green Skull)
El secreto del príncipe Zaleski (Prince Zaleski’s Secret)
El regreso de Kalad Persad (The Return of Kalad Persad)

Cuatro libros curiosos (Four Curious Books)
El premio Proserpina de 1909 (The 1909 Proserpine Prize)
El correo tardío (The Late Post)
Un apocalipsis incompleto (An Incomplete Apocalypse)
El adivino de Trieste (The Seer of Trieste)

Tres lugares extraños (Three Strange Places)
El tañido de Axholme (The Axholme Toll)
La caída del rey de Babilonia (The Fall of the King of Babylon)
La otra sal (The Other Salt)

Tres sociedades insólitas (Three Odd Societies)
La tontina de trece (The Tontine of Thirteen)
La casa de Morfeo (Morpheus House)
Sin instrumentos (Without Instruments)

Cuatro figuras atormentadas (Four Haunted Figures)
Instrumentos para el fuego (Fire Companions)
El imperial de Antioquía (The Antioch Imperial)
Yogh (Yogh)
Recorres las páginas (You Walk the Pages)

Algunos datos editoriales y bibliográficos

Valentine, M. Seventeen Stories. Dublin: The Swan River Press; 2013.

Hill, H. The Divinations of Kala Persad and Other Stories. London: Ward, Lock & Bowden; 1895.

Mircea Eliade, Señorita Cristina

‘Todo lo que se refiere a la señorita Christina es, para ellas, verdaderamente sagrado’ dijo Egor para sí. ‘En el fondo no es un sentimiento mediocre. Amar y honorar una muerta, incluso en sus imágenes más vulgares. (Señorita Cristina, p. 35; traducción del italiano por Couto).

mircea_eliadeDomnişoara Christina es la novela vampírica y sobrenatural que Mircea Eliade (1907-1986) escribiese en 1936. Traducida al español hace dos décadas por la editorial Lumen, y hoy debidamente descatalogada, dormita sin mayor pena ni gloria en el purgatorio de los libros raros de género fantástico. Resulta curioso, pues, que a pesar de este olvido forzado, Señorita Christina haya inspirado la creación de una ópera (“Miss Christina”, 1981, de Şerban Nichifor), así como la realización de al menos dos películas (“Domnişoara Christina”, 1992, de Viorel Sergovici, y la homónima producción “Domnişoara Christina”, 2013, de Alexandru Maftei). Incluso Santiago Caruso aceptó el encargo de ilustrar la versión en portugués del libro en 2011 para la editorial brasileña Tordesilhas Livros.

La novela transcurre en la mansión de una antigua familia de terratenientes en el norte de Giurgiu, Rumanía. La estirpe sobrevive a través de tres mujeres: la señora Moscu y sus dos hijas, la una, Sanda, en edad casadera; la otra, Simina, una niña perversa. Los huéspedes, por el contrario, pertenecen invariablemente al sexo masculino (el pintor Egor, el profesor Nazarie). Ellos irrumpen, ellas disponen, pero todos sucumben a la fascinación maléfica de la señorita Christina, la familiar muerta 30 años atrás, cuyo cuerpo jamás fue encontrado. Aun así (o precisamente por ello), sobrevive y se aparece, se presiente y se manifiesta, penetra a placer en los sueños de los protagonistas, y a menudo incluso posee sus voluntades. Los destinos y vicisitudes de los personajes se encuentran y colisionan en un ambiente enrarecido, malsano, caldo de cultivo para la malaria, con su mobiliario decrépito y sus ágapes nauseabundos y sus atmósferas que emanan olor a enfermedad, sangre y violetas. El sueño irrumpe constantemente en los estrechos espacios por los que transitan los personajes (habitaciones, comedores, pasillos, bodegas, jardines, cobertizos), puesto que es en el sueño y a través del sueño, en ese permanente estado de irrealidad y sopor de duermevela, que Christina se manifiesta.

Caruso_Domni_ChristinaIlustración perteneciente a Senhorita Christina, Tordesilhas Books, 2011 © Santiago Caruso.

Se hizo el silencio. Un silencio innatural, una incipiente pérdida de los sentidos. En la habitación se respiraba un olor extraño; no a muerte, y tampoco a flores fúnebres, sino un olor de juventud truncada de improviso y conservada allí, entre las cuatro paredes.

Una juventud de mucho tiempo atrás. Como si el sol nunca hubiese penetrado en aquella habitación y el tiempo no hubiese consumido nada. Nada parecía renovado ni cambiado desde que la señorita Cristina había muerto. Aquel olor era el perfume de su juventud, los restos milagrosamente conservados de su agua de colonia, de los humores exhalados por su cuerpo” (Señorita Cristina, pp. 37-38; traducción del italiano por Couto).

El vampirismo físico, hemático, sólo se sugiere a través del zumbido de los mosquitos que entran a través de la ventana y en el olor a sangre que se percibe en la habitación de Sanda, postrada y enferma. Por el contrario, domina la historia un parasitismo distinto, el vampirismo de la materia sutil y del espíritu. Quizás sea este, la narración de la progresiva insalubridad que infecta la historia, el mayor mérito de la novela. Ténganlo en cuenta la próxima vez que se pasen por una librería de viejo.

Domnişoara Christina, otro libro de EnLaListaNegra que muerde, pica y enferma.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Eliade, M. Signorina Christina. Traducción de Simonetta Falcioni. Milano: Jaca Book; 1984.*

Eliade, M. La señorita Cristina. Traducción de Joaquín Garrigós. Barcelona: Lumen; 1994.

*Edición usada por EnLaListaNegra.

Domnisoara_Christina_film

Daniele Serra en 13 (Preguntas sobre libros a artistas que nos gustan)

Hace tan solo una semanas les hablábamos del trabajo de Daniele Serra, ilustrador italiano que acaba de publicar su primer y fascinante art book titulado Veins and Skulls. En esta ocasión, Daniele se ha prestado a responder a nuestras 13 (Preguntas sobre libros a artistas que nos gustan), cosa que le agradecemos profundamente. El resultado es una declaración de amor por los grandes clásicos del fantástico, del terror, y de la literatura gótica. Les invitamos a disfrutar de ella.

GautierMonsieur Gautier.

[1] Libro o libros que estés leyendo en estos momentos.

El vellocino de oro y otros cuentos de Gautier; La literatura fantástica de Todorov; Kriminal Omnibus. De Gautier he leído casi todo, me faltaba este maravilloso cuento que estoy saboreando ahora. Me enamoré de Gautier gracias a una colección de novelas fantásticas y, desde aquel momento, he buscado todos sus libros.

Siendo un amante de la literatura fantástica no podía dejar de leer el ensayo de Todorov, que es considerado una piedra miliar para profundizar en los mecanismos y las distintas clasificaciones presentes en la literatura fantástica.

[N. de la T.: Kriminal, tebeo italiano de género negro creado en los años 60 por Max Bunker.]

[2] Géneros literarios, libros, y/o autores favoritos.

Mis géneros favoritos son el terror, la ciencia ficción y el fantástico en general. Mis autores predilectos son E.T.A. Hoffmann, Lovecraft, Pirandello, Barker.

[3] Tu primer recuerdo vinculado a los libros.

Me viene inmediatamente a la cabeza la lectura del El barón rampante en el colegio. Literalmente, me cautivó; pienso que fue un momento importante que me llevó a amar los libros visceralmente. Recuerdo todavía el olor de aquel libro.

Kriminal[4] Los tres libros/autores que hayan cambiado tu vida o influenciado tu trabajo artístico.

El monje de Lewis me hizo descubrir el gótico. El hombre de arena de Hoffmann es, probablemente mi relato favorito. Uno, ninguno, cien mil de Pirandello me abrió un nuevo mundo. Son tres libros que todavía hoy influencian mi trabajo artístico. Pienso que seguirán siendo siempre un punto de referencia en mi vida. Sólo de pensar en estos libros me vienen escalofríos.

[5] Un libro que hayas robado o que hayas deseado robar.

He deseado robar la versión ilustrada de Las bodas de Cadmo y Harmonía de Calasso, pero era demasiado grande para meterla debajo de la chaqueta.

[6] El último libro que hayas regalado. El último libro que te hayan regalado.

He regalado mi art book Veins and Skulls. Me han regalado “El tribunal de las ánimas” (Il tribunale delle anime) de Carrisi. En general tiendo a ser xenófilo, por lo que seré muy crítico con Carrisi, aunque sienta curiosidad por leerlo.

[7] ¿Qué aspecto tiene tu biblioteca privada?

Perfectamente en orden, organizada por géneros y autores, con las ediciones antiguas y valiosas plastificadas para evitar que se estropeen.

[8] Un libro verdaderamente extraño que todo el mundo debería leer.

Motorman de Ohle. A leer.

[9] Un autor sobrevalorado. Un autor infravalorado.

Digamos que Dan Brown es un autor que no me ha convencido demasiado. Un autor infravalorado es Matthew Phipps Shiel, pienso que La nube púrpura sea una obra maestra.PuppetsPortada de The Grimscribe’s Puppets © Daniele Serra

[10] ¿Juzgas un libro por su portada?

Rotundamente sí, pero no soy imparcial, ya que por mi trabajo ilustro muchas portadas de libros.

[11] ¿Prefieres el libro en papel o el libro digital? ¿Comprar libros o tomarlos en préstamo? ¿Libros nuevos o usados? ¿Tienes algún lugar favorito donde comprar libros?

Seguramente el libro en papel, aunque paralelamente aprecio mucho leer con el e-reader. Probablemente sea un amante del objeto de colección, por ello el libro físico sigue siendo mi preferido. No soy capaz de coger libros prestados, tengo que sentirlo mío, ¡no puedo separarme de él! No tengo un lugar fijo para comprar libros, al contrario, me gusta descubrir siempre nuevos sitios, especialmente cuando viajo me gusta entrar en las librerías de las distintas ciudades.

[12] Tu cita literaria favorita.

Ninguna. Tengo muy mala memoria.

[13] El libro más preciado de tu biblioteca personal.

Una edición muy vieja de Signor Formica de Hoffmann.

Signor Formica

Bogdan Suceavă: Miruna, un cuento

Las edades del hombre no son como las edades de los árboles, puesto que no se miden del mismo modo. Las aves rapaces no viven tanto como las gallinas, ni los lobos ni los osos tanto como los gatos. Las cosas no pueden valorarse usando una misma medida. El tiempo es distinto para cada cosa (Miruna, un cuento, pp. 95-96; traducción de Couto a partir del texto inglés).

mirunaNo es mucho lo que en EnLaListaNegra sabemos sobre las corrientes de literatura fantástica rumana, aunque, si hay un nombre que viene a la mente casi de manera inmediata, ese es el del polémico Mircea Eliade (1907-1986). Y, en un segundo momento, ya con la lupa en la mano, emergen y se suman a esta magra lista otros nombres, como los de los contemporáneos Mircea Cărtărescu (Nostalgia, El ruletista) y Ana Blandiana (Las cuatro estaciones, Proyectos de pasado), y algunos otros de autores románticos, decadentes y vanguardistas (Eminescu, Caragiale, Urmuz). Afortunadamente, siempre hay un libro que llega a tiempo para ayudarnos, si no a salir, al menos a raspar las aristas más aguzadas de nuestra ignorancia. Y en este caso nos ha abierto los ojos “Miruna, un cuento” (Miruna, o poveste, 2007), de Bogdan Suceavă.

En Miruna, la historia familiar de los Berca se desvela a través de los cuentos que el abuelo Niculae Berca relata a sus dos nietos (el narrador interno y Miruna, su hermana pequeña) durante las vacaciones. Es en esa narración oral en la que se entremezclan los hilos de lo personal, lo ficticio y legendario, y lo histórico, y en la que el lector o lectora descubre una Rumanía alejada de esa mitología sintética creada por la Europa Occidental. La figura del vampiro, de Vlad Tepes, y del castillo de Bran se sustituyen por el Romance de Alejandro, las hazañas de Prâslea el Valiente y del forzudo Greuceanu. Convergen el cristianismo y la magia, los cuentos de hadas y los relatos heroicos, se funden y recomponen sobre el tapiz de fondo marcado por eventos bélicos como la guerra de independencia o la Primera Guerra Mundial, de un modo tal que ficción y realidad dejan de existir como entidades separadas y asumen un mismo cuerpo.

Miruna_a_taleGran parte del relato genealógico se centra en Constantine Berca, el tatarabuelo, capaz tanto de encontrar pozos revelados en sueños por las hadas, como de ajusticiar por error al hombre lobo Andreiaş Gozgu creyendo que fuese animal y no hombre, o incluso de llegar al Pireo caminando por feéricas vías subterráneas y verse obligado a retornar a casa en un periplo odiseico. En ese pequeño y perdido pueblo de montaña llamado Valle de Evil, pues, echar las suertes con los granos de cereal e ir a misa o espiar a las hadas forman parte de un cotidiano sentido de la maravilla. A través de la historia familiar y de la transmisión de la memoria, Suceavă describe la desaparición de un mundo. El mismo mundo agónico que retratasen Carlo Sgorlon o, más recientemente, Mark Valentine, el uno desde la perspectiva de las comunidades y tradiciones rurales que se desintegran; el otro, hilvanando nostalgias por los grandes imperios ya desaparecidos.

Last_judgement_Voronet_monasteryMiruna, o poveste recibió el Premio de la Asociación de Escritores de Bucarest (Premiul Asociației Scriitorilor din București) en 2007. La edición inglesa ha sido recientemente publicada por Twisted Spoon Press.

Se dice que quien controla los finales de las historias sea una criatura con el cuerpo hecho de niebla, con los ojos de azur y alas de noche. El abuelo lo llamaba el Ángel de la Historia. Y es este ángel quien decide si se le mostrará a tal o cual niño cómo son las cosas realmente antes de que se convierta en adulto (Miruna, un cuento, pp. 98; traducción de Couto a partir del texto inglés).

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Suceavă, B. Miruna, a Tale. Traducción de Alistair I. Blyth. Prague: Twisted Spoon Press; 2014 [2007].

Perfil del autor en la página web de Twisted Spoon Press.

En píldora: Mayte Alvarado, Miss Marjorie

Miss MarjorieCuando crecemos, en un momento que nadie acierta a recordar, dejan de contarnos cuentos. ¿O somos nosotrxs lxs que ya no prestamos atención? Se crece, y si los cuentos son para niños, habrá que enterrarlos bien profundos si queremos participar en los juegos que hacen de los adultos lo que son. Llega el tiempo de las convicciones, las consignas, las patrañas, autoengaños y altos objetivos, historias que nos contamos y que sustituyen eficazmente a esa verdad múltiple, a menudo dolorosa y plena, siempre cargada de maravilla y estupor, que todo cuento lleva aparejada.

Por eso cuando alguien escribe un cuento (un cuento trágico en cuatro actos, para más señas) de amor y muerte, y lo relata en un lenguaje sencillo y frío como el filo de una navaja, y además lo ilustra bellamente en silente blanco y negro, sucede que todas esas convicciones vanas, y las consignas y las patrañas se revientan contra el suelo. Mayte Alvarado es ese alguien que ha resucitado la verdad lacerante del cuento en “Miss Marjorie”, historia de amor desmembrado, crimen y pasión homicida. De suspiros y estertores. De belleza y rojo sangre.

EnLaListaNegra recomienda que regalen “Miss Marjorie” a alguien que amen o que quieran amar mucho y dolorosamente. Háganlo todo a lo grande.

Algunas notas editoriales y bibliográficas

Alvarado, M. Miss Marjorie. Badajoz: El Verano del Cohete; 2013.

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